Los exportadores han visto disminuidas sus ventas en los países afectados.

Por Shermine Elizondo, Miembro de la Comisión de Trabajo de Operaciones y Asuntos Aduaneros de AZOFRAS

El pasado 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de coronavirus COVID-19 como pandemia. Lamentablemente, nuestro país no ha quedado exento de la propagación, así como de sus impactos, no sólo a nivel de salud, sino también en el ámbito económico.

Ya en nuestro país se empiezan a evidenciar una serie de efectos negativos que perjudican no solo el desenvolvimiento del comercio internacional, sino de la inversión extranjera directa, situación que es preocupante, debido a que son uno de los motores que impulsan la economía costarricense.

Esto se refleja en los casos de exportación de productos, debido a que la logística de embarque, desembarque y transbordo se ha visto retrasada; provocando un aumento en los tiempos de recepción de mercancías, saturación de puertos, pérdidas de conexiones, así como aumento en costos logísticos. Además, se ha generado desabastecimientos de contenedores, disminución en la calidad de mercancías y hasta eventuales pérdidas de productos perecederos.

Los exportadores han visto disminuidas sus ventas en los países afectados, al existir una menor demanda, ya sea por disminución en la producción y hasta por cierre de plantas. Las importaciones también se han visto afectadas, al ser que la materia prima en China ha sido de difícil obtención debido a la baja producción del país y, además, existen retrasos en la llegada de estos.

En este aspecto, es de suma importancia tener presente que China es el segundo socio comercial de Costa Rica y que se tiene un Tratado de Libre Comercio suscrito, lo cual permite importaciones con trato arancelario preferencial.

Por lo que, los importadores han tenido que buscar nuevos proveedores en otros países, generando aumentos en el precio de productos, costos logísticos y en aranceles de importación. La entrega de mercancías, debido a los trámites sanitarios que se desarrollan para el control de transporte terrestre en las fronteras de países de Centroamérica, también se han visto afectadas.

Esto aunado a que están generando atrasos en los trámites del Sistema Aduanero Nacional, debido a que el sector público implemento el teletrabajo para evitar la propagación del COVID-19 entre sus colaboradores.

Con este panorama, las empresas de Zonas Francas, exportadores del régimen definitivo e importadores, podrían ver impactadas de forma importante sus operaciones. Además, de alargarse la situación global, la posible atracción de nuevos inversionistas a Costa Rica para el período 2020- 2021 podría verse disminuida con relación a cifras de años anteriores.

Es imperante la necesidad de que el Gobierno tome las acciones necesarias para minimizar este impacto y facilitar las operaciones de comercio.

Somos conscientes de que el Estado ha venido realizando una excelente labor al emitir directrices y circulares que facilitan el trabajo del sector, permitiendo la salida de equipo de cómputo y mobiliario necesario para realizar teletrabajo de las Zonas Francas, que las revisiones documentales y/o físicas se realicen con copias, así como con la Ley de Alivio Fiscal. Sin embargo, aún queda mucho por trabajar y esclarecer en este ámbito, para brindar estabilidad y seguridad a todo el sector.

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