Hoy, después de un año y medio de pandemia, estamos claramente frente a la oportunidad de reinventarnos.

Por Sergio Meller, Director de Meller Transformación Organizacional.

Sí tuviésemos que secuenciar conceptualmente los distintos momentos de las organizaciones en relación con la pandemia, podemos aplicar el modelo de las tres R. Estas son reacción, recuperación y reinvención.

El 2020 marcó el turno del trabajo remoto. A mi gusto, el mal llamado home office o teletrabajo. Esto porque niega las complejidades de una realidad en pandemia, mucho más delicada y  preocupante que el simple hecho de trabajar desde casa.

De manera repentina, el trabajo virtual implicó la necesidad de convivir, de un día para el otro, con un espacio y temporalidad que perdía todo tipo de límites. En donde las reuniones de zoom, el cuidado de nuestros mayores, la necesidad de compartir la única computadora de la casa, o la lucha por el ancho de banda, las tareas domésticas adicionales y el trabajo virtual se entrecruzaban y se seguirán entrecruzando de forma caótica en nuestra cotidianeidad.

La recuperación, impulsada por la inversión tecnológica y la gestión del capital humano permitió a las organizaciones ponerse, de alguna manera, a la altura de la situación. Defiendo además protocolos y reestructurando sus organizaciones y fuerza de trabajo.

Hoy, después de un año y medio de pandemia, estamos claramente frente a la oportunidad de reinventarnos. Y, en esta línea, van a ser muy importantes las decisiones que tomen las organizaciones con respecto a la implementación de modelos híbridos de trabajo, que llegaron para quedarse.

Los modelos híbridos van a permitir dar mayor libertad y flexibilidad a los empleados de poder elegir en qué momentos estar en la oficina. Además en qué momentos poder seguir trabajando desde el hogar. De esta forma se podrán adueñar de la gestión de su propio tiempo. Al mismo tiempo, las empresas podrán lograr mayores niveles de eficiencia en la utilizacion de sus espacios.

No obstante, este modo de trabajo híbrido también genera desafíos para los líderes y las organizaciones. Para las organizaciones, se trata de repensar la actual estructura organizacional hacia modelos más líquidos, horizontales y participativos, además rediseñar la distribución de los espacios físicos como lugares mucho más abiertos y compartidos. Todo esto para romper barreras entre áreas, funciones y negocios, generando más espacios donde los trabajadores, según sus responsabilidades, puedan interactuar conforme a sus objetivos.

por otro lado, estos cambios conllevan nuevos desafíos para los líderes. un desafio fundamental consistirá en fortalecer una cultura basada en la confianza y estar cerca desde la virtualidad. Así como monitorear y darle continuidad a los proyectos desde un modo que no sea el control de las actividades, sino el de acompañamiento en el logro de los resultados.

Otro punto importante en este camino de reinvención que está emergiendo cada vez con más fuerza es el de la revalorización de la salud integral de los trabajadores, no solo desde el punto meramente físico sino tambien emocional, y psicológico. Esto está empezando a generar conversaciones e iniciativas al interior de las organizaciones las cuales tienden a gestionar a las personas en cada uno de estos dominios y en generar estrategias específicas que realmente permitan el cuidado integral de las personas. En este sentido, aún queda mucho por recorrer.

Un dato interesante de una investigación reciente, muestra que el 71% de los empleadores y ejecutivos dice estar haciendo algo al respecto en cuanto a este tema. Pero, sin embargo, sólo el 27% de los empleados puede hoy percibir o reconocer estos esfuerzos.

Hoy es vital volver a conectar con las necesidades reales de nuestros equipos. El famoso work life balance debe reconciliarse con nuestro modo de trabajar. Entendiendo esto que el disfrute y el logro de objetivos pueden ir de la mano si se lo piensa desde un lugar más amplio. Hay que hacer coincidir dos factores que parecían antagónicos: cumplir con el trabajo y cuidar la calidad de vida.

Se está instalando un modelo en el cual las personas valoran espacios para la exploración, el aprendizaje, tomar la iniciativa  y la colaboración para adaptarse a las nuevas realidades donde se puedan mostrar tal cual como son. Es decir, un espacio de trabajo presencial o virtual más descontracturado, más espontáneo y más libre.

Sin dudas, el nuevo formato de trabajo híbrido replantea nuevos modos de ser y hacer.

Las organizaciones que primero entiendan estas nuevas reglas de juego y logren implementarlas, serán las primeras en ver el impacto positivo en sus resultados.

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