El restaurante De Lucía lleva ya 30 años complaciendo paladares, erguido en la comunidad de Monteverde y rodeado por el bosque nuboso más grande de Costa Rica.

Por Revista Summa

Rodeado de naturaleza, con altísimas vigas de madera y engalanado con decoraciones únicas traídas de todas partes del mundo, el restaurante De Lucía mantiene su buena fama desde hace 3 décadas, como uno de los destinos gastronómicos más apetecidos de Monteverde.  

Considerada como uno de los principales destinos ecoturísticos de Costa Rica, la comunidad de Monteverde ha sido descrita por National Geographic como “la joya de la corona” de las reservas de bosque nuboso del mundo.  

Los amantes de la naturaleza viajan a Monteverde a ver plantas y animales que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra; cerca de 300.000 turistas visitan esta zona de nuestro país anualmente, según datos del Instituto Costarricense de Turismo, provenientes en su mayoría de Estados Unidos, Canadá y Europa. 

Con tan alta afluencia turística, la comunidad de Monteverde se ha desarrollado considerablemente, y actualmente encontramos decenas de restaurantes, sodas y cafeterías. Sin embargo, hace treinta años, cuando el restaurante De Lucía abrió sus puertas, el panorama era muy distinto.  

Los ojos de José Belmar y Lucía Castro, propietarios del restaurante, han sido testigos de un cambio en el tipo de turista que visita la zona y se ha sentado a comer en sus mesas: cuando decidieron inaugurar el local, los turistas curiosos que los visitaban eran en su mayoría europeos y han ido pasando por turistas más interesados en la flora y fauna del lugar, como avistadores de aves, biólogos y naturalistas, hasta aquellos que se ven ilusionados con la fama internacional que se ha generado en la zona de Monteverde y vienen a conocer este pulmón de biodiversidad desde todas partes del mundo. De Lucía es un testigo silencioso de estos cambios.  

Belmar, de nacionalidad chilena, visitó Monteverde hace tres décadas y se enamoró no solo de su clima lluvioso y de su verdor intenso, sino también de una de sus habitantes: Lucía Castro, quien nació y creció en Monteverde y, con todo su conocimiento de su pueblo natal, combinado con las ideas innovadoras que trajo José con sus viajes previos por Europa, encontraron juntos la fórmula del éxito para abrir su propio restaurante.  

*Una comida para recordar* 

Ruben Blades, Manuel Obregón y varias celebridades del mundo de la música y la política se han sentado a la mesa de uno de los más emblemáticos y antiguos restaurantes de Monteverde.  

Con todos estos años de ver comensales pasar por sus elegantes y robustas mesas de madera, Belmar asegura que la constancia ha sido clave para su éxito: 

“La originalidad ha sido nuestro éxito y la variedad de nuestro menú, que va entre platos típicos e internacionales, nunca ha cambiado en la historia del restaurante, al igual que hemos mantenido la calidad, asegurándonos de seguir haciéndolo accesible a todo tipo de públicos”.  

Con la ventaja de los idiomas a cuestas, sus dueños se defienden en italiano, alemán e inglés, además de su natal español, lo que les facilita la comunicación con los turistas que los visita.  

El estilo de construcción del restaurante se asemeja a una taberna alemana o austriaca. Su estructura se construyó en maderas muy atractivas y esto le da un aire internacional. El lugar ofrece un ambiente directo, sencillo y atractivo para los visitantes que disfrutan del buen comer.  

De Lucía siempre ha creído en potenciar al pueblo donde se ubica y en la filosofía kilómetro cero, por lo que la mayoría de sus proveedores son agricultores de la zona, dueños de granjas orgánicas, panaderos de la localidad y un sinfín de personas que ya consideran amigos y casi familia. De hecho, algunas personas de su staff son parte del equipo desde que abrió el restaurante, lo que demuestra que el buen ambiente y la familiaridad son parte de su ADN.  

Con la pandemia, José y Lucía confiesan que ha sido un golpe muy duro para toda la actividad turística y gastronómica de Monteverde, pero ahora ve un futuro prometedor para todos pues sabe que la zona es una joya natural y que su atractivo no se encuentra en otra parte y que hay muchos visitantes, nacionales y extranjeros, que apuestan por vivir experiencias hoy, porque mañana no hay certeza de nada.  

*Sentados a la mesa* 

De Lucía ofrece un menú de calidad, diverso e internacional con platillos para todos los paladares.  

Al comensal lo agasajan con 4 entradas: sopa del día; tortillas frescas con guacamole, jalapeño, salsa y frijoles refritos; vegetales salteados o un ceviche peruano. No más ni menos, pero a la vez opciones que abarcan todos los gustos, temperaturas y texturas.  

Ofrecen 14 platos fuertes engalanados por nuestro famoso y delicioso casado, tan típico de la gastronomía costarricense, y pasando por opciones más internacionales y conocidas por todos como hamburguesa, sándwich de jamón y queso, tacos, fajitas, pasta o lasaña, hasta platos que le suben un poquito la sofisticación como filet mignon, pescado a la vasca, punta de lomo a la mexicana o berenjena “parmigiana”.  

El paseo gastronómico cierra con 4 tipos de postre, porque el detalle dulce no puede faltar: un tradicional tres leches, un flan de coco casero, helado artesanal local o, si buscan algo más internacional, un postre típico italiano: una pannacota.  

Cuentan con variedad de cocteles, destilados, carta de vinos- donde por supuesto los vinos chilenos no pueden faltar-, bebidas naturales y variedad de café local para disfrutar del rico clima de Monteverde.  

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