Este mes se celebra el importante rol de las mujeres en el mundo, marco propicio para analizar el panorama laboral, el aporte de ejecutivas y empresarias extraordinarias que abren espacios en América Central y República Dominicana y las iniciativas de empresas que impulsan el empoderamiento femenino.

Por Rocío Ballestero

Si bien el talento no tiene género, lograr la igualdad de oportunidades y condiciones en el lugar de trabajo sigue siendo uno de los mayores retos globales del siglo. 25 años después de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, que marcó un punto de inflexión en el tema, ningún país ha logrado aún la plena paridad de género. Aunque se acepta que las mujeres aportan experiencias, perspectivas y habilidades diferentes que enriquecen el entorno laboral y llevan a decisiones y a encontrar soluciones que funcionan mejor para todos, las trabajadoras siguen estando infrarrepresentadas en él, en especial en cargos de dirección, y con salarios menores a los de sus pares hombres.

Para colmo, la pandemia del COVID-19 ha complicado la situación porque las ha afectado de manera desproporcionada. Las estadísticas revelan una agudización de la pobreza en la población femenina, aumentos en los índices de violencia intrafamiliar y mayor probabilidad de que pierdan sus empleos y de que no puedan volver a ellos cuando la enfermedad se controle. Además, en promedio, las mujeres ya realizaban tres veces más tareas no remuneradas en el hogar que los hombres (4,1 horas diarias vs. 1,7 horas, en promedio), carga que creció por el cierre de escuelas y guarderías, la reducida disponibilidad de ayuda externa, el teletrabajo y la mayor convivencia de toda la familia en la casa, más la responsabilidad de asumir el cuidado de los miembros enfermos y adultos mayores.

Paradójicamente, también está comprobado que la plena incorporación al trabajo de las mujeres contribuye a la erradicación de la pobreza, que cuando el número de mujeres ocupadas aumenta las economías crecen y que con ellas la eficiencia de las empresas se eleva.

“Esa es la mejor vía para reinventar economías más fuertes y estables; sociedades más inclusivas, justas y democráticas; y empresas más rentables, atractivas y con mejor reputación”, sostiene Alice Shackelford, coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Honduras.

De ahí que la lucha por el empoderamiento femenino y el mayor aprovechamiento de sus capacidades esté en el centro de las agendas de todos los actores relevantes del mercado, que llaman a romper barreras estructurales e implementar acciones de sensibilización y formación para abordar con eficacia los sesgos inconscientes y otros factores que limitan el
acceso de las mujeres a empleos dignos, de calidad y mejor remunerados, así como a posiciones de poder y funciones de liderazgo.

«A pesar de las claras consecuencias de género que las crisis acarrean, los esfuerzos de respuesta y recuperación tienden a ignorar las necesidades de las mujeres y las niñas hasta que es demasiado tarde. Debemos esforzarnos más», es el mensa- je de Papa Seck, directora de Estadística de ONU Mujeres.

Voces con eco

Para CEPAL, lo que está ocurriendo no solo es contraproducente para las empresas, las economías y las sociedades en su conjunto, sino que conlleva el riesgo de deshacer los avances logrados por las mujeres en los últimos decenios, ampliando aún más las desigualdades en el mundo del trabajo y poniendo en peligro la perspectiva de reconstruir mejor.

La UNESCO aboga por dar a las mujeres igualdad de oportunidades para desarrollarse y prosperar en carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) donde las personas ganan dos tercios más que las empleadas en otros campos y en las que ellas, históricamente, han tenido una participación muy limitada.

“Es una tarea clave para alcanzar cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 porque mejora la seguridad económica de las mujeres, garantiza una fuerza de trabajo diversa y talentosa, evita los sesgos en esos campos y en los productos y servicios elaborados. Esos son los empleos destinados a fomentar el desarrollo sostenible, no sirven únicamente para impulsar la innovación, sino también el bienestar social y el crecimiento inclusivo”, sostiene María Noel Vaeza, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe. Por su parte, FMI insiste en avanzar con políticas económicas progresistas que desafíen los estereotipos comunes acerca de los costos y beneficios de promover la igualdad de género como parte de una agenda de justicia social con visión de futuro.

