El 2018 fue un año de retos económicos, sin embargo, una vez más la banca demuestra estabilidad y su capacidad de sobrellevar altibajos.

COORDINACIÓN: Rocío Ballestero / ANALISTA FINANCIERO DE BANCOS: Federico Herrero ANALISTA DE SEGUROS Y PENSIONES: Rainier Álvarez / TEXTOS: Rocío Ballestero y Luis Solís

Presiones al alza en las tasas de interés y, por ende, en los costos de financiamiento, en medio de un contexto económico de menor crecimiento y mayores requerimientos a nivel regulatorio. Esas son parte de las condiciones que enfrentan los 156 bancos públicos y privados que operan en Centroamérica, Panamá (excluyendo los de licencia internacional) y República Dominicana, entre otros retos particulares por país.

En general, el sistema bancario regional mantiene una perspectiva estable y, al cierre del 2018, muestra un moderado crecimiento en dólares del 3,5%, en promedio, en los rubros de activos, préstamos, depósitos y patrimonio. Las utilidades sí se han vis- to afectadas, con un decrecimiento de 0,34%.

Dos países sí tienen perspectiva negativa: Nicaragua, donde la crisis sociopolítica que ya cumple un año atenta contra el negocio bancario y su desempeño, y Costa Rica, afectada por un alto desbalance en las finanzas públicas sin solución de fondo, la devaluación de la moneda local que aumenta la sensibilidad del sistema y un entorno operativo des- favorable, traducido en crecimiento crediticio limitado, calidad de préstamos en deterioro, alza en los costos de fondeo y presión sobre las utilidades. En el caso costarricense, la aprobación de recientes reformas fiscales tendría un efecto rezagado sobre el desempeño de los bancos, que urgen primero de una reactivación en la dinámica económica.

Por otro lado, continúa la tendencia hacia la consolidación del mercado, el sistema se redujo en 10 entidades.

40 entidades (25% del total) tienen una participación superior al 80% en los diferentes rubros, excepto en utilidades, donde esa cuota está en manos de solo 21 bancos.

Apuntes relevantes

Panamá continúa siendo la plaza bancaria más grande de la región, con 48 bancos (30,8% del total), sin considerar a los de licencia internacional. Re- presenta, en promedio, el 39,2% de los activos, los préstamos, los depósitos y el patrimonio y el 34,6% de las utilidades netas. Esa plaza, prácticamente duplica a Costa Rica, que es la segunda en tamaño.

Adicionalmente, es el segundo país con menor índice de morosidad (1,71%, por debajo del promedio de la región), el que aporta más bancos a los Top Ten e incluye al más grande de la región, Banco General, que en activos su- pera por casi US$5.000 millones a su seguidor, el Banco Nacional de Costa Rica.

Paulatinamente, ha ido mostrando una consolidación en términos de cierres de entidades, cuyas operaciones han sido absorbidas por otros bancos o el mercado como tal. Mostró crecimiento en todos los rubros, excepto en utilidades netas. 16 de los 19 grupos bancarios de la región tienen operaciones en su suelo. Costa Rica es una plaza muy concentrada: 4 entidades acumulan el 80,2% del mercado (Banco Nacional, Banco de Costa Rica, Banco Popular y BAC Credomatic). Registra un aumento en el índice de morosidad del 1,99 al 2,30 y un decrecimiento del 1,5% en las utilidades –en los otros indicadores sí creció–, reflejo de la situación de incertidumbre atravesada en el marco previo a la aprobación de la reforma fiscal, que incluyó protestas y huelgas en el sector público.

Los cuatros bancos estatales y de creación por ley especial, acumulan el 56,5% de la cartera de crédito y 58,4% de los activos del sistema, sin embargo, solo alcanzan el 43,5% de las utilidades. Esto sugiere una estructura de margen financiero y gastos menos eficiente que los bancos privados.

En Guatemala, Banco Industrial, Banco de Desarrollo Rural y Banco G&T dominan entre el 60% y 65% del mercado. Es número tres por activos y cerrando cada vez más su brecha con Costa Rica, con una cuota de participación del 15,7%.

No obstante, su índice de morosidad es el tercero más alto de la región, solo superado por Nicaragua y Costa Rica, aunque muestra una mejoría respecto a 2017, al pasar de 2,32 a 2,18.

República Dominicana está después de Panamá por número de entidades (32), pero es cuarto por activos. En términos de utilidades, tuvo el mayor crecimiento (11,7%), alcanzando el segundo lugar del ranking en ese rubro. Allí hay un dominio claro, que ronda el 75%, de Banreservas, Popular y BHD León.

El Salvador tuvo el tercer crecimiento más alto (5,1%), por detrás de Costa Rica y Honduras. 10 de los grupos bancarios regionales tienen presencia en ese sistema, el cual posee un bajo índice de morosidad. El líder en todas las variables analizadas es Banco Agrícola y, junto al BAC Credomatic, Davivienda, Scotiabank y Cuscatlán, cubre cerca del 80% del mercado.

