En las zonas asediadas la población civil se ha convertido en objetivo de los misiles y artillería rusos.

Por EFE

El Gobierno ucraniano admitió este lunes «pequeños avances» en las negociaciones con Rusia para abrir corredores humanitarios, después de que los últimos tres intentos de evacuar a la población civil hayan acabado en fracaso por la persistencia de los bombardeos rusos.

En el duodécimo día de la invasión, delegaciones de Ucrania y Rusia celebraron una tercera ronda de negociaciones en Bielorrusia, cerca de la frontera con Polonia, sobre aspectos políticos, militares y humanitarios, incluidos los fallidos intentos de sacar a civiles de localidades asediadas como Kiev, Mariúpol o Járkov.

Hay pequeños avances en «la mejora de la logística de los corredores humanitarios», indicó al término del encuentro el asesor de la Oficina del Presidente ucraniano, Mykhailo Podolyak, mientras el jefe negociador ruso, Vladímir Medinski, afirmó que Moscú espera que los corredores humanitarios comiencen a funcionar este martes.

«Nuestras expectativas de las conversaciones no se materializaron, pero esperamos que la próxima vez logremos avanzar de manera más significativa. Las conversaciones continuarán», dijo el jefe negociador ruso, según la agencia rusa TASS.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, resumió hoy las reclamaciones de Rusia para poner fin a la invasión: Ucrania debe enmendar su Constitución para renunciar a su ingreso en «cualquier bloque», reconocer a Crimea como territorio ruso y aceptar oficialmente la independencia de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk

AUMENTAN LAS VÍCTIMAS CIVILES

En las zonas asediadas la población civil se ha convertido en objetivo de los misiles y artillería rusos, que en los doce días de guerra han dejado ya a más de 900 localidades ucranianas sin agua, electricidad y calefacción en pleno invierno, de acuerdo con las autoridades del país.

«Bárbaros del siglo XXI. La Federación Rusa ha destruido o dañado 202 escuelas, 34 hospitales, más de 1.500 edificios residenciales. y más de 900 de nuestras localidades carecen totalmente de electricidad, agua y calefacción», escribió hoy en su cuenta de Twitter Mykhailo Podolyak, asesor de la Oficina del Presidente de Ucrania.

Las autoridades ucranianas informaron también hoy de que trece personas murieron a causa de un bombardeo ruso sobre una antigua panadería cerca en la región de Kiev y que al menos cinco civiles y cuatro militares fallecieron el domingo en un aeropuerto en el oeste de Ucrania en el que impactaron ocho misiles rusos.

«INACEPTABLE» PLAN RUSO DE EVACUACIÓN

Antes de la conclusión de las negociaciones, este lunes volvió a fracasar el último intento de evacuar a población civil de las regiones ucranianas de Kiev, Járkov, Donetsk y Jersón.

El Ministerio de Exteriores de Ucrania indicó en un comunicado que las Fuerzas Armadas de Rusia «continúan con los bombardeos y ataques con cohetes» en Kiev, Mariúpol (sureste), Volnovaja (sureste), Sumy (noreste), Mykolaiv (sur), Járkov (este) y otras ciudades, pueblos y aldeas».

«Esto imposibilita la salida segura de los convoyes humanitarios que transportan ciudadanos ucranianos y extranjeros, y la entrega de medicamentos y alimentos», agregó.

Es la tercera vez consecutiva que las evacuaciones previstas no han podido llevarse a cabo debido a la violación del alto el fuego temporal anunciado, de cuyo incumplimiento se culpan las partes mutuamente.

Rusia afirma por su parte que activó el alto el fuego y que vigiló con drones los corredores, pero fueron saboteados por «nacionalistas ucranianos».

En esta ocasión, además, el plan ruso incluía seis rutas, algunas de las cuales acabarían en ciudades rusas como Rostov del Don y Bélgorod y territorio de Bielorrusia (Gómel y Gden), con posterior transporte aéreo a Rusia.

La viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, calificó estas rutas de «absurdas, cínicas e inaceptables».

CERCA DE DOS MILLONES DE REFUGIADOS

La crisis humanitaria creada por la invasión de Ucrania aumenta día a día el número de refugiados, que superan ya los 1,73 millones, más de la mitad de ellos en Polonia, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Polonia ha recibido el 60 % de esos refugiados, más de un millón de personas.

Hungría ha recibido 180.000 refugiados ucranianos, Eslovaquia 128.000, Moldavia 82.000 y Rumanía 79.000, a los que hay que sumar unos 53.000 que han huido a Rusia, según las estadísticas que actualiza ACNUR a diario.

BOICOT AL PETRÓLEO RUSO

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski cree que hay que incrementar aún más la presión sobre Rusia y darle donde más le duele, con un boicot internacional a la compra de petróleo y derivados del crudo, algo de momento sin visos de tomar forma.

«Lo puedes llamar embargo o un acto moral cuando te niegas a dar dinero a terroristas», indicó Zelenski en un nuevo videomensaje.

Ucrania pide a Occidente que no compre más petróleo a Rusia, con cuyos ingresos financia en buena parte su presupuesto, a fin de no permitir que recurra a ese dinero para financiar la invasión de Ucrania, pero Estados Unidos y actores como la Unión Europea (UE) aún no han tomado una decisión.

Los primeros ministros del Reino Unido, Boris Johnson, y Países Bajos, Mark Rutte, coincidieron este lunes en que la reducción de la dependencia de los hidrocarburos rusos debe hacerse «paso a paso», en lugar de con un veto inmediato a todas las importaciones, en una rueda de prensa conjunta en Londres.

LA ESPERANZA DE UN FUTURO EN LA UE

Esta jornada el Gobierno ucraniano recibió al menos una buena noticia: los países de la Unión Europea acordaron iniciar el proceso para que Ucrania, Moldavia y Georgia se puedan convertir, en un futuro, en miembros del club comunitario, tras la petición que estos tres países hicieron a Bruselas la semana pasada.

El Ejecutivo comunitario elaborará ahora un informe en el que valorará si Kiev, Chisinau y Tbilisi cumplen los criterios para convertirse en países candidatos a entrar en la UE, entre ellos el respeto a los valores fundamentales de la Unión, la existencia de instituciones estables que garanticen la democracia, así como de una economía de mercado.

Cuando Bruselas termine su valoración -que supone el primer paso de un proceso que suele durar años- los países de la UE deberán aprobarlo por unanimidad y solo entones podrían empezar las negociaciones de adhesión.

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