Dar versatilidad y agilidad en la integración de los modelos de calificación crediticia permite una mejor toma de decisión para la entidad financiera.

Por: Luis Barrientos, Experto en Riesgo Financiero, SAS Latinoamérica.

La transformación digital en el mundo financiero exige de mayor robustez operativa y decisiones apropiadas y oportunas, orientadas hacia los clientes y en línea con el apetito de riesgo de la institución; por lo que apoyarse de tecnología probada en calificación crediticia habilitará al negocio en el aumento de su destreza y cobertura del portafolio crediticio, siendo éste un impacto directo y positivo en la rentabilidad y crecimiento de la organización acorde a sus objetivos.

Ante la reciedumbre que ha logrado el sistema bancario en la región de Centroamérica en los últimos años, las instituciones financieras enfrentan aún diversos retos económicos, sociales, políticos y naturales con algunas vulnerabilidades que están siendo cubiertas con innovación tecnológica, aunque aquí la pregunta es: ¿Está siendo suficientemente ágil en calificar a tu cliente?

Para muestra, un botón. SAS realizó un caso de negocio con un banco estadounidense que cuenta con US$1,000 millones en activos. El banco tenía pérdidas crediticias promedio de 25 millones anuales. Con el uso de herramientas de calificación crediticia lograron mejorar el proceso de calificación objetivo, sobre todo en la fase de desarrollo del modelo, lo que significó una reducción del ciclo de modelado de cuatro meses a sólo dos. El resultado inicial se tradujo en: ¡La reducción de pérdidas del cinco por ciento!, solo con ofertar con mayor inteligencia y prontitud su producto de tarjeta.

Gestionar adecuadamente sus apuestas e incrementar las posibilidades de negocio está íntimamente relacionado con la manera en que mejore su estrategia de score crediticio, ya que basta con centrarse en depurar su proceso de modelaje, integrar su información y proveer información valiosa, completa y pertinente para la toma de decisiones de negocio de forma efectiva, en el momento adecuado y acorde a las políticas y estrategias del negocio.

Permitir amplias capacidades de análisis y agilidad para integrarse al proceso productivo de calificación crediticia facilitará la adaptación al cambio perpetuo del entorno, así como enfrentar firmemente los retos actuales y futuros. Lo anterior sin dejar de lado, el gobierno y transparencia en cada una de las actividades del proceso y, por tanto, su auditabilidad y la permanencia de la propiedad intelectual de cada idea, experimento y análisis de la información.

La calificación crediticia hoy en día requiere de optimar la etapa de desarrollo del modelo, para entonces alinear las pérdidas (esperadas) a los objetivos de negocio y; por ello recibir las ganancias estimadas por dichas apuestas. También, promover sagazmente tales modelos a producción mitigará el riesgo operacional latente en esta actividad. Lo anterior se podría resumir en: Industrializar el proceso de calificar adecuada y oportunamente a cada cliente en las diferentes etapas del ciclo de vida del crédito en que se encuentre, para alinearlo al apetito de riesgo y beneficio que la Institución espera de este cliente.

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