La consultoría es una aliada de las compañías y como cualquier industria, ha tenido que adaptarse a las nuevas formas de hacer negocios.

Por Luis Solís / @Luis_Summa

Conforme una empresa va creciendo, se vuelve más difícil controlar todos sus procesos. Se descuidan flancos y se pone en riesgo el buen accionar del negocio. Por tal razón, la consultoría se vuelve una aliada para las empresas.

Esta es una actividad profesional relativa a los servicios especializados prestados a una compañía o institución para asesorarla y ayudarla en la mejora de la gestión, las operaciones o los resultados financieros.

Federico Chavarría, socio líder de consultoría de Deloitte en Honduras, Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana, señala que la nueva consultoría se enfoca a crear valor y apoyar el crecimiento de la empresa. Ya no basta solamente con crecer y ser rentable, sino que se debe asegurar el buen desempeño en el futuro y para eso el proceso de diferenciación e innovación es fundamental. “El camino de la consultoría es ser más innovadora y acompañar al cliente a lograr el éxito. Evaluamos las tendencias y dedicamos un monto muy importante a desarrollar nuevas tecnologías y metodologías para apoyar a que el cliente haga transformaciones que le permitan asegurar su futuro de forma rentable”, dice.

Una opinión similar tiene Javier Carbonell, gerente de operaciones de Business Management Center (BMC) en Guatemala. Cada vez se vuelve más necesario contar con aliados capaces de ofrecer soluciones integrales en áreas específicas. En especial en el talento humano y el desarrollo organizacional, es indispensable que las empresas consultoras cuenten con soluciones en esta área, evitando al cliente contar con una diversidad de proveedores incapaces de brindar respuestas a todos los temas. “Las empresas consultoras del siglo 21 dejarán de ser meros consejeros o asesores externos que no se involucran en los resultados; todo lo contrario, se convertirán en un complemento estratégico de la empresa y deberán intervenir en las operaciones de forma activa apoyando a la ejecución”, apunta Javier.

La nueva era

La tecnología está cambiando la forma de hacer negocios, porque impacta la manera en que se interactúa con los clientes, en el modelo de negocio y la gestión del talento. Puede ser la mayor aliada, pero también es un reto usarla de manera segura y productiva. Además, es muy difícil mantenerse al día.

Los altos directivos de las empresas mundiales creen que en los próximos años las principales fuerzas externas que repercutirán en sus negocios serán los avances tecnológicos, los cambios en la economía global, los movimientos demográficos, el progreso de la urbanización, la escasez de recursos y el cambio climático, enumera Ignacio Pérez, socio de la línea de Consultoría de PwC en Panamá.

Una de las expresiones del uso de la tecnología es el manejo de grandes volúmenes de datos e información (big data), explica Ignacio; es decir, se busca la gestión eficiente de un volumen masivo de datos. PwC dispone de especialistas en esta materia. Además, proporciona servicios especializados en áreas como la ciberseguridad y el cumplimiento de metas, donde el progreso tecnológico es determinante para garantizar la calidad.

Hacer las cosas nuevas

La innovación es algo implícito en la consultoría; de lo contrario, no agrega valor y es un simple commodity. Los temas de consultorías en 2015Los clientes esperan que la consultoría aporte valor y enfoque en un ambiente de negocio cambiante y eso solo es posible con la innovación, el uso de nuevas formas y herramientas de trabajo, así como de modelos disruptivos.

El cambio inicia desde adentro, porque la innovación empieza por la autoconsciencia, dice Guillermo Aguilar, consultor de Hay Group para Centroamérica y República Dominicana. Esto implica desde la capacidad para la autoevaluación y el cuestionamiento hasta la renovación de hábitos, valores y perspectivas. El consultor se pregunta día a día aspectos que le ayuden a mejorar los procesos diarios. “El consultor es capaz de crear su propio contexto. La innovación es mucho más allá que una lluvia de ideas que se da entre un equipo interdisciplinario. Para innovar se necesita disciplina, un método y un líder que sea un director de orquesta que pueda llevar a un equipo a innovar de manera ordenada”.

Innovar en el mercado de la consultoría se vuelve indispensable para cualquier empresa que desee permanecer con vida. Para tener éxito, la única constante es el cambio. En la región existen cientos de empresas que adoptan el nombre de consultoras; aunado a esto, miles de profesionales se despiertan pensando en ofrecer servicios como consultor. Ambos escenarios aumentan la oferta en el mercado. Pero esta oferta no siempre llena las expectativas de los clientes y así es como se pierde credibilidad en el servicio.

Para permanecer competitivo ante esta realidad, es necesario renovarse constantemente para ser más eficientes en la ejecución de procesos. Aquí es donde la tecnología juega un papel importante, pues se pueden ofrecer soluciones que hace cinco años no podían ser ejecutadas, automatizar y operar procesos a través de la web. La idea es buscar lo más sencillo y práctico, ya que eso es la mejor innovación.

La tecnología es uno de los motores que ha potenciado la innovación en todos los campos, incluyendo el de la consultoría. No en todos los servicios o áreas de trabajo de consultoría se “innova por igual”, pero lo que sí es fundamental es que tanto la estrategia, la operatividad, el capital humano, los controles y las tecnologías deben evolucionar. Sin embargo, el cambio para algunos servicios es más profundo que en otros, pero en todos debe existir.

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