Bajo el liderazgo de Robert Williams, la entidad apuesta a retomar el crecimiento, cerrar brechas tecnológicas y cuidar con esmero a sus clientes.

Por Rocío Ballestero

Los últimos cinco años han sido «retadores» para la operación de Scotiabank Centroamérica. La pandemia por COVID-19 entró en escena tan solo un año después de que el Banco completara un largo proceso de integración, luego de adquirir los negocios de banca comercial y personas de Citibank en el 2016.

El nombramiento del salvadoreño Robert Williams como vicepresidente senior para Centroamérica y gerente general de Scotiabank Costa Rica, en junio de este 2021, ha sido muy estratégico. Es un ejecutivo con más de 20 años de experiencia, fogueado en puestos internacionales funcionales y de estrategia, que conoce a fondo la región y los riesgos del entorno. Llega con un mandato claro: volver a la senda del crecimiento sostenido, levantar la cartera de crédito y hacer más eficiente la operación, apalancado en productos de primera, una cultura de cumplimiento y excelencia en el servicio, junto con el gran respaldo que caracteriza a un banco global.

“Reconocemos que estamos ante grandes desafíos y le estamos apostando fuerte a ser un banco omnicanal. Estamos haciendo inversiones millonarias para modernizar procesos, completar a pasos agigantados nuestra transformación digital y ofrecer a los clientes lo que esperan: soluciones ágiles y de vanguardia que permitan acceder a todos los servicios y realizar cualquier trámite de principio a fin desde cualquiera de los puntos de contacto disponibles, a su conveniencia, sin fricciones y sin tener que ir a una sucursal”, destaca Willians.

Para él, es una decisión determinante para seguir en la carrera y no quedar en desventaja competitiva, ante los radicales cambios de la banca y de todas las industrias en general.

“No somos los únicos en este proceso, pero los demás no venían saliendo de una integración larga y tan demandante. Ahora trabajamos en un cambio cultural para llegar a la omnicalidad y superar los impactos de la pandemia. Involucra no solo automatizar servicios o escribir un código para contar con una web y una app más friendly, también hay que cambiar el mindset de todo el equipo y empezar a pensar realmente en digital.

A mediano y largo plazo considera que será muy difícil que competidores locales le ganen a la capacidad y músculo de Scotiabank, que en los últimos dos años ha invertido cerca de US$50 millones en tecnología en Costa Rica y Panamá, mientras que a nivel global el monto supera los US$3.000 millones, sin olvidar que se apalanca en las mejores prácticas globales y las adapta a los diferentes mercados.

Compromiso con la innovación y el talento

Los esfuerzos ya están rindiendo frutos. Aunque seguirá mejorando sus plataformas, este año su app de banca móvil fue catalogada como la segunda mejor de Costa Rica en un estudio de Sysde y recientemente, en el territorio de medios de pagos digitales, lanzó Apple Pay, junto con otros tres competidores locales.

“Es el primer país latinoamericano en donde entra el servicio y estábamos listos para ofrecerlo. También estaremos listos para cuando Apple lo introduzca en Panamá”, dice.

Por otro lado, si hay algo más en lo que siente que la organización capitalizó de su fusión con Citibank y que la afianza para un futuro promisorio es en talento, junto con su fuerte respaldo global.

“Ganamos gente muy profesional, bien entrenada que es realmente experta en su materia. Además, no creo que haya otra franquicia internacional en la región con negocios tanto de banca corporativa como comercial y de personas que genere tanto empleo directo e indirecto como nosotros. Nuestras buenas prácticas mundiales y un grado de riesgo AAA(cri) que le ofrece a los depositan- tes un nivel seguro donde tener su dinero suman a nuestras fortalezas, algo especialmente valorado en tiempos de crisis, donde la mayoría da prioridad a la seguridad sobre la rentabilidad”, añade Williams.

Esa confianza ha permitido que durante toda la pandemia su cartera de depósitos haya mantenido una tendencia natural al incremento. Parte de su cimiento es que Scotiabank Centroamérica está regulado tanto por las superintendencias financieras locales como por los reguladores de Canadá, Esta dos Unidos e Inglaterra.

