Aportaron entre un 7% y más de un 50% del total de las exportaciones que hicieron los países en 2018.

POR Carolina Barrantes y Jenny Lozano

A nivel internacional se les conoce con varios nombres: Zonas Económicas Especiales, Zona de Libre Comercio, Parque Industrial o simplemente Zona Franca (ZF). En esencia, son áreas geográficas delimitadas dentro del país que se rigen con reglas de negocios diferentes para facilitar la atracción de inversión extranjera, la generación de empleo y las operaciones de transnacionales.

Lo cierto es que es un modelo cuya influencia crece a diario, que se ha convertido en el motor que impulsa el comercio exterior en América Central.

Hay alrededor de 190 áreas con regímenes especiales en materia de incentivos fiscales y aduaneros que generan más de 463.000 empleos y acogen las operaciones de unas 1.600 compañías de diferentes especialidades.

Su impacto total en las economías de las naciones varía. Por ejemplo, en El Salvador, las zonas francas aportaron más del 50% del total de las exportaciones en 2018 y en ellas se produ- jo el 17% de la producción manufacturera nacional. En Nica- ragua y Costa Rica aportaron una cifra similar y promueven más de 100.000 empleos, entre profesionales especializados y técnicos.

En Panamá las ZF permitieron ventas al exterior por US$108,3 millones, pero también alberga a la Zona Libre de Colón, el centro logístico de distribución por excelencia de toda Latinoamérica, cuyas operaciones se contabilizan por aparte por ser una entidad autónoma del Estado. El año pasado, sus ingresos por reexportaciones sumaron US$10.808 millones.

Un caso opuesto es Guatemala, donde la figura tiene poco peso; contribuye solo Número de empresas al 7% de comercio exterior.

Empresas textileras, agroindustriales, fabricantes de equipos de precisión y médicos, así como de las industrias alimentaria, eléctrica, farmacéutica y servicios logísticos son las principales clientes de las ZF. A ellas se suman otras de giros de educación superior, investigación científica, alta tecnología, servicios ambientales y servicios de salud. Carlos Wong, presidente de la Asociación de Empresas de Zonas Francas de Costa Rica (AZOFRAS), pronostica que en un futuro cercano su enfoque se incrementará en el campo de los servicios de valor agregado, manufactura avanzada y ciencias de la vida. Esto por ser instrumentos claves para encadenamientos productivos, transferencia tecnológica, incorporación de innovaciones empresariales y altos estándares de calidad internacional.

Otras medidas a la vista

Todos los países de la región buscan fomentar el comercio, el empleo y la atracción de inversiones por medio de otras Zonas Económicas Especiales (ZEE).

Guatemala recientemente aprobó la primera Zona de Desarrollo Económica Especial Pública (ZDEEP), la cual se encuentra en proceso de autorización ante la Superintendencia de Administración Tributaria y se espera active la economía en la región sur del país. Se llama Michatoya Pacífico, se estima que el 90% de las compañías que acogerá serán industriales, su inversión asciende a US$13,7 millones y dará oportunidad de empleo a por lo menos 25.000 personas. Para Fredy Palma, gerente de Zona Libre de Industria y Comercio “Santo To- más de Castilla” (Zolic), el futuro de ese tipo de espacios es alentador en esa nación, donde más de 20 empresarios, entre desarrolladores e inversionistas, han manifestado interés en habilitar una Zona de Desarrollo. Cabe resaltar que las autoridades guatemaltecas ya tienen otros tres proyectos similares en un “proceso avanzado de preparación” que estiman serán presentados entre julio y agosto del presente año.

El Gobierno de El Salvador también trabaja en el tema. En julio del 2018 envío a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para la creación de una zona económica especial en 26 municipios del sureste del país, en las localidades de Usulután, San Miguel y La Unión. La iniciativa brindaría incentivos fiscales a actividades relacionadas con la energía limpia y la prospección de gas natural y petróleo.

No obstante, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) considera que el proyecto debería ser modificado, en aras de aprovecharlo para atraer inversión a todo el país, en vez de circunscribirlo a solo 26 municipios.

Más impacto

Panamá cuenta con experticia y tradición en lo que a Zonas Económicas Especiales se trata. La Zona Libre de Colón, la más importante, fue creada en 1948 y hoy cuenta con más de 2.600 empresas establecidas, cuyos principales mercados son China, Singapur, Estados Unidos, Puerto Rico y Colombia, entre otros.

Ese espacio ofrece una extensa gama de servicios, atractivos para empresarios, inversionistas, turistas. A saber: importación, exportación, almacenaje, venta, comercialización, distribución y servicios logísticos de valor añadido, almacenaje, embalaje, envasado, etiquetado, clasificación y exhibición, entre otros. Otro modelo de éxito es el Área Económica Especial Panamá Pacífico, plata- forma que se dedica a servicios como tecnología, industria y logística. A la fe- cha se han establecido allí unas 280 empresas, las cuales generan unos 10.000 empleos, de acuerdo con Juan Carlos Sosa, viceministro de Comercio Exterior del Ministerio de Comercio e Industria.


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