No confundas las tendencias casuales con la informalidad o la desfachatez, ni subestimes el canon de menos es más.

Por Marianela Lacayo, consultora de Imagen Personal y Empresaria

Los conceptos estilo y moda, aunque son amplios, deben adaptarse a las características del lugar donde vivimos, a los códigos de las empresas donde trabajamos y a tu edad. Aunque en tu oficina te den libertad, ten en cuenta estos consejos:

1 Demasiados accesorios siempre desviarán la atención de tu interlocutor.

2 Los emblemas de marcas o diseños de accesorios y complementos llamativos no son elegantes, ni finos. Opta por hebillas discretas y aretes, collares y anillos sencillos. También evita los relojes grandes tipo deportivo.

3 Huye de la ropa que muestra un estilo seductor, como prendas muy ajustadas al cuerpo, escotes pronunciados, faldas cortas (a partir de dos dedos arriba de la rodilla) y transparencias que dejan ver la ropa interior.

4 Tanto por seguridad como por estética, la mayoría de los códigos de vestimenta prohíben usar cualquier zapato abierto. El tacón de mujer debe ser máximo de 5 cm y en el calzado de hombres evitar suelas de color, mocasines y náuticos en el ámbito formal o zapatos en colores no neutros.

5 Evita camisas oscuras o con colores vibrantes junto a un traje elegante.

6 Jamás uses corbata sin saco.

7 Prendas de telas como terciopelo, plásticas y lino puro, así como brillantes, lustrosas
o de encaje, son exclusivas para eventos nocturnos o personales.

8 El exceso de maquillaje y peinados sobreproducidos son un error.

9 Las pestañas postizas deben lucir naturales y discretas.

10 Tus uñas siempre deberán estar impecables, bien cortadas, limadas y pintadas (sin sobrepasar el largo de 1⁄4). Todas deben llevar el mismo color, en tonos rosas suaves, clásico french o naturales; en tonalidades oscuras usa solo rojo vino o rojo vivo para lo más llamativo.

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