El 5 de abril de 2014, Panamá marcó un hito con la inauguración del primer metro de América Central, una obra que sigue creciendo por fases proyectada al 2040.

POR Rocío Ballestero

En lo que a infraestructura se refiere, Panamá no deja de deslumbrar. Al moderno skyline de la capital y al majestuoso Canal, obra maestra de la ingeniería, se le unió, desde hace cinco años, el metro. Es considerado uno de los proyectos en curso más ambiciosos del país para la modernización del transporte público, al que ha elevado a otro nivel.

Ya cuenta con dos líneas en operación que han des- ahogado, de forma significativa, el tránsito del área metropolitana; ahora, se está construyendo el Ramal de la Línea 2 –conectará con el Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE) y el Aeropuerto Internacional de Tocumen (AIT), registra un 6% de avance y deberá culminar en febrero de 2022– y está por adjudicarse la licitación para la Línea 3. En el proceso compiten los consorcios HPH Joint Venture (integra- do por las coreanas Hyundai Engineering & Construction y Posco), ACPC (China Power y la española Acciona); Línea 3 (FCC de España, CICSA de México y SKEC de Corea) y China Railway Group Limited.

El plan maestro contempla otras seis líneas principales adicionales y extensiones estratégicas, en aras de satisfacer la demanda de los usuarios hasta el año 2040. Para entonces, más de un millón de personas se movilizarán en sus trenes.

El sistema está a cargo de Metro de Panamá S.A., empresa de capital estatal, responsable de todas las acciones necesarias para su efectivo desarrollo y funcionamiento, desde la planificación, coordinación y ejecución de las obras de infraestructura hasta la operación, administración y mantenimiento de los trenes.

La compañía, cuya meta es ser un modelo de eficiencia y transparencia, está en una etapa de transición, con cambio de líder: Héctor Ortega, quien asumirá como di- rector general y presidente de la Junta Directiva del Metro de Panamá a partir de enero 2020. Se trata de un ingeniero civil y máster por la Universidad de Arkansas, Estados Unidos, con 18 años de experiencia en el sector panameño de la construcción. El profesional considera que tiene mucho que aportar a la nueva era del Metro. Conozca por estas páginas los entresijos de esta particular megaobra y cómo se catapulta hacia el mañana.

Del trazado de las líneas a los hechos

La vida de cientos de miles de panameños se ha visto transformada por los servicios del Metro, con beneficios directos e indirectos. Vino a mejorar la capacidad, fiabilidad y calidad del transporte público y edificó una espina dorsal que facilita la movilidad vial, por medio de la conectividad con otros modos de transporte. Adicionalmente, propició el embellecimiento de zonas aledañas, donde también han surgido diversas actividades comerciales que abren fuentes de empleo, al tiempo que se ha descongestionado las calles y permite a los usuarios ahorrar tiempo en sus desplazamientos y hacerlos bajo condiciones mucho más favorables en cuanto a confiabilidad y seguridad.

“El Metro se ha convertido en el principal impulsor del ordena- miento urbano y la plataforma para la modernización del área metropolitana, lo cual se traduce en una mejor calidad de vida para los transeúntes”, comenta Agustín Arias, director de Proyectos y Planificación y asesor jefe de Ingeniería de la organización.

Sus impulsores lograron lo impensable, debido a que no existían precedentes de túneles subterráneos a la escala de los construidos en sitios urbanos de inserción, ni viaductos elevados de tantos kilómetros de longitud. Otro gran reto que enfrentaron fue el implante de las estaciones por debajo o en- cima de importantes arterias vehiculares.

“La obra es transcendental y exigente, por su magnitud y los tiempos de ejecución. El nivel de afectaciones sobre los comercios y los servicios durante la construcción de las líneas 1 y 2 fue importante, pero se demostró que existe en Panamá capacidad técnica, liderazgo y visión para emprender una tarea de esta enverga- dura”, destaca Arias.

El nuevo paso

La Línea 3 que está en licitación será más larga: 34 km, a desarrollar en dos fases. Creará una arteria dedicada de transporte masivo para facilitar la movilidad hacia la capital de las personas que habitan en la provincia de Panamá Oeste, al otro lado del Canal. Complementariamente, ofrecerá a largo plazo movilidad a lo interno de esa importante zona, lo cual impulsará su desarrollo económico. Espera movilizar cerca de 27.000 personas en horas pico, en trenes de seis vagones, que saldrán cada 3,33 minutos.

Para el ingeniero Arias, los principales retos técnicos serán la integración de dicha estructura con el Cuarto Puente sobre el Canal de Panamá (que se edifica al norte del puente de las Américas y constará de seis carriles, dos de ellos exclusivos para el suburbano), la coordinación con los sitios de construcción compartidos entre los contratistas de la Línea 3 y el Cuarto Puente y el control de calidad requerido en las etapas de diseño, fabricación e instalación de las vigas de rodaje del monorriel. A ellos se suman el levantamiento de las estructuras de apoyo especiales para las vigas de rodaje del monorriel, el manejo del tráfico durante la construcción del viaducto y la coordinación de interface entre la obra civil y los componentes del sistema integrado de operaciones del monorriel, sin dejar de lado las modificaciones requeridas por la estación de Albrook (Línea 1), cuya cubierta será reemplazada por una más amplia para que el espacio pueda acoplarse con la Línea 3.

El proyecto será financiado con un préstamo de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), por hasta US$2.800 millones, en términos “muy favorables”, con intereses al 1,5% y un periodo de gracia de seis años. “Debido a lo significativo de su cos- to y el corto periodo para la ejecución (54 meses después de la adjudicación del contrato), nuestra propuesta es emplear una estructura con financia- miento comercial interino (tipo puente) para garantizar el pago oportuno al contratista y luego enlazar con el crédito ofrecido por JICA, que se empleará para repagarlo”, detalla por su parte, el ingeniero Héctor Ortega, quien está por asumir las riendas de la organización. El Consejo de Gabinete ya incluyó en el presupuesto de inversiones para el año 2020 la suma de US$150 millones para comenzar los trabajos. La orden de inicio se dará en cuanto el contrato esté adjudicado, firmado y refrendado por la Contraloría General de la República, que se espera sea antes de mayo del 2020.

Los alcances

Las líneas 1 y 2 del Metro transportan medio millón de pasajeros a diario. Con la puesta en operación de la Línea 3 la cifra se elevará a 750.000 por día, mientras que las futuras líneas que se integrarán a la red asegurarán una extensa cobertura de toda el área metropolitana. El nuevo proyecto incluye el diseño y construcción de obras complementarias en los perímetros de las estaciones, con conexiones a paradas de buses, espacios para los taxis y estacionamientos para vehículos. También requiere de una provisión para construir aceras peatonales entre estaciones en las zonas donde no existen o son inadecuadas, así como pabellones de acceso a ellas desde la superficie, con escaleras mecánicas y ascensores, los cuales también funcionarán como pasos peatonales sobre la Carretera Panamericana.

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