Más del 80% de las empresas multinacionales atendidas por CINDE operan bajo esquemas híbridos, con estructuras flexibles de presencialidad de dos a tres días por semana.
Por Revista Summa
Los modelos de trabajo híbrido se consolidan como un componente estructural del clima de inversión en Costa Rica. Así lo revela el más reciente sondeo de CINDE entre empresas multinacionales establecidas en el país, realizado a finales del 2025. El estudio evidenció que estas compañías muestran no solo una alta adopción de esquemas flexibles, sino una evolución clara en la forma en que diseñan sus operaciones laborales, particularmente en el sector de servicios corporativos.
De acuerdo con los resultados, más del 80% de las empresas multinacionales que participan en el sondeo operan actualmente bajo esquemas híbridos, una cifra que se mantiene estable frente al mismo sondeo hecho a finales del 2024, sin embargo, se notaron cambios relevantes en su diseño, propósito y nivel de sofisticación.
“A diferencia de los primeros años de adopción, el trabajo híbrido dejó de ser una respuesta coyuntural para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Hoy las empresas no discuten si el modelo híbrido funciona, sino cómo hacerlo más eficiente, sostenible y alineado con sus objetivos de largo plazo”, explicó Vanessa Gibson, Directora de Clima de Inversión de CINDE.
De la flexibilidad a la estrategia operativa
El sondeo consideró variables como productividad, atracción y retención de talento, continuidad operativa, costos, cultura organizacional y experiencia del colaborador. Así, se determinó que el modelo híbrido está directamente vinculado con la competitividad del país como destino de inversión.
Entre los principales hallazgos destaca que la productividad y el acceso a talento especializado se han convertido en los motores clave para mantener esquemas flexibles, por encima de factores que dominaron la conversación en años anteriores, como la pandemia o la reducción de otros costos inmediatos.
¿Cómo se implementa el modelo híbrido en la práctica?
En términos operativos, el estudio muestra que el modelo híbrido no es uniforme. Entre las empresas que lo implementan:
1. La mayoría concentra la presencialidad entre dos y tres días por semana.
2. Los esquemas de cuatro a cinco días presenciales son menos frecuentes y suelen responder a funciones específicas, procesos críticos o requerimientos regulatorios.
3. La presencialidad se prioriza para actividades de alto valor, como colaboración, liderazgo de equipos, entrenamiento, innovación y toma de decisiones estratégicas.
“El modelo híbrido dejó de medirse en días fijos. Hoy se diseña a partir de qué aporta más valor al negocio y al talento, según la función y el momento del ciclo operativo”, explicó la Directora de Clima de Inversión de CINDE.
Retos persistentes del modelo híbrido
Entre los principales desafíos destacan la baja motivación para la presencialidad, el incumplimiento de los días presenciales establecidos, la pérdida de sentido de pertenencia y la menor participación en actividades corporativas.
“El sondeo también nos dejó ver cómo ciertas condiciones estructurales del país facilitan que el modelo híbrido opere, en muchos casos, como un mecanismo de adaptación frente a retos de infraestructura y movilidad que impactan tanto la experiencia del talento como la eficiencia operativa; esto sin duda, es un reto de las operaciones locales, frente a los requerimientos globales. Hoy, la oferta de modelos híbridos determina la posibilidad de acceso a talento calificado y un mecanismo de su retención, pues cada vez es menos la disposición del talento a asistir a las oficinas”, añadió Gibson.
Si bien la adopción del modelo se mantiene alta, el análisis interanual muestra una mayor claridad en las reglas internas, una reducción de esquemas completamente remotos y un fortalecimiento de modelos híbridos estructurados, con políticas más definidas y métricas de desempeño más claras.

