Los negocios existen en un entorno cada vez más complejo e impredecible donde se debe impulsar un mejor desempeño.

POR Korn Ferry

El volumen, la velocidad y la escala de los cambios actuales son tan impactantes que son disruptivos y pueden descarrilar la estrategia de las organizaciones. Eso las enfrentan a una pregunta clave: ¿Cómo pueden progresar para seguir siendo competitivas?

La respuesta es agilidad empresarial, esa capacidad de una empresa para superar a la competencia e impulsar el crecimiento en situaciones nuevas y ambiguas, mediante el aprendizaje y la adaptación, con base en el conocimiento obtenido al enfrentar circunstancias anteriores de imprevistos, dilemas, crisis y problemas complejos.

¿Qué hace que una empresa sea ágil?

En el clima de negocios de hoy, la agilidad de aprendizaje es lo que impulsa el éxito y brinda a las empresas destrezas de adaptación para poder enfrentar lo desconocido y prosperar. Este concepto aborda el nivel de capacidad y la voluntad entre los empleados y líderes de aprender de la experiencia y aplicar ese

aprendizaje para desempeñarse con éxito en condiciones nuevas. No es lo mismo que la inteligencia o el conocimiento técnico. Requiere de una mentalidad abierta y un comportamiento idóneo para abarcar un terreno desconocido. Los líderes de aprendizaje ágil se pro- mueven dos veces más que sus compañeros y se califican como más competentes.

Haga ajustes

Medir la agilidad frente a las estrategias del negocio permite a las organizaciones identificar áreas precisas donde su talento y estrategia están alineados o dónde hay deficiencias. Las que adoptan un enfoque orientado a la agilidad del talento pueden alinear sus prioridades estratégicas con presteza. Por ejemplo, un proyecto de fusión y adquisición re- quiere altos niveles de cambio y dina- mismo por parte de la fuerza laboral, considerando que una estrategia de innovación requiere una agilidad mental y de cambio intensa.

Desarrolle los tipos adecuados de agilidad de aprendizaje

Una vez que se mide la agilidad de aprendizaje, la organización debe identificar los factores a fortalecer y cómo construir los que falten dentro de la fuerza laboral para lograr objetivos específicos.

El resultado no es solo un índice de agilidad, sino una hoja de ruta que establece prioridades para garantizar que las organizaciones tengan la capacidad de ejecutar con éxito su estrategia.

Diagnostique la Agilidad de su empresa

Las organizaciones deben evaluar la agilidad de aprendizaje de su talento a nivel individual, aprovechando herramientas sencillas de medición y evaluación, al tiempo que los líderes deben responder 3 preguntas claves:

  • ¿Qué tan ágil es el aprendizaje de mi organización?
  • ¿Cuán ágil necesita ser mi organización para poder implementar la estrategia de negocios que perseguimos?
  • ¿Dónde necesitamos contar con mayor agilidad corporativa y qué factores son necesarios para propiciarla?

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