“Nuestras operaciones están bajo la lupa global por ser un banco público, listado en las bolsas de valores de Toronto, Nueva York y Londres, así como en las jurisdicciones de Jamaica y Trinidad y Tobago. Cuando queremos hacer un cambio de un producto o impulsar un proyecto el análisis de los riesgos inherentes para la decisión contempla los impactos en las distintas jurisdicciones y en todos los actores relevantes. Por eso los procesos pueden parecer más rígidos, pero también son transparentes y con un nivel de cuidado diferente porque nuestros stakeholders son inversionistas institucionales que manejan fondos de pensiones y jubilados particulares que han invertido sus ahorros en acciones de Scotiabank”, explica.

La entidad tiene muy bien definido dónde quiere hacer negocios y dónde no y es hábil en entender el entorno y montar estrategias para mitigar riesgos y operar con éxito, aprovechando el input de lo que pasa en diferentes partes de Latinoamérica. Adicionalmente, se posiciona como un agente de cambio en favor de la inclusión y la igualdad de oportunidades, se esfuerza por ser un buen ciudadano corporativo y apoya causas puntuales en RSE, en procura de no dispersar demasiado sus recursos para lograr verdaderos impactos positivos.

Trayectoria del líder

Es ingeniero civil. Se une al banco en 1999 como analista de riegos de proyectos inmobiliarios en El Salvador, donde contribuye a encontrar soluciones para reducir impactos y pérdidas de obras que estaban en problemas y revivir las factibles.

Asciende a la gerencia del área, interrumpe su carrera en la compañía para explorar una oportunidad en la industria
de la construcción y vuelve en el 2005, tras la adquisición de Banco El Comercio, la segunda en El Salvador, para asumir la dirección del área de riesgo de crédito corporativo, la cual trasforma con un enfoque holístico, contemplando no solo el riesgo crediticio sino también el operativo y el de mercado.

A partir de allí salta a funciones de liderazgo en banca corporativa, aprende de negocios, banca patrimonial, de personas y tesorería que lo llevan a cargos estratégicos internacionales. Entre ellos: jefe de país en Panamá (2011) y República Dominicana (2015) y líder de banca corporativa y comercial para toda Latinoamérica , basado en Toronto, Canadá (2018). En su puesto actual supervisa las operaciones de Costa Rica y Panamá y de algunos clientes corporativos ubicados en Guatemala, Honduras y El Salvador.

Los valores de Robert Williams

Es un facilitador. Su filosofía es que los expertos en la materia son los miembros de su equipo y su rol escucharlos, articular ideas y tomar decisiones en pro de los clientes, de los accionistas y la franquicia, con base en los aportes de todos.
Mentalidad abierta. No se considera dueño de la verdad y le gusta ser “duro con los temas y muy empático con la gente”, reconociendo sus habilidades, sus fortalezas y sus debilidades, en pro de la mejora continua.
Humildad: Se ve como uno más del equipo que aprende de los demás, con una mayor responsabilidad para diseñar y ejecutar la estrategia operativa, comunicarla y darle seguimiento. Su meta: generar propósito, compromiso y que todos sepan hacia dónde debe ir la organización y su rol en ella.

4 ejes tácticos en RSE

Medio Ambiente: Con enfoque en la reforestación. En Costa Rica está en análisis la II etapa del Parque La Sabana que abarca el área de la laguna.

Educación: Es socio de Junior Achievement, programa que vela por la capacitación, el emprendedurismo y la empleabilidad de los jóvenes.

Deporte: La filosofía es contribuir a una sociedad más sana donde las personas se involucren en actividades positivas. Apoya a las Selecciones Nacionales de Fútbol de Costa Rica, patrocina torneos infantiles de fútbol en Panamá y y construcción de canchas para la práctica de la disciplina.

Mujer: Promueve el empoderamiento femenino, negocios de mujeres e iniciativas en pro de la equidad.


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