Conectados para competir.

POR Luis Solís /@Luis_Summa

La competencia siempre se ha entendido como una contienda entre empresas por un mercado donde, llegados a un punto, la innovación debe ser incremental para marcar diferencia en cuanto a las características de los productos o bienes, más allá del pulso por precio. Ese también es el factor que determina finalmente qué va quedando obsoleto y la eficiencia en la productividad.

En un mundo conectado nada de lo que se ofrece se mantiene como cuando fue generado, gracias a las continuas actualizaciones, nuevas características y funcionalidades que pueden ser añadidas o generadas para los consumidores. Saber llevarle el pulso a la creatividad y la habilidad para analizar las necesidades y el comportamiento del usuario resultan determinantes para el éxito de cualquier negocio.

Ahí entra en juego el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), un concepto del que venimos escuchando desde hace años y que dejó de ser algo lejano para convertirse en parte de la realidad en todo el mundo, sin que América Latina sea la excepción.

La Global Standards Initiative on Internet of Things la define como una infraestructura global para la sociedad de la información que per- mite servicios avanzados interconectando “cosas”, entendidas como todo objeto físico o virtual capaz de ser identificado e integrado en una red de comunicaciones existente o en evolución. A la vez, permite controlarlos de forma remota y crea oportunidades para una integración más directa del mundo físico y el de los sistemas

basados en computación. Eso reduce la intervención humana y, por ende, añade mayor eficiencia, precisión y beneficio económico al proceso productivo.

Retos de las economías emergentes

La menor productividad de los negocios ha sido identificada como una de las principales barreras para el desarrollo y un factor que aumenta la brecha exis- tente entre países desarrollados y aque- llos que están en vías de desarrollo.

A medida que el IoT se expande, sus implicaciones para los modelos de negocio aumentan. Para ser competitivas y alcanzar los objetivos marcados, las empresas deberán ser capaces de crear y capturar valor de forma eficiente. Eso significa identificar necesidades duraderas de los clientes y brindar soluciones bien diseñadas para responder a ellas. De esa forma, actividades que hagan que los clientes quieran pagar y consumir más se convierten en el centro de las estrategias.

Para evaluar la situación que atraviesan los paí- ses de la región y los cambios que se requieren, la firma consultora Deloitte y cet.la crearon un índice sobre el estado del IoT en el sector priva- do, en el cual toman en cuenta seis indicadores principales: infraestructura TIC, regulación, capacidad para innovar, estabilidad política y social, adopción de tecnología en empresas y habilidades tecnológicas. Estos a su vez se han creado en función de 32 variables que expresan en mayor detalle el potencial y la realidad digi- tal, tecnológica, regulatoria y sociodemográfica que viven los países bajo estudio.

Al tomar la puntuación de la OCDE como referencia, se observa que en lo que atañe al marco regulatorio y habilidades tecnológicas es en lo que los actores de nuestra área se encuentran

más cerca de los niveles de las naciones desarrolladas. Su mayor impulso puede ser la palanca necesaria para reducir el gap existente.

Otro importante punto de mejora se identifica en materia de adopción de tecnologías y sistemas IoT en el ámbito corporativo, donde solo tres puntos del índice separan a ambos grupos de países. Por el contrario, en lo referente al campo de Infraestructura TIC sí hay rezagos respecto a los estándares de la OCDE, por lo que se llama a nuestros territorios a reforzar e impulsar los des- pliegues de banda ancha para intentar dotar de mayores servicios de conec- tividad y capacidad.

En ese indicador Costa Rica obtiene la segunda mejor puntuación de toda América Latina, solo superado por Chile. En general, el país es líder regional y puntero en América Central; presenta buena puntuación en to- das las variables analizadas, aunque debe aprovechar mejor en su estrategia TIC e IoT las oportunidades que le brinda su estabilidad política y el adecuado despliegue de infraestructura local. Su principal flaqueza identificada es la capacidad para innovar.

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