Muhammad Abdullah combina visión estratégica y cercanía humana, transformando comunidades y negocios desde sus identidad caribeña hasta Norteamérica.
Por Revista Summa
Desde Trinidad y Tobago hasta la vastedad de Norteamérica, la trayectoria de Muhammad Abdullah es un ejemplo de resiliencia, pasión y liderazgo con propósito. Nacido en una pequeña isla del Caribe, Muhammad creció en un entorno donde la creatividad, la cercanía con la comunidad y la adaptabilidad eran esenciales. Esos valores que absorbió desde niño se convertirían, décadas después, en la base de su estilo de liderazgo y en la brújula que lo guiaría por una carrera internacional en The Coca-Cola Company.
Hoy, como Vice President Franchise Operations para North America Operating Unit, Muhammad lidera 19 socios embotelladores y una de las geografías más complejas de la compañía en Estados Unidos, que abarca desde Alaska hasta Hawái, incluyendo Guam y American Samoa. Cada territorio tiene sus propias particularidades: comunidades nativas, zonas urbanas, microemprendimientos familiares, economías turísticas y mercados de gran volumen. Para integrar este mosaico, recurre a la sensibilidad cultural, la cercanía humana y la visión estratégica que cultivó desde sus primeros años en el Caribe.
Determinación temprana
El inicio de su carrera estuvo profundamente ligado a los mercados de su región: El Salvador, Jamaica, Guyana y Trinidad y Tobago. En estos contextos, la operación de negocios pequeños y dinámicos exigía algo más que conocimiento técnico; requería empatía, escucha activa y capacidad de adaptación. Muhammad comprendió rápidamente que más que con cifras, el liderazgo se mide en la habilidad de acompañar a las personas y fortalecer sus oportunidades.
Fue allí donde se desarrollaron dos de sus cualidades distintivas: un liderazgo cercano y empático y la capacidad de entregar resultados en entornos retadores, incluso con limitaciones de infraestructura y recursos. Los pequeños negocios apoyados, los distribuidores acompañados y las comunidades fortalecidas eran, para él, más que objetivos comerciales historias de vida que valía la pena transformar.
Su recorrido internacional continuó con roles de creciente complejidad en Latinoamérica. En Ecuador, como gerente general, lideró un mercado con desafíos logísticos y competitivos, equilibrando eficiencia operacional con cercanía humana. Su enfoque estratégico permitió fortalecer la operación y consolidar relaciones duraderas con socios y consumidores.
Más adelante, en el norte de México, enfrentó una de las regiones más emblemáticas y exigentes de Coca-Cola. Ahí lideró operaciones de gran volumen y complejidad,
manteniendo la disciplina estratégica y la consistencia operativa, sin perder de vista la importancia de construir relaciones robustas y de respeto con la comunidad local.
Retorno al Caribe: liderazgo con propósito
En 2021, Muhammad regresó a la región que lo vio nacer, ocupando el cargo de vicepresidente y gerente general del Caribe. Más que un cargo, este retorno simbolizó un compromiso profundo con su tierra y sus valores. Durante su gestión, impulsó programas de sostenibilidad, incluyendo iniciativas de retornabilidad en mercados donde no existían. Fortaleció el comercio local, apoyando a decenas de miles de pequeños negocios que dependen del sistema Coca-Cola. Durante la pandemia, puso a las personas, colaboradores, distribuidores y familias, en el centro de cada decisión. Su enfoque combinaba visión estratégica con sensibilidad humana. Sus iniciativas reflejaban la creencia de Muhammad de que el liderazgo busca generar un impacto positivo y duradero en las personas y comunidades que toca.
En este 2025, Muhammad alcanzó uno de los hitos más significativos de su carrera: la designación como Vice President Franchise Operations para North America Operating Unit. Desde esta posición, integra un ecosistema de socios embotelladores, consumidores y comunidades en una geografía diversa y compleja. Su estilo de liderazgo, basado en la empatía, la cercanía y la sostenibilidad, ha sido determinante para conectar todos estos elementos y generar resultados consistentes, demostrando que la gestión empresarial puede coexistir con un propósito social auténtico.
Otro rasgo distintivo de su liderazgo es la forma en que aborda la sostenibilidad: no como un complemento, sino como un pilar transversal. Para Muhammad, el crecimiento sostenible implica pensar a largo plazo, integrar prácticas responsables en la operación y generar valor compartido para todos los actores del ecosistema.
Esta mirada ha sido clave tanto en mercados del Caribe como en Norteamérica, donde las expectativas de consumidores, comunidades y socios son cada vez más exigentes. Su enfoque demuestra que la sostenibilidad no está reñida con la rentabilidad, sino que la fortalece cuando se integra de manera auténtica en la estrategia de negocio.
Entornos retadores
En su trayectoria, Muhammad Abdullah ha demostrado una capacidad consistente para conseguir resultados en contextos desafiantes, donde la complejidad operativa, las limitaciones de infraestructura o los cambios del mercado exigen decisiones ágiles y bien fundamentadas. Su enfoque combina disciplina estratégica con una profunda comprensión del contexto local, lo que le ha permitido transformar desafíos en oportunidades de crecimiento sostenible. Más que imponer soluciones, Muhammad prioriza el entendimiento del terreno, la colaboración con los equipos y la ejecución rigurosa, asegurando que los resultados no solo se alcancen, sino que se sostengan en el tiempo.
La grandeza del Caribe
La historia de Muhammad Abdullah es mucho más que un recorrido profesional exitoso. Es un mensaje potente para toda la región: el talento caribeño puede competir y liderar en los escenarios más exigentes del mundo. Su historia derriba mitos arraigados: que los mercados son demasiado pequeños, que las oportunidades son limitadas, que el Caribe no puede formar líderes globales.
Muhammad ha demostrado que el éxito no se mide simplemente por la escala de un negocio, sino también por la capacidad de transformar vidas, de inspirar a otros y de mantener la autenticidad propia sin importar el tamaño del desafío. Su vida es un testimonio de que la resiliencia, la empatía y la visión estratégica pueden abrir caminos que antes parecían inalcanzables.
Hoy, desde Norteamérica, Muhammad sigue llevando consigo la esencia del Caribe: un liderazgo humano, cercano y con propósito, que inspira a generaciones a creer que las raíces no limitan, sino que fortalecen el camino hacia el éxito global.
