La región reaccionó con agilidad y resiliencia ante los desafíos extraordinarios de este tiempo retador.

Por Daniel Verswyvel, Gerente General de Microsoft para Centroamérica

En los últimos meses hemos sido testigos de cómo, en medio de la incertidumbre, la transformación digital permitió a las empresas actuar con rapidez para responder a las disrupciones empresariales y sociales. La tecnología permitió a organizaciones y economías enteras realizar la transición hacia la virtualidad con una facilidad y rapidez que hace algunos años hubiera sido impensable.

Un nuevo estudio realizado por The Economist Intelligence Unit  y encargado por Microsoft entre 800 ejecutivos de alto nivel pertenecientes a ocho industrias en 15 países, en América, Asia-Pacífico y Europa revela que las organizaciones en todos los sectores aceleraron su transformación y aumentaron su confianza en las herramientas digitales: la mitad de los encuestados dijo que la tecnología en la nube era fundamental en su respuesta a la pandemia, mientras que el 40% dijo que las tecnologías de trabajo remoto eran cruciales.

Una transformación de todos

¿Cómo se vio este proceso en Centroamérica? Los ejemplos hablan por sí solos. La región reaccionó con agilidad y resiliencia ante los desafíos extraordinarios de este tiempo retador. Este proceso de digitalización acelerado, que transformó en meses lo que hubiera tomado años, tocó a todos los sectores y a las organizaciones de todos los tamaños.

En el sector público, la tecnología fue el aliado para que el Estado pudiera continuar prestando los servicios a los ciudadanos. En Panamá, el Pacto del Bicentenario hizo uso de plataformas digitales para llevar a cabo un impresionante ejercicio democrático, con el cual el gobierno está creando un nuevo diálogo social con la ciudadanía. El poder de la nube permitió al novedoso MarketSV -de Correos de El Salvador- convertirse en un portal donde el Estado presta digitalmente servicios a los ciudadanos, pero ese fue sólo el comienzo: Correos de El Salvador se reinventó y se convirtió en un moderno marketplace en el cual los emprendedores pudieron acceder a un espacio de comercio electrónico seguro que sostuvo a los cientos de pequeños negocios.

En el lado del comercio y la manufactura, Farmacias Batres de Guatemala logró escalar sus operaciones en tiempo récord. A partir de su migración a la nube, Batres ha expandido su red a un ritmo de 30 nuevas sucursales por año, colocándolos como la cadena con mayor cubrimiento de todo el país, justo cuando la atención de la salud más lo necesitaba. En Honduras, Elcatex amplió de forma rápida y segura su capacidad de procesar la información de sus más de 30 líneas de negocio para la toma de decisiones ágil, al tiempo que migraba de más de 2.000 puestos de trabajo y toda su nómina a la nube.

La educación fue sin duda uno de los sectores que mayor transformación y velocidad de respuesta tuvo en medio de las restricciones, pues la formación de niños y jóvenes centroamericanos no podía parar. Las organizaciones de la región dieron muestra de enorme resiliencia y creatividad: en Costa Rica y Panamá, los Ministerio de Educación y Microsoft
generaron alianzas potentes para entregar tecnología y capacitaciones a la totalidad de los docentes y estudiantes de la educación pública del país. En Guatemala los Colegios APDE, el Colegio Alemán y el Centroamericano o las Universidades Latina y UAM de Costa Rica y cientos de instituciones educativas más integraron propuestas pedagógicas alternativas a la virtualidad. La formación técnica en Panamá generó herramientas de educación para el trabajo con el ITSE y el INADEH para que millones de jóvenes puedan desarrollar las habilidades del Siglo XXI. Mientras esto sucedía, los estudiantes de la UTEC de El Salvador sustentaban sus tesis desde la virtualidad, para que la educación no se detuviera.
 
Tecnología para el bienestar

Y ¿qué decir de la salud, probablemente el sector más crítico durante estos tiempos retadores? Sin mencionar los enormes avances en telemedicina que la tecnología habilitó en toda la región, en Costa Rica, el Hospital CIMA San José dio enormes pasos en su transformación digital. Gracias a la nube Azure, los pacientes del centro médico pueden acceder a toda su información, exámenes y resultados desde cualquier dispositivo móvil con los más altos estándares de seguridad y privacidad de la información, evitando desplazamientos y dejando que sus pacientes dedicaran su tiempo y energía a lo más importante: su salud. Gracias a innovadoras soluciones de Inteligencia Artificial desarrolladas por Indigo Technologies, los médicos de esta institución cuentan con un apoyo de alta precisión en la lectura de imágenes de diagnósticas de cáncer de pulmón, de próstata o de mama, e incluso de COVID-19.

Con la mirada puesta en el futuro, el estudio realizado por el Economist Intelligence Unit mostró que el 75% de los encuestados piensa que la transformación digital debería apoyar mejoras en la sociedad, como una fuerza laboral más inclusiva y accesible, y reducir su huella de carbono para combatir el cambio climático. También en este espacio Centroamérica ha dado muestras de estar a la vanguardia: En El Salvador, la Fundación Campo se ha mantenido conectada con las comunidades rurales para apoyar a quienes más lo necesitan, digitalizó buena parte de los procesos antes presenciales, para que cientos de beneficiarios sigan recibiendo la asesoría y el apoyo que requieren las poblaciones más vulnerables del país. En materia de sostenibilidad ambiental, ENSA Servicios Panamá y su socio Energy Cloud han desarrollado servicios basados en Internet de las cosas (IoT) para la reducción en el consumo de energía, generando
una menor carga ambiental para el planeta y un ahorro para los usuarios. Además de permitir una respuesta ágil a las crecientes necesidades del comercio electrónico, Mercado y Tendencia de Guatemala y Salvador encontró en la tecnología su mejor aliado para integrar a las personas con discapacidad auditiva, que ahora pueden desarrollar sus actividades sin limitaciones.

Los grandes desafíos

Aunque, como hemos visto, la transformación digital permitió la continuidad de las operaciones para todo tipo de organizaciones en la región, también hay un consenso sobre las brechas e inequidades de acceso a las oportunidades que reveló la crisis de salud pública. Ya se trate del acceso a internet o la formación de habilidades para hacer frente a un mundo cada vez más digital y global, o los retos de la ciberseguridad en un entorno más conectado y disperso por el trabajo remoto, lo cierto es que resulta imperativo trabajar para que nadie se quede atrás de las oportunidades.

Fomentar la conectividad rural, como lo hemos hecho en Guatemala con nuestro aliado Albavisión en el programa Airband, o crear las habilidades que requiere la economía digital, como hemos logrado con nuestra Iniciativa Global de Skilling que ya ha formado gratuitamente a 44 millones de personas a nivel global en las habilidades más demandadas por el mercado,pasando por las alianzas que hemos desarrollado en la región para apoyar la formación de talento o para dar apoyo a las PyMEs y los emprendimientos digitales, son sólo el inicio del trabajo que debamos seguir día a día haciendo para impulsar una recuperación económica inclusiva en Centroamérica.

Estamos en el principio de la transformación. Después de varios meses de enfrentar los más profundos desafíos, el 76% de las organizaciones sabemos que tenemos la responsabilidad de desempeñar un papel constructivo en la sociedad y hay un claro apetito por situar la transformación y la aceleración digital con un propósito más amplio que nutra el bien común. Juntos, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de dar forma a ese mundo para que sea más sostenible, más equitativo e inclusivo. No es demasiado tarde para crear un futuro que permita a todos no solo sobrevivir, sino prosperar aprovechando el poder de la tecnología.

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