Al igual que Costa Rica, muestra señales de debilidad en materia de utilidades ya que posee una participación promedio regional del 7,6% en activos, préstamos, depósitos y patrimonio, pero únicamente de 4,8% en las ganancias.

Honduras alcanza una participación promedio similar a El Salvador, pero con 6 entidades menos. Obtuvo los crecimientos más altos entre el 2017 y 2018 en los rubros de activos totales (7,1%) y cartera de préstamos (11,8%). También es un sis- tema muy concentrado, donde los cinco bancos más grandes, en conjunto, atienden el 65% del negocio.

En Nicaragua el sector muestra peculiaridades en este ranking. Es el único que decrece en la mayoría de variables, a excepción del nivel patrimonial, que remonta en un 6,8%, en línea con su ya mencionado ambiente de tensión y drástica caída del PIB, ya en números rojos. En términos comparativos, el sistema bancario nicaragüense es más pequeño que cualquiera de los bancos del top ten por activos. En ella, reinan Banpro, BAC Credomatic y LAFISE, con una cuota del 75% y participaciones individuales muy parejas.

Monitoreo 2019 de Fitch Raitings

Rolando Martínez, senior director de Instituciones Financieras para Latinoamérica, asegura que la agencia espera que los perfiles financieros de los bancos calificados se mantengan relativamente estables este año, ante la expectativa de una recuperación económica gradual en la mayoría de los mercados. También comparte con Summa las apreciaciones por país.

GUATEMALA: Perspectiva Estable

Proyecta un desempeño financiero similar al de 2018. El crecimiento crediticio estará influenciado por el entorno electoral, aunque los niveles de rentabilidad han mostrado ser resistentes. El deterioro de préstamos parece estabilizarse, luego de una tendencia al alza. La banca continuará enfocada en los segmentos corporativos y mantendrá niveles de capitalización estables, aunque siguen siendo menores a los de otros países centroamericanos.

HONDURAS: Perspectiva Estable

El entorno operativo que afronta la banca hondureña es benigno, lo que permitirá que el crecimiento del crédito sea el más alto de la región, a tasas de dos dígitos. La rentabilidad y la calidad de los préstamos continúan mejorando, sin embargo, algunos bancos grandes no han acompañado el crecimiento crediticio con un fortalecimiento patrimonial.

EL SALVADOR: Perspectiva Estable

El comportamiento del crédito y la rentabilidad de la banca estará influenciada este año por la incertidumbre respecto a las políticas económicas y fiscales de la nueva administración, así como por el ambiente de gobernabilidad. En ese sentido, el crecimiento crediticio esperado continuará siendo bajo, es decir, menor a 6%. El sector construcción continuará siendo uno de los impulsores del crecimiento crediticio. La calidad de los préstamos ha mejorado con respecto a años anteriores y se espera que continúen con niveles bajos de morosidad.

NICARAGUA: Perspectiva Negativa

Se proyecta que el entorno económico y político causará una reducción en el desempeño de la banca nicaragüense. Esto debido a la persistente salida de depósitos y alzas en el deterioro de préstamos.

Bajo ese entorno desafiante, la banca continuará ejecutando estrategias de protección de su solvencia y liquidez, lo que implica que la contracción crediticia continuará.

COSTA RICA: Perspectiva Negativa

En opinión de Fitch, los desafíos fiscales del gobierno continuarán incidiendo en el entorno de negocios de la banca y presionando al alza sus costos de financiamiento. Por ello, el crecimiento crediticio continuará siendo bajo (alrededor del 5%) y el sector continuará teniendo los niveles de rentabilidad más bajos de América Central.

La presión sobre la calidad de los préstamos se mantiene, aunque podría reducirse debido a que las entidades han tomado medidas para contener o mitigar el deterioro crediticio.

PANAMÁ: Perspectiva Estable

Luego de una desaceleración del crédito e incrementos en la mora debido al menor dinamismo económico, se espera un panorama más benigno y que el desempeño financiero se mantenga o mejore, gracias a proyecciones positivas para el desempleo y el crecimiento del PIB. Se espera que las elecciones generales de mayo 2019 no tengan impacto relevante sobre el sector, cuya rentabilidad ha sido resistente e incluso mejoró en 2018, tendencia que podría sostenerse. Sin embargo, el crecimiento crediticio se mantendría en niveles bajos (cercanos a 5%), mientras los niveles de préstamos vencidos se sostendrían en cerca de 2%. Además, la consolidación bancaria continuará, pero a ritmo lento.

REPÚBLICA DOMINICANA: Perspectiva Estable

El entorno operativo es ventajoso, apoyado por un desempeño macroeconómico favorable, fuerte capitalización y crecimiento de la cartera de préstamos en sectores de bajo riesgo. Los créditos están retomando el crecimiento a dos dígitos y la calidad de los activos ha mejorado como resultado de una mayor orientación de la banca hacia el sector comercial. La liquidez sigue siendo fuerte y la cobertura de reservas de préstamos deteriorados se ha mantenido, confortablemente, por encima del 150%.

 

Pin It on Pinterest

Share This