Columna de Adolfo Acevedo (acevedo@ibw.com.ni) / La Prensa

De conformidad al convenio de suministro petrolero vigente entre los Gobiernos de Nicaragua y Venezuela, la Empresa Mixta Albanisa importa de ese país una cuota de combustibles con la cual se cubre la mayor parte de la necesidad de consumo de hidrocarburos de Nicaragua.

Poco más de un cuarenta por ciento de este suministro se produce bajo la forma de petróleo crudo, el cual es procesado por la refinería propiedad de Puma Energy, la que a su vez abastece de productos refinados a grandes empresas mayoristas locales.

Por su parte, la importación directa de gasolina súper, regular y diesel es suministrada a la DNP, que comercializa estos productos a otras compañías petroleras y clientes industriales.

Albanisa también suministra a Petronic diesel para abastecer a las cooperativas de transporte y los cargamentos de fuel oil son entregados a las empresas generadoras que integran “Alba Generación”.

La importación del petróleo y derivados se realiza al precio de referencia internacional. Según ha informado el Gobierno al FMI la factura petrolera es cancelada, en su totalidad, en un plazo de noventa días.

Sin embargo, un cincuenta por ciento del pago de la factura es transferido a Alba Caruna bajo la forma de un crédito a ser cancelado en un plazo de 25 años, con una tasa de interés del dos por ciento anual. El 62 por ciento de este crédito se destina a financiar inversiones con fines de lucro, y el restante 38 por ciento financia programas sociales.

Por otro lado, parte significativa del restante cincuenta por ciento de la factura pagada es transferida a Albalinisa para la adquisición de productos alimenticios (carne, frijoles, café, ganado) a ser exportados hacia Venezuela, en el marco del denominado “acuerdo de compensación comercial”.

Por su forma de utilización, el crédito asociado al suministro petrolero alimentó el clientelismo político y un proceso de acumulación privada poco transparente. La fracción del pago de la factura destinada a la compra de azúcar, carne, café y otros productos contribuyó a cimentar la alianza gubernamental con grupos empresariales importantes.

Sin embargo, desde el punto de vista macroeconómico la cooperación petrolera habría contribuido a explicar, según algunas estimaciones, hasta dos puntos porcentuales de la tasa de crecimiento económico observada. La modalidad de pago descrita de la factura petrolera habría contribuido a incrementar la tasa de crecimiento económico por dos vías:

  1. El 50% financiado como crédito reciclado a través de Alba Caruna habría contribuido al incremento de la demanda agregada de consumo e inversión y, aunque una parte seguramente se ha filtrado al exterior, la parte remanente habría impulsado la actividad económica interna.
  2. Parte importante del otro 50% que es pagado de inmediato a PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) se ha reciclado, a través de Albalinisa, hacia la compra de productos agropecuarios, incrementando las exportaciones e impulsado también el crecimiento de la economía.

A ello debería agregarse el impacto sobre la tasa de crecimiento económico de la Inversión directa extranjera de Venezuela en plantas de generación eléctrica y en el proyecto de nueva refinería.

La citada modalidad de pago de la factura petrolera también habría apoyado la acumulación de reservas internacionales, al evitar que el producto de la comercialización interna de los hidrocarburos se reciclase hacia la compra de divisas para el pago inmediato de la factura petrolera.

En consecuencia, la desaparición de la cooperación petrolera podría tener como resultado la desaceleración de las tasas de crecimiento económico, acentuando el efecto del fin del auge del precio de las commodities.

Al mismo tiempo, implicaría la búsqueda de mecanismos para contrarrestar la potencial pérdida de reservas internacionales que resultaría de la necesidad de adquirir, año tras año, las divisas necesarias para pagar en efectivo la totalidad de la factura.

Finalmente, se tendrían que liquidar activos o buscar mecanismos alternativos para poder honrar o saldar la deuda acumulada.

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