Los contrastes son parte del gran atractivo de este país tropical, donde una fuerte orientación a los servicios y los negocios se complementa con una exótica cara verde.

POR Minerva Bethancourth y Rocío Ballestero

Flamantes rascacielos, un Centro Bancario Internacional, facilidades logísticas e impactantes obras de infraestructura, como el Canal de Panamá, se complementan con dos largas costas, la densa selva del Darién, ciudades coloniales y pueblos indígenas. Así es Panamá, a la que muchos se refieren como la capital más universal de América Central y el atajo que cambió el comercio de todo el planeta.

A partir del 1 de julio de este 2019, un nuevo presidente asumirá las riendas del país: Laurentino Cortizo, representante de la alianza Uniendo Fuerzas, compuesta por el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA). Junto a su equipo de trabajo, deberá asumir una agenda con tareas impostergables: trazar una estrategia para elevar el dinamismo de la economía, incentivar las exportaciones, la industria y el turismo, y maniobrar un mejor uso de los recursos del Estado.

A ellas se suman convocar un referendum para reformar la Constitución de la República, mirar a fondo las finanzas de la Caja de Seguro Social –principalmente el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte que sostiene las jubilaciones de los panameños–, combatir la corrupción y devolverle la credibilidad a los poderes Legislativo y Judicial, que han sufrido una especie de desgaste.

La ciudadanía demanda, además, mantener la diligencia en la inversión en infraestructura pública, invertir más en educación –respaldando la norma de asignarle un 6% del PIB, recientemente aprobada– y cumplir con el funcionamiento del Fondo de Promoción Turística Internacional para atraer más divisas extranjeras.

Panorama económico

Panamá es el líder regional en crecimiento y de las naciones más prósperas de Latinoamérica. En 2018, su PIB logró un alza del 4,4%, aunque avanza a menor ritmo y no todos los sectores están creciendo por igual, lo cual ha impactado en la tasa de desempleo.

El país ha capeado impactos de la desaceleración que atraviesa la economía global y reveses internos, como el drástico descenso de un 48% en la construcción –afectada también por la huelga de un mes registrado en abril de 2018– y la factura que pasaron los “Papeles de Panamá”, incluyendo una disminución en la conformación de sociedades anónimas y la implementación de mejoras, bajo estándares internacionales.

Por ello, incentivar la agricultura, la industria y las exportaciones, mediante un golpe de timón que ayude a impulsar segmentos de la economía no tradicionales, es la propuesta que está sobre la mesa. El inicio de exportaciones de cobre por parte de Minera Panamá son un buen preámbulo, así como el mejoramiento de actividades de transporte, almacenamiento y telecomunicaciones vinculadas al tránsito por el Canal ampliado.

En el caso de la construcción, Francisco Bustamante, economista, explica que seguirá siendo un motor clave e importante fuente de empleo –más 200.000 personas, según la última encuesta de hogares–, aunque enfrenta un proceso de “ajuste normal”, debido a que se finalizaron grandes proyectos que requerían de mucha mano de obra, mientras que los nuevos tienen una escala menor.

Se confía en que hay proyectos en agenda que darán cierto respiro: el inicio de la construcción de la línea 3 del Metro (US$2.600 millones), la ampliación de la línea 2 del Metro hacia el Aeropuerto Internacional de Tocumen (US$300 millones), el Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá (+US$1.400 millones) y la construcción de un Centro Logístico en el Aeropuerto Internacional de Tocumen (US$40 millones), entre otros.

“La nueva administración tiene una oportunidad de oro para hacer más eficiente la gestión del gasto público, a través de dos escenarios: aumentar la carga tributaria y mejorar la recaudación fiscal, áreas donde se debe trabajar, duramente, para lograr que cada centésimo rinda”, sentencia el especialista.

Los pronósticos para este 2019 son buenos. El Ministerio de Economía y Finan- zas (MEF) proyecta que el PIB se elevará a 5,3%, mientras que la Cepal habla de 5,6% y el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de un 6%; todas por encima de crecimiento de la economía global, que rondará el 3,3%. Aparte, Panamá cuenta con una buena calificación de riesgo que le permite acceder a los mercados financieros internacionales. El desafío es lograr una mejor distribución de la riqueza ya que figura como el quinto país más desigual de Latinoamérica: 82% de la riqueza queda en manos del 1% de la población, de acuerdo con la base de datos del BM.

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