Representan 30% del PIB regional, ante el 60% que representan en la Unión Europea, lo que indica que hay brechas en la productividad y rezago en la capacidad exportadora, informó la Cepal.

Por: Expansión

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) de América Latina representan solo el 30% del PIB regional y enfrentan además el gran desafío de modernizarse para hacer frente a la disrupción tecnológica, destacaron expertos.

«Las empresas tienen que entender hacia dónde va el mundo, y cómo van a tener políticas para saber leerlo», aunque estas «no sean iguales para todos», señaló el director de la División Desarrollo Productivo y Empresarial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Mario Cimoli.

En la inauguración del seminario regional «América Latina y Europa ante la disrupción tecnológica: una nueva era de políticas de instituciones para mipymes», Cimoli recordó que la «globalización» cambia el mundo «aceleradamente» y que, pese a diferencias entre regiones, «no hay política industrial y tecnológica sin el sector privado».

Según datos aportados por los organizadores del evento, las microempresas y pymes (mipymes) son fundamentales para el «tejido empresarial» del subcontinente, y apoyan la creación de empleo, pero representan tan solo el 30% del PIB regional, frente al 60% de los países de la Unión Europea (UE), lo que indica que hay brechas en la productividad y rezago en la capacidad exportadora.

La primera vicepresidenta de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) de Bolivia, Rosario Paz, instó a «facilitar la incorporación de mipymes latinoamericanas a un mundo» que calificó como «hiperconectado, disruptivo y global».

Se debe así crear una «autopista digital» que ayude a estas empresas a subirse al carro de la modernidad.

«Las empresas de cualquier tamaño deben utilizar la tecnología como aliado si quieren ser exitosas», concluyó.

A su vez, la directora general de Programas de Desarrollo Empresarial del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) de México, Susana Duque, destacó que la presente «revolución» digital e industrial ha modificado patrones de consumo.

«Se prevé la creación de nuevos productos, negocios, reducción de costos y de riesgos, y desarrollo de procesos más eficientes», subrayó.

En este escenario, es importante promover un emprendimiento «basado en la innovación», pues traen al país bienes y servicios de alto valor agregado.

Identificó muchas áreas de oportunidad. Por ejemplo, en México, impulsar las empresas emergentes.

A su vez, el embajador de la Unión Europea en México, Klaus Rudischhauser, destacó que muchos países de América Latina, un «socio natural» para a la UE, «tienen una falta de productividad y de uso de tecnologías modernas».

Recordó además que en su país de origen, Alemania, el 90% de la economía se sustenta en las micro, pequeñas y medianas empresas.

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