El ritmo lento de las vacunaciones, las medidas de bloqueo recurrentes y las restricciones de viaje, como los toques de queda nocturnos ralentizan la recuperación de los corredores norte y sur, aeropuertos y el sector eléctrico.

Por La Estrella

Los sectores de infraestructura de Panamá (estable Baa2) experimentan una recuperación pospandemia más lenta en comparación con el resto de los países de la región. Sin embargo, la inyección económica proveniente de las asociaciones público privadas (APP) podría mejorar la situación del país, anticipó la agencia calificadora Moody’s, en su último reporte.

Estima que el ritmo relativamente lento de las vacunaciones, las medidas de bloqueo recurrentes y las restricciones de viaje, como los toques de queda nocturnos y el requisito de presentar una prueba de covid-19 negativa, ralentizan la recuperación de los emisores panameños de infraestructura (corredores norte y sur, aeropuertos y servicios públicos eléctricos regulados).

La excepción es el Canal Panamá (A2 estable), que se ha sostenido a pesar de la pandemia del coronavirus y las tensiones comerciales globales.

“Los sectores de infraestructura se están recuperando gradualmente, luego de un severo choque causado por la pandemia”, afirmó Úrsula Cassinerio, analista de Moody’s Investors Service, tras difundirse este reporte.

Impacto

La demanda de electricidad cayó un 5% en promedio en el primer trimestre de 2021, un descenso algo más estrecho que el 7% caído durante el mismo período del año pasado. La demanda se recuperó fuertemente en abril, creciendo alrededor de un 30% desde un año antes, pero sólo un 3% en comparación con el mismo período de 2019. Esperamos un crecimiento del PIB panameño del 10% en 2021, lo que probablemente apoyará una alta recuperación de un solo dígito en la demanda de electricidad este año.

Los peajes por los corredores norte y sur, por su lado, se desplomaron alrededor de un 45% en 2020 con respecto al 2019, debido a la dependencia de vehículos más ligeros, principalmente viajeros. El tráfico comenzó a recuperarse en septiembre de ese año, pero a partir del primer trimestre todavía estaba en sólo alrededor del 60% de los niveles del primer trimestre de 2019.

La recuperación del tráfico es menor que la de otros países de la región. Brasil Chile y México registraron cada uno los niveles de tráfico del primer trimestre en alrededor del 90% de los registrados durante el mismo período en 2019. Moody’s no espera que los volúmenes de tráfico en los corredores se recuperen a niveles pre-pandemia hasta por lo menos en 2023.

“El apoyo gubernamental y las protecciones estructurales de los proyectos mantendrán la calidad del crédito. Esperamos que el gobierno proporcione un nivel moderado de apoyo para los corredores y un entorno regulatorio fuerte para los servicios públicos regulados eléctricos”, señaló Moody’s en su reporte.

En el tráfico aéreo, por su parte, el Aeropuerto Internacional de Tocumen registró una caída de del 73%, comparado con las cifras de igual periodo de 2019. La cifra reportada el año pasado fue mayor que el promedio de los aeropuertos de América Latina y el Caribe. El aeropuerto espera que el tráfico de 2021 se mantenga en alrededor de un 50%, por debajo del nivel reportado en 2019.

El tráfico de pasajeros del primer trimestre en Tocumen representó alrededor del 30% del tráfico registrado durante el mismo período en 2019, rezagado respecto a los pares más valorados excepto por el aeropuerto principal en Ecuador, Quiport (International Airport Finance, S.A., estable Caa2) y aeropuertos argentinos (AA 2000, Caa3 negativo). Tanto Ecuador (Caa3 estable) como Argentina (Ca estable) impusieron restricciones de viaje integrales y experimentaron graves recesiones en 2020, con un PIB que se contrajo un 9% y un 9,9% respectivamente.

Por el contrario, los resultados operativos y financieros del Canal de Panamá “han sido sólidos, apoyados por una reciente expansión y un nuevo esquema arancelario”.

Para el año fiscal terminado el 30 de septiembre de 2020, el Canal de Panamá registró una caída del 3.0% en los tránsitos desde el año fiscal 2019, con un ligero crecimiento del 1,2% en el tonelaje del PC/UMS (Sistema Universal de Medición del Canal de Panamá). “Esperamos que los tránsitos prolonguen su declive en 2021, pero el tonelaje seguirá aumentando, debido en parte al crecimiento del tamaño medio de los buques y la consolidación de la carga”, proyecta Moody’s.

Inversiones

Frente a este panorama, Moody’s insistió en que la inversión continua en infraestructura “será clave” para mejorar las perspectivas de crecimiento del soberano a mediano plazo; y con la publicación del régimen de implementación de asociaciones público-privadas (APP) en diciembre pasado, se espera que este año el gobierno comience a adjudicar proyectos, bajo esta modalidad.

“Los mercados de capital ofrecen una fuente de financiación alternativa, en particular para las APP. La actividad del mercado se mantuvo activa durante la pandemia, con un crecimiento de las emisiones de las empresas y de las nuevas emisiones. Sin embargo, el crecimiento a mediano plazo apoyado por la inversión privada dependerá de que se controle la pandemia y de que haya signos más claros de recuperación de la demanda”, subrayó.

Destacó que la inversión en grandes proyectos de infraestructura se ha financiado principalmente a través del gasto público directo, pero este modelo de financiamiento está limitado por la capacidad del gobierno para atraer la inversión extranjera directa y si el gobierno puede dedicar recursos significativos a proyectos de infraestructura pública cuando está luchando con las restricciones fiscales post-pandemia.

El gobierno asignó $1,500 millones para inversiones en infraestructura, en su mayoría para trabajos de mantenimiento, carreteras y puentes, expansión del Metro, trabajos de modernización en el Aeropuerto Internacional de Tocumen y mejoras en los activos de transmisión y subestación (cuarta línea de transmisión) de la Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa) e incluso impulsa la generación de energía limpia, principalmente, eólica y solar. Según el Centro Nacional de Despacho de Panamá, el país generó el 66% de su electricidad a partir de la generación hidroeléctrica en 2020, pero busca aumentar la proporción de energías renovables no hidroeléctricas, como la eólica, que representa sólo el 5% de la generación total, y la solar, que representa el 3%.

Se espera que se desarrollen nuevos proyectos eólicos y solares en los próximos cinco a 10 años. Según el Plan Estratégico Energético 2015-2050 de Panamá, el país espera que la energía eólica y solar genere el 18% de su electricidad para 2030 y el 49% para 2050.

“El gobierno asignó $1,500 millones de su presupuesto para inversiones de infraestructura, principalmente, en mantenimiento y nuevos proyectos de transporte y energía. Esperamos que las nuevas inversiones sean financiadas por el gobierno o con participantes público privadas”, añadió Cassinerio.

Por su parte, el Canal de Panamá está explorando soluciones para mejorar la disponibilidad de agua para sus operaciones, lo que puede implicar entre $1.000 y $2.000 millones en inversiones. “La gestión del agua es importante en Panamá porque el país está expuesto a las fluctuaciones climáticas que pueden causar inundaciones y sequías”.

En la actualidad, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) está tramitando una solicitud de calificación para el sistema de manejo de agua del canal, tras lo cual lanzará una solicitud de propuestas. El desarrollador del proyecto será seleccionado en 2022.

“La viabilidad de los mercados de capital como alternativa a la financiación pública dependerá de la solidez de la recuperación posterior a la pandemia”, puntualizó Moody’s.

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