Los dominios de su franquicia se expanden a diario. Conforme conquista paladares de consumidores de diferentes partes del mundo.

Por Revista Summa

Desde niño, es un verdadero amante de la comida asiática, pero los conceptos de las locaciones tradicionales donde se ofrece le parecían aburridos. En vez del “clásico lugarcito blanco con negro y rojo” con decoración minimalista y entorno sobrio, quería ir a comer a un sitio “divertido”. Eso llevó al panameño Milton Reyes a crear nacionsushi, cadena de restaurantes muy sui géneris que invita a hacer un recorrido culinario y sensorial por el su- reste del continente más poblado del planeta que va más allá del sushi, en un ambiente lleno de color, imágenes y música, acompañado de derroches de sabores.

“El nombre se escribe sin tilde porque el acento está en la comida, y sin espacios, para darle un giro propio de la época en la que nos encontramos”, comenta el empresario.

Los platos del menú son fruto de sus constantes viajes por regiones de Japón, Vietnam, Tailandia y China, entre otras, de donde vuelve con ideas que “tropicaliza”, fusionando ingredientes frescos e importados con autóctonos de primera calidad, de la mano de su chef ejecutivo, Germán Velásquez, y su socio, Alex Vallejo.

Abrió el primer local en 2013, en la exclusiva zona de Costa del Este y el éxito no tardó en llegar. Hoy cuenta en con 14 en la Ciudad de Panamá, cinco en el extranjero y vienen más en Centroamérica, Suramérica y Europa. La marca ha crecido bajo el modelo de franquicia y aunque hay lista de espera para adquirirla, Reyes reconoce ser muy quisquilloso con la selección de sus socios porque quiere vincularse solo con personas realmente compro- metidas con el proyecto y ubicadas en plazas estratégicas, a fin de no canibalizar el mercado.

“Quisimos romper paradigmas, con una propuesta de excelente comida a un muy buen precio, en un ambiente único. ¡La experiencia que hay al entrar a un nacionsushi invita a la gente a volver! Son lugares frescos, limpios y modernos, donde te atiende gente muy amable y eficiente, en un entorno relajado y minuciosamente pensado para que cada esquina tenga un tema o un concepto en qué entretenerse. Es un dilema tener personas dispuestas a invertir en el proyecto y decirles que no, pero tenemos que cuidar la marca. En Panamá, por ejemplo, si llegamos a abrir alguno más será fuera de la capital, en una zona como Colón”, detalla Reyes. Nos cuenta que otro gran diferenciador es el tamaño de los platillos y su generosa porción de proteína: “La queja más recurrente en nuestro negocio es que los rollos son enormes”, comenta, al tiempo que esboza una sonrisa de satisfacción.

Éxitos en cadena

¿A qué atribuye el éxito de su franquicia?

Creemos que nos hemos expandido muy rápido por lo original de la marca, con un concepto que funciona en prácticamente todo el mundo: ¿A quién no le gusta ir a un lugar cool a comer rico y saludable? Es un estilo de vida y nuestra pasión. Nuestro mayor logro ha sido formar una franquicia sólida, con manuales operativos y de construcción muy completos. Brindamos a nuestros franquiciados un apoyo constante y visitamos con frecuencia sus territorios para revisar que los procesos y el manejo de la marca sea el adecuado.

Somos muy rigurosos con el entrenamiento y exigentes con los detalles de cada obra, que tal vez son de lo más tedioso en el proceso de inicio de una operación porque suelen tomar tiempo e implicar demoras, pero las cosas hechas con cuidado y cariño brindan mayor satisfacción.

Sin embargo, tampoco somos McDonald’s y podemos ser flexibles en ciertos aspectos, sin dejar de seguir los parámetros de la marca, como lo demanda cualquier franquicia.

¿Cuál es su mayor reto profesional?

