“La oficina se convertirá en el lugar donde nos reunimos a intercambiar ideas, colaborar, innovar y tomar decisiones de forma rápida y eficiente”.

Por Revista Summa

El 2020 nos dejó grandes lecciones. En el ámbito laboral enfrentamos retos muy complicados; de un momento a otro las empresas tuvieron que migrar a un formato remoto para garantizar la seguridad de sus colaboradores; sin embargo, no todos estaban preparados para esta nueva realidad. 

La pandemia aceleró muchos de los cambios que veíamos en un futuro más lejano, y con el pasar de los meses nos ha dejado grandes aprendizajes. “La oficina tradicional está muerta. En esta nueva realidad, la oficina dejará de ser el lugar al que acudimos para trabajar de 8 a 6, cinco días a la semana; y se convertirá en el lugar donde nos reunimos a intercambiar ideas, colaborar, innovar y tomar decisiones de forma rápida y eficiente”, señaló Rashid Sauma, director de WeWork Costa Rica.

Por todo esto WeWork se dio a la tarea de recopilar las 10 lecciones que nos dejó el 2020 con respecto al entorno laboral:

  1. La oficina tradicional dejará de existir. La pandemia nos hizo replantear la forma en la que solíamos trabajar y darnos cuenta qué es lo que realmente valoramos en una oficina. Cuando sea el momento, los colaboradores regresarán con nuevas demandas de flexibilidad y buscarán más libertad para elegir dónde y cómo se sienten más conectados con su organización y más productivos. La oficina como la conocemos dejará de existir, dando paso a nuevos modelos híbridos y flexibles.
  1. El balance entre la vida personal y laboral es más relevante que nunca. La irrupción de la emergencia sanitaria y el distanciamiento social obligó a las personas a cambiar drásticamente su rutina y nos ha obligado a reflexionar sobre la importancia de establecer límites claros entre la vida personal y laboral;  pues en muchas ocasiones el tiempo que hemos ahorrado en trayectos a la oficina se ha invertido en trabajar más. 
  1. El trabajo desde casa al 100% ha cobrado factura en nuestro bienestar emocional. No todas las personas cuentan con las condiciones necesarias para trabajar desde sus hogares, quizás porque no cuentan con el espacio adecuado o porque tienen que compartirlo con otros miembros de la familia. Con el pasar de los meses se han descubierto algunos efectos negativos del teletrabajo, como la desconexión con los colegas, la falta de colaboración, el exceso de horas de trabajo y la dificultad para coordinar las actividades profesionales, con las labores del hogar. En un estudio que realizó WeWork se encontró que el 90% de las personas desea regresar a la oficina por lo menos una vez a la semana, y el 20% de ellos desean regresar a tiempo completo*. 
  1. La productividad no lo es todo. Si bien empleados y empleadores han coincidido en que el traslado del trabajo a la casa no ha impactado la productividad, hay una creciente preocupación por la pérdida de innovación resultado de la falta de colaboración e intercambio de ideas entre los miembros de la empresa. Un estudio reciente confirma que la falta de conexión face-to-face y el impacto en la cultura organizacional a causa del trabajo remoto, parece estar obstaculizando la innovación en las empresas. 
  1. La interacción cara a cara facilita la colaboración entre colegas. Las personas reportan que lograr la colaboración a distancia ha sido todo un reto. Un estudio realizado por WeWork señala que la colaboración entre colegas ha caído hasta en un 26%. 
  1. Las reuniones presenciales favorecen el sentido de pertenencia a la empresa. Mantener la motivación y el compromiso del equipo ha sido uno de los principales retos a los que se han enfrentado las empresas durante el distanciamiento. Un estudio encontró que 2 de cada 3 empresas han tenido dificultades para mantener la moral y el compromiso del equipo; todo esto tiene que ver con la conexión y el sentirse parte de un equipo, esa conexión que el trabajo remoto no puede sustituir al 100%.
  2. La flexibilidad es la nueva moneda de cambio. Un estudio reciente de Boston Consulting Group, encontró que más del 60% de las personas quieren más flexibilidad en términos de dónde y cuándo trabajan. Esquemas laborales híbridos y flexibles serán la respuesta ante la creciente demanda de más libertad.
  3. Apuesta por nuevos modelos flexibles. Ante las nuevas demandas de flexibilidad las compañías deberán optar por el modelo flexible que  mejor se adecúe a sus necesidades. Reducir la densidad en sus espacios y ofrecer más libertad a los empleados será fundamental. Una de las tendencias que más auge ha tenido a fin de cumplir con las medidas sanitarias es el “Skeleton Staffing”, que busca reducir la densidad de los espacios por medio de la rotación del personal en el espacio de trabajo. Otras tendencias como el hub & spoke y la descentralización de oficinas ya se están implementando con éxito, y grandes compañías como Google ya están considerando implementar la “flexible work week” o semana de trabajo flexible, combinando días de oficina y días de trabajo remoto. 
  1. Inversión sostenible. En estos momentos el futuro es incierto para muchas empresas. En este escenario la renta de un espacio fijo, amarrado a un plazo forzoso ha dejado de ser viable. Hoy por hoy, lo más conveniente para las empresas es que sus oficinas pasen de ser un gasto de capital a un gasto operativo para tener más flexibilidad en términos de recursos. El modelo de espacios flexibles como el de weWork otorga esta facilidad
  2. Es hora de tomar acción y transformar para siempre el futuro del trabajo. En 2021 tenemos la oportunidad de cambiar la historia del trabajo para siempre, entrar a un nuevo paradigma. Los directivos y ejecutivos de hoy tienen en sus manos la oportunidad de transformar sus empresas y ofrecer a sus colaboradores la posibilidad de crear un entorno laboral que potencialice su productividad, creatividad y bienestar laboral por medio de esquemas laborales flexibles.

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