Esto reconociendo que la participación femenina en la fuerza laboral difiere notablemente entre los países que ofrecen un cuidado infantil a costo accesible y aquellos donde las mujeres se ven obligadas a optar entre la familia y la profesión.

“Es tiempo de avanzar y garantizar acceso igualitario al trabajo a las mujeres, reconociéndolas como agentes de crecimiento y sostenibilidad en las organizaciones. Las empresas que las emplean logran aumentar su productividad, se adaptan mejor a los cambios y poseen una fuerza laboral más estable”, sostiene James Hernández, presidente de la consultora Trust Corporate.

Mujeres en la gestión empresarial de América Central (Casos de Costa Rica, El Salvador y Panamá)

  • Las mujeres están creando empresas a mayor ritmo que los hombres y contribuyendo así, de manera significativa, al crecimiento económico. Sin embargo, suelen ser compañías más pequeñas que las de los hombres y operan en sectores menos rentables o de menor escala.
  • La proporción de empresas propiedad de mujeres ha aumentado casi 60% de la década de 1990 a la actualidad: de 13,9% a 24,5%.
  • Las mujeres son propietarias del 22,3% de las empresas de Costa Rica, del 29% de las de El Salvador y del 22,4% de las de Panamá.
  • Las mujeres emprendedoras tienen un nivel de educación más alto que los hombres en Costa Rica y Panamá y similar en El Salvador.
  • En El Salvador, la mayor brecha de beneficios entre hombres y mujeres se encuentra en las empresas medianas, donde las mujeres ganan solo el 16,2% de lo que perciben los hombres. Además, los empresarios logran mejores resultados que las empresarias en todos los sectores, excepto en la construcción y el suministro de electricidad, gas y agua, donde los de ellas son “significativamente superiores”.
  • En Costa Rica, en promedio, las mujeres se benefician más que los hombres de la educación. Cada año de educación adicional se asocia con un aumento medio de casi el 6% en sus beneficios por hora. Además, las empresas veteranas (más de nueve años en el mercado) gestionadas por mujeres más educadas son igual de rentables o incluso significativamente más rentables que las de los hombres.
  • En Panamá, los beneficios mensuales medios de los hombres trabajadores por cuenta propia y empleadores superan los de las mujeres en más del 78% y 40%, respectivamente.
  • Los principales factores por los que las mujeres establecen su propia empresa son: precarias condiciones económicas, falta de perspectivas de desarrollo profesional en las empresas y ausencia de oportunidades de empleos bien remunerados.

7 beneficios de contar con mujeres en las empresas

  1. 1  Aumento de la creatividad y productividad: La coexistencia de hombres y mujeres en los grupos de trabajo propicia el contraste de experiencias y opiniones y la agrupación de propuestas más integrales que potencian la toma de decisiones.
  2. 2  Cooperación y responsabilidad: Las mujeres tienden a ser más hábiles a la hora de delegar y organizar las tareas, más responsables, más abiertas al cambio y a trabajar con mayor orientación al éxito.
  3. 3  Generación de confianza: Las líderes femeninas son percibidas en ambientes laborales como más honestas, comprensivas y éticas. Eso repercute en el éxito de toda la empresa, partiendo de la satisfacción del equipo de trabajo.
  4. 4  Multitarea: La mayoría de las mujeres pueden realizar más de una tarea a la vez y enfocarse en el objetivo. Las empresas pueden capacitarlas para realizar nuevas funciones o confiarles un nuevo cargo.
  5. 5  Mejor ambiente laboral: Las mujeres suelen contribuir a la resolución de conflictos, gracias a que son más empáticas, están más dispuestas a comunicarse y a recibir retroalimentación.
  6. 6  Educación superior. Las jóvenes de la generación Millennial cuentan con un mayor nivel de estudios al momento de iniciar su carrera laboral que los hombres, lo cual garantiza el crecimiento y aporte de conocimiento a las empresas.
  7. 7  Mejor desempeño: Un informe de la OIT revela que incorporar mujeres en cargos directivos puede mejorar en hasta un 20% la rentabilidad de la compañía, además de acelerar la innovación y atraer profesionales con talento. De 13.000 negocios analizados, el 60% se benefició del trabajo de las mujeres en puestos directivos en términos de ganancias, creatividad y reputación.

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