El país de América Central, año tras año se coloca en la cima de los mejores países del mundo para jubilarse

Por BBC Mundo 

Un gran número de extranjeros buscan cada día el sitio ideal para pasar sus años dorados en el lugar con las mejores condiciones. En América Latina, pocos países ofrecen muchas facilidades como Panamá, para que los pensionados extranjeros se radiquen en territorio panameño.

De acuerdo con la documentalista, Anayansi Prado, las atracciones son múltiples: buen clima, bellos paisajes, gente amable, y un gobierno que no hace demasiadas preguntas a los recién llegados.

Por ejemplo, en momentos en que casi la mayoría de los países extrema los controles migratorios, Panamá ofrece residencia legal a cualquier pensionado que acredite ingresos estables de US$1.000 mensuales. Por esta razón, el país de América Central, año tras año se coloca en la cima de los mejores países del mundo para jubilarse.

El llamado turismo residencial ha servido para transformar algunas zonas del país, generando riqueza y empleo para los locales, sin embargo, también ocasiona inquietudes en algunas personas que piensan que el arreglo no necesariamente favorece a todos.

El estadounidense Kent Davis vive de vender el sueño panameño a parejas como Alex y Ann, desde su firma Panama Equity, también basada en la capital del país centroamericano. Indica que el negocio va viento en popa. Los extranjeros no dejan de llegar. «Tal vez un 40% de mis clientes vienen de Estados Unidos y Canadá, 30% de Europa y otro tanto de Colombia, Venezuela y otros países de la región» Pero dice que ha cambiado el perfil de los pensionados.

Antes, explica, muchos de los que venían eran jubilados de países industrializados que buscaban ahorrar unos centavos viviendo en un país con precios de país en desarrollo. Pero en los últimos años el dólar, que Panamá usa como su moneda nacional, se ha apreciado. Por lo que el país, advierte Kent, ya no es un sitio tan económico. Y los pensionados que llegan son más sofisticados, en busca de los placeres cosmopolitas que ofrece Ciudad de Panamá.

Problemas

Las dudas frente a la llegada de los pensionados foráneos, que no se notan en la capital, son más pronunciadas en algunas regiones, en lugares como Bocas del Toro, un pequeño archipiélago en el norte del país que se ha convertido en otro sitio favorito de residencia para extranjeros.

En estas islas habitan más de 2.500 indígenas, además de afrodescendientes y otras comunidades, que ahora conviven con aproximadamente 1.000 extranjeros, estima Osvaldo Jordán, director ejecutivo de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo, una organización no gubernamental.

De acuerdo con el dirigente indígena Feliciano Santos, ha criticado la llegada de extranjeros a la zona de islas de bocas del toro. El experto advierte que en el archipiélago algunos de los foráneos han entrado en conflicto con los locales cuando adquieren propiedades en la zona a intermediarios panameños y de otras nacionalidades que, según denuncian los indígenas, a veces usurpan los derechos sobre la tierra de las personas que han vivido ahí ancestralmente.

Sobre la llegada de pensionados extranjeros, Santos advierte que, en su opinión, «traen dinero, y supuestamente progreso, pero también en muchos casos desplazamiento y despojo de las tierras».

«El gobierno tiene que tener un equilibrio entre los que vienen a invertir y los ciudadanos que viven en su país, el pueblo indígena», advierte.

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