La nación busca salir bien librada de una causa abierta por México en el órgano de solución de controversias de la OMC por una disputa con el aguacate y un reclamo de Brasil por el azúcar ante el consejo de comercio de mercancías.

Por Luis Solís

Costa Rica apuesta por el comercio exterior como motor de su crecimiento económico. Le ha dado gran impulso a los regímenes de Zonas Francas y promueve la firma de tratados y acuerdos de libre comercio para expandir su red de socios comerciales. No obstante, dos casos recientes la han envuelto en problemas y han comprometido su imagen.

El primero data de 2015, cuando por una directriz fitosanitaria no se permitió la importación de aguacates mexicanos; el segundo es del año pasado, cuando el Ministerio de Economía, Industria y Comercio decide aumentar en 34 puntos porcentuales el arancel a la importación de azúcar. Ambas medidas llevaron a reclamos ante el Organismo Mundial del Comercio (OMC) por parte de México y Brasil, respectivamente.

Andrés Valenciano, ministro de Comercio Exterior de Costa Rica, destaca que hay que diferenciar entre uno y otro:

“En el caso del aguacate, ya todo está en el Órgano de Solución de Controversias. El proceso está pronto a finalizar y este año tendremos la sentencia para ver si las medidas fitosanitarias que impusimos se mantienen o vamos a tener que eliminarlas. En el caso de azúcar, el reclamo se hizo en el Consejo de Comercio de Mercancías, todavía se está en un diálogo abierto con las autoridades respectivas y no se ha elevado a Solución de Controversias. Las negociaciones van en la vía de cómo Costa Rica puede compensar a Brasil esa alza en el arancel para evitar que el diferendo escale”, sostiene el Ministro.

Según explica, una propuesta es otorgarles una cuota mayor para la compra de etanol brasileño, sobre la que ya recibieron una contrapropuesta. Sin embargo, no se tiene una fecha límite para llegar a un acuerdo, “lo importante es que hay apertura para seguir en el proceso de conversaciones”.

Aun así, el comercio entre ambas naciones está sufriendo. Las autoridades brasileñas señalan que el alza en el arancel podría tener un impacto de hasta US$3,7 millones. Dado lo anterior, en noviembre del 2020, optaron por incrementar los impuestos a cuatro productos de origen costarricense: sustancias de origen animal para la preparación de productos farmacéuticos; chocolates y preparaciones alimenticias que contienen cacao; extractos, esencias y concentrados para té; y condimentos mixtos menores a un kilo. Por esa misma situación del azúcar, Canadá también analiza tomar medidas en la OMC.

¿Reputación comprometida?

A Fernando Ocampo, exviceministro de Comercio Exterior y rector de ULead, le preocupa que la imagen para hacer negocios con Costa Rica se vea afectada por estos litigios con importantes socios comerciales. “El problema no es que el país siga el debido proceso, como se ha demostrado que ocurre, sino que el verse involucrado en varios procesos por prácticas proteccionistas, que no van acorde con la política exterior que promulga, va minando su reputación internacional. Son señales de alerta de que algo estamos haciendo mal y, poco a poco, puede llevar a que se pierda la credibilidad ganada, entorpeciendo el comercio”, determina. El actual jerarca de Comercio Exterior difiere con él: “Es normal que un intercambio comercial vayan a haber disputas. Lo importante es cómo es que se resuelven. Costa Rica siempre ha optado por la vía del diálogo y cuando éste no funciona sigue el debido proceso para encontrar la solución. La reputación del país en los distintos foros y en la comunidad internacional es muy buena y se va a mantener de esa manera”.

Ocampo sale al paso reiterando que el trabajo hecho por el Gobierno no ha sido el mejor, que le dio “demasiadas largas” al problema con México por lo que las vías de diálogo se cayeron y que si el país firmó tantos tratados de libre comercio era para diversificar su estructura y cumplir con los compromisos asumidos. Laura Bonilla, presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica, aborda otro ángulo. Esta parte se entiende mejor poniéndolo así: Apunta que el mayor problema para el sector exportador es la aplicación de medidas compensatorias en los productos en litigio, que se traducen en un aumento en los aranceles de importación y que podrían extenderse a otros rubros en caso de nuevos reclamos.

“El proteccionismo genera distorsiones en el comercio internacional asociadas a medidas carentes de sustento técnico, una pérdida de competitividad en los socios comerciales y un efecto en el consumidor, ya que las medidas que se aplican en muchas ocasiones repercuten en los precios al consumidor”, resalta.

Medidas contra Panamá

A principios de año, se añade un nuevo episodio. Costa Rica solicita celebrar consultas con Panamá en el marco de la OMC por la imposición de medidas que restringen o prohíben la importación de fresas, lácteos, productos cárnicos, piñas y bananos de Costa Rica, entre otros. Con ello inicia formalmente otra diferencia ante ese organismo. Las consultas dan a las partes la oportunidad de debatir la cuestión y encontrar una solución satisfactoria, sin llegar al litigio. Pasados 60 días, si no han permitido resolver la diferencia, el reclamante puede pedir que la resuelva un grupo especial. Valenciano espera que este diálogo sea suficiente para arreglar los problemas, “si no, tendremos que elevar el caso a Solución de Controversias, en la OMC”.

Pin It on Pinterest

Share This