Tras un año duro para la economía nicaragüense, se espera que la caída se detenga este 2020 y empiece a tener números en negro a partir del 2021.

POR Rocío Ballestero, Carolina Barrantes, Luis Solís, Alejandra Soto, Loida Martínez y Jenny Lozano

Han pasado un año y nueve meses desde que estalló la crisis sociopolítica en Nicaragua y los efectos se siguen haciendo notar por los cientos de empresas que han desaparecido y los miles de nicaragüenses que han perdido su trabajo.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) se muestra pesimista sobre el comportamiento de la economía de dicha nación. En la actualización de su reporte, advierte sobre una caída del 5% al cierre del 2019 y cercana al 2% en este 2020. La producción agropecuaria, la construcción y el comercio, así como los restaurantes, el sistema financiero y otros servicios personales y comunales han mostrado mermas bastantes estrepitosas.

A groso modo, la entidad estima que en el sector formal se destruyeron 170.000 puestos de trabajo, desde el 18 de abril de 2018 hasta septiembre de 2019, y que en este ejercicio será muy difícil retomar cifras positivas, debido a una política monetaria tremendamente contractiva que no facilita el aumento de la producción de bienes y servicios. Las proyecciones del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) son similares, pero menos drásticas: desaceleración del 0,8% y 1,2%, respectivamente.

Restaurar la confianza

Para el FMI, restaurar la confianza del sector privado y los flujos de financiamiento externo –hoy severamente restringidos resulta esencial para evitar ciclos de retroalimentación negativos relacionados con la contracción del crédito y el empleo, factores que podrían continuar frenando la inversión y el consumo, así como para revertir el aumento de la pobreza. Además, urge llevar adelante reformas estructurales inevitables para salvaguardar la sostenibilidad fiscal, las cuales requieren de un amplio apoyo público. Abordar satisfactoriamente esos desafíos podría aumentar, de forma significativa, el desempeño de la producción nacional en el mediano plazo.

Con base en la implementación de las medidas fiscales y las reformas anunciadas en las pensiones, y asumiendo que no se tomen acciones adicionales, el financiamiento disponible en el 2020 permitiría que el fisco comience a contrarrestar algunos de los obstáculos subyacentes, a diferencia del periodo anterior. Las autoridades, como lo manda la ley, dicen encontrarse evaluando cuan favorable al crecimiento es la reforma tributaria recién promulgada, para rebalancear la composición del gasto fiscal, ajustando el de bienes y servicios (especialmente las transferencias a las empresas públicas) para incrementar el de los programas sociales, la red de protección social y la inversión pública, lo que conduciría a un progreso más equitativo y sostenible.

Las calificadoras opinan

Fitch Ratings mejoró la perspectiva de Nicaragua de negativa a estable, no así su calificación, que se mantiene
en B-. Basó su decisión en que observó indicios de estabilización de las reservas internacionales y en los depósitos de los bancos comerciales, pero aún se observan riesgos en materia de estabilidad política, restricciones de financiamiento público y por las sanciones al régimen de Daniel Ortega.

También detalla que la reforma fiscal y la de Seguridad Social han reducido las necesidades de financiamiento interno, que las exportaciones se mantienen a flote y las remesas siguen en positivo.

Pese a ello, esta agencia calificadora de riesgo crediticio proyecta que 2019 terminará con una caída de 4,3%, después del descenso de 3,8% en 2018, e indica que las perspectivas para 2020- 2021 “son inciertas”, debido a “la caída de la inversión de capital y tímida recuperación del crédito”.

Oportunidades 2020:

Turismo

Entre enero y setiembre de 2019, casi un millón de turistas llegaron a Nicaragua, según el Instituto de Nicaragüense de Turismo (INTUR). Si bien no llegan a los niveles previos a la crisis, los números son más positivos que lo presentado en 2018, cuando el sector se desplomó.

El país recibió 54 cruceros, con 97.620 cruceristas o excursionistas a bordo: 27 de ellos atracaron en San Juan del Sur, 24 en Corinto y tres en Corn Island; es un nicho que se espera siga teniendo potencial.

Los turistas centroamericanos se mantienen a la cabeza en las llegadas internacionales, seguido de los norteamericanos. Para fortalecer el sector, se elaboraron 32 mapas turísticos como herramienta de planificación y promoción de los productos turísticos de los distintos territorios.

Sector textil

En los primeros nueve meses de 2019 las ventas de la industria textil ascendieron a US$1.342 millones, superando los US$1.183 millones colocados el año pasado, es decir, registra un crecimiento del 13,4%, mientras que los volúmenes exportados lograron un leve crecimiento de 2,10%. Sin embargo, sus representantes aseguran que la percepción internacional que reina sobre Nicaragua sigue provocando efectos negativos, lo cual obliga a redoblar esfuerzos.

Sector externo

Las exportaciones en Nicaragua se mantienen estables y con proyecciones positivas de cierre para este año.

Se espera que el ingreso en divisas ronde los US$2.600 millones, cifra que si bien no se acerca a la de años anteriores es la que sostiene a la debilitada economía local. Pese a la crisis, las exportaciones tuvieron en 2019 un impacto positivo por los precios internacionales de los commodities (productos de agricultura, combustibles y metales, principalmente), aunque sin el oro y el café la tendencia sería a la baja.

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