Aún no se han podido establecer nexos para el 65 % de los casos que se han registrado durante las últimas semanas.

Por Revista Summa

El Ministerio de Salud de Costa Rica, a través de Daniel Salas, su máximo dirigente, ha declarado el estado de transmisión comunitaria por COVID-19 en todo el área metropolitana de la ciudad de San Juan, su capital. Un anuncio que se realizó el 2 de julio y que tendrá efectos inmediatos en lo que respecta a medidas sobre la población civil. El país, con este anuncio, se considera oficialmente experimentando la segunda ola de la pandemia.

La declaración oficial del Ministerio de Salud costarricense

Parece innegable a estas alturas que la palabra del año 2020 será COVID-19. O, en su defecto, coronavirus, pandemia o SARS-CoV-2. Y más aún en Costa Rica. El país llevaba desde mediados de mayo sumergida en un proceso de desescalada con el propósito de recuperar su maltrecha economía tras los primeros devastadores efectos de la enfermedad.

Según Daniel Salas, la declaración de transmisión comunitaria se debe a que el número de casos está creciendo de forma tan acelerada que las autoridades sanitarias no tienen capacidad para identificar las cadenas de transmisión. Para hacernos una idea, el 1 de julio hubo 294 infectados. Durante la primera ola, en ninguna jornada se superaron los 100 diagnósticos confirmados.

En concreto, aún no se han podido establecer nexos para el 65 % de los casos que se han registrado durante las últimas semanas. Esto hace, además, que el riesgo de contagio sea extremadamente alto. El ministro ha atribuido la responsabilidad del rebrote a la falta de responsabilidad de la población. De hecho, ha comentado que se han conocido “transgresiones importantes de las medidas sanitarias y de las burbujas sociales” y que “hay personas con fiebre y tos que no cumplen la cuarentena obligatoria”, lo que “potencia las cadenas de transmisión del virus”.

¿Qué efectos tiene la medida?

Parece ser que, en un primer momento, las restricciones no van a ser demasiado pronunciadas, aunque el Ministerio de Sanidad de Costa Rica se guarda la posibilidad de establecer medidas mucho más duras. En concreto, se ha limitado la actividad comercial, que no podrá llevarse a cabo entre las 19:00 y las 5:00 horas. También se ha restringido la circulación de vehículos entre cantones.

Pero ¿qué cantones son los afectados por las medidas? La declaración de transmisión comunitaria y, en consecuencia, de la alerta naranja se limita a la capital del país, San José, y a su área metropolitana. Hablamos de Escazú, Puriscal, Desamparados, Goicoechea, Aserrí, Moravia, Tibás, Curridabat, Montes de Oca, La Unión y Alajuelita.

Datos globales de la pandemia en Costa Rica

El 6 de marzo se diagnosticó el primer caso de COVID-19 en Costa Rica. Desde entonces, y teniendo en cuenta los datos de esta segunda oleada, vamos ya por más de 4000 positivos. De esos diagnósticos confirmados, casi 1600 personas están ya recuperadas. La mejor noticia se encuentra en el número de fallecidos. Solo 17 personas han muerto hasta la fecha en el país por culpa de la pandemia. Una cifra de mortalidad que se encuentra entre las más bajas del mundo.

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