Los latinoamericanos tendemos a creer que todo lo de afuera, en especial lo de Estados Unidos, es mejor. Para mí algo fundamental es demostrar que tenemos capacidad para desarrollar proyectos de alcance mundial e impulsar un cambio de mentalidad, convencido de que hasta podemos ser superiores. Quiero que nuestra gente se sienta orgullosa de tener una marca del país famosa y con la que se identifique; que cuando viaje al extranjero y vea un nacionsushi diga: ¡Ah, mira! ¡Es una franquicia de Panamá, es nuestra! ¡Quiero inspirar a todos los que están empezando un negocio e instarlos a creer en su idea, sin copiar de otros! Hay que convencerse de que el poder de hacer grandes cosas no está más allá de nuestras fronteras, sino adentro de cada quien, solo hay que saber cómo sacarlo a la superficie y aprovecharlo.

¿A qué se debe la alta demanda de la franquicia?
¡Nuestra mejor publicidad son los mismos franquiciados! Están muy contentos porque han podido acceder a un negocio con una rentabilidad arriba del 22%, dependiendo de cómo lo operen, bajo una mar- ca potente que no deja de sorprender al mercado.

De hecho, casi todos nos han comprado los derechos para más de un territorio. Por ejemplo, el del Casco Antiguo de Panamá es también el dueño del restaurante de Sevilla, España, y el de la sucursal del corregimiento panameño de San Francisco abrió el nacionsushi de Medellín, Colombia. Como ellos, hay otros casos. ¡Me encantan que les vaya bien, que se identifiquen con la marca y la vivan como suya! Bueno, de alguna forma lo es porque son dueños de un pedacito de mi sueño. Eso me llena de orgullo y felicidad. Más que seguir expandiéndonos, nos importa que los titulares la amen igual o más que nosotros. Te aseguro que no le vendemos la franquicia a alguien que no demuestre amor por ella y verdadero compro- miso por desarrollarla.

¿Es cierto que los franquiciados los han buscado a ustedes y no al revés?

Es algo curioso. Efectivamente, nuestra expansión internacional no llegó como parte de un plan interno; nunca salimos a vender la marca, ni fuimos a ferias en el extranjero. Nuestros inversionistas son gente que estaban de visita en Panamá, nos conocieron como clientes y se enamoraron de la marca. Así comenzamos negociaciones para abrir en Costa Rica y Guatemala; luego en España y México hasta apuntar ahora hacia Estados Unidos y Suramérica.

La primera franquicia la pude haber vendido un año antes, pero no me animé hasta estar 100% preparado, después de afianzar las operaciones propias en Panamá, afinar el concepto de servicio y estar seguro de poder replicarlo de forma idéntica donde se requiera. Los interesados me esperaron y ahora ese grupo maneja varios territorios. Estamos muy orgullosos de los que hemos logrado, pero es solo la punta del iceberg.

¿Cómo ve el futuro del ne- gocioantealaaltacom- petenciadelsectordeali- mentos y bebidas?

Es muy alentador. Mi misión es seguir creciendo, innovando y renovando todo. Abriremos donde nos quieran y hasta que las fuerzas nos den. Cada nuevo mercado es una grata sorpresa. El cielo es el límite…

Obviamente, no todo es un camino de rosas, pero en equipo las dificultades se pueden enfrentar mejor. Además, tengo 20 años de experiencia en el sector gastronómico, trabajamos con un modelo de negocio bien definido y metas claras.

¿Qué planes tiene para lo que resta del 2019?

Este año hemos avanzado a paso acelerado. En Estados Unidos, esperamos desarrollar la marca en todo el estado de Florida, empezando a final de año en Miami, con la apertura de tres locales, el primero en Kendall y los otros en Coral Gables y Brickell Avenue.

Además, vendimos una máster franquicia para todo México, donde ya abrimos la primera sede, el 25 de julio, en la capital. En Ciudad de Guatemala se está construyendo una segunda sucursal; en Costa Rica tenemos un par de locales muy exitosos y nos preparamos para abrir dos más; y en España, Nasaka, la empresa que tiene la máster franquicia sumará a la operación de Valencia otra en Madrid y planea llegar a 40 en el 2021, abarcando toda la península ibérica.

Adicionalmente, a finales de agosto, arribamos a Medellín, en Colombia, y estamos por abrir en Paraguay y República Dominicana.

Como verá, siguen los retos y tenemos mucho trabajo por delante.

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