Oficina del Consumidor Financiero recomienda los siguientes puntos. ¡Tome nota!

Por Revista Summa

Con el posicionamiento de actividades comerciales como el “Viernes Negro” y el “Cyber Monday”, se ha convertido en una práctica común que los consumidores sean tentados a pedir un adelanto de aguinaldo; en esas condiciones, la Oficina del Consumidor Financiero OCF recomienda utilizar esta figura, únicamente cuando la persona tenga claramente definido qué es lo que ocupa adquirir y si los descuentos que espera lograr compensan los costos que tiene el adelanto de aguinaldo.

Básicamente, esta figura representa un adelanto de efectivo contra un dinero que, en cuestión de dos, tres o hasta cuatro semanas después, la persona estaría recibiendo, producto que además tiene asociados cargos de comisión o intereses.

El adelanto del aguinaldo se acostumbra a promocionar desde finales de octubre y comienzos de noviembre; cada entidad financiera establece el porcentaje de adelanto de aguinaldo que pondrán a disposición de los consumidores, así como las condiciones en que lo ofrecen; por lo general, cobran una comisión, por lo que Danilo Montero, Director Ejecutivo de la OCF, advierte la importancia de analizar la relación costo-beneficio que conlleva hacer esta solicitud.

“El adelanto del aguinaldo debería ser el resultado de un proceso bien meditado del consumidor en cuanto a sus necesidades y prioridades, y no debería tramitarlo si no tiene un motivo concreto. Por ello, la persona debe tener definido para qué adelantará este ingreso, además de tener una idea de cómo se comparan las comisiones que le van a cobrar contra los beneficios de adelantar un gasto o un pago”, expresó Montero.

Para el Director Ejecutivo de la OCF, el pago de deudas más caras, como las tarjetas de crédito, que permitan el ahorro de intereses, o la posibilidad de realizarse exámenes médicos a precios más favorables, podrían ser razones válidas para solicitar el adelanto de aguinaldo; no obstante, la clave es tener claro que los costos del adelanto no se terminen comiendo el descuento de lo que se va a comprar con descuento.

“Por ejemplo, las personas quieren aprovechar para pagar un examen médico que han tenido pendiente y que para estos días, tiene un precio especial de 70.000 colones y que normalmente cuesta 100 mil colones; entonces, el adelanto les conviene siempre y cuando la comisión no sea mayor a los 30.000 colones del ahorro que se generaría. Si la persona lo usa para adquirir un celular porque se ahorra 35 mil colones, pero la comisión que le generará son 40.000 colones, no tiene sentido que pida el adelanto, ya que lo único que estará creando es un ingreso para la entidad financiera y ningún beneficio para el consumidor”, concluyó Montero.

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