Una evidencia del cambio cultural exportador experimentado por República Dominicana consiste en los US$98 millones exportados por la nación el año pasado, en materia de 340.000 toneladas de material considerado como basura

Por Listín Diario 

República Dominicana ha transitado en las últimas dos décadas de un modelo exportador de materias  primas, a un portafolio de 3.780 líneas de productos con valor agregado, lo que evidencia un cambio de cultura económica en la nación, en su búsqueda por un espacio en el escenario comercial internacional.

Esto lo comentó Jean Alain Rodríguez, director ejecutivo del Centro de Exportaciones e Inversiones de República Dominicana (CEI-RD), al momento de disertar sobre la exportación nacional de residuos, en la Universidad APEC, el pasado viernes.

Una evidencia del cambio cultural exportador experimentado por República Dominicana consiste en los US$98 millones exportados por la nación el año pasado, en materia de 340.000 toneladas de material considerado como basura, principalmente hacia la República Democrática de Corea (Corea del Sur), China, Estados Unidos y Taiwán, entre los cuales US$65 millones corresponden a chatarra o hierro.

“La basura es un factor económico. Estos números demuestran que lo que es desperdicios para unos, pueden ser insumos de creación de divisas, riquezas y empleos dignos para otros”, señaló el director ejecutivo del CEI-RD.

Pero este mercado exportador de chatarras tuvo el desafío de que desaprensivos osaban robar piezas de infraestructuras públicas cuya construcción se basa en metales, como vigas de puentes, postes eléctricos de acero, alambrado transmisor de electricidad y tapas de hidrantes.

“Con fines de mitigar esta amenaza creada por la oportunidad de intercambio comercial, fue promulgada la Ley 110-13 para el Comercio y la Exportación de Desperdicios de Metales Ferrosos y No Ferroso, Chatarra, Cobre y Aluminio. Así pudimos crear un registro y regular esta actividad”, les explicaba el director del CEI-RD a los presentes en su disertación.

La regulación tuvo su impacto. La exportación de desperdicio disminuyó un 40% de los niveles de US$165 millones acumulados en 2014, por causa, cuenta Rodríguez, de que el orden legislado para ese negocio requiere de un proceso de adaptación para las empresas participantes.

Dice, sin embargo, que los robos de metales son cosa del pasado y lo cita como un ejemplo de los aportes que hace la buena regulación a una nación que se adapta a la competitividad.

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