¿De qué sirve trabajar la reputación en conjunto con todas las áreas del negocio sino logramos comunicarlo adecuadamente?

Por Alejandra Chavarría Directora General Brújula C.E

Para muchas empresas a lo largo de la historia trabajar en la reputación de la marca se ha convertido en la clave del éxito, ya que con esto han logrado posicionarse en el mercado, permanecer en la mente del consumidor y alcanzar sus metas de ventas.

Podemos decir que la reputación corporativa determina la forma en que el público y los consumidores perciben una marca o una empresa y afecta directamente el comportamiento de los clientes actuales y potenciales.

Pero ¿qué deben tomar en cuenta las empresas para crear y sostener una buena reputación? La visión debe ser de 360 grados donde se debe involucrar como punto número uno la estrategia de la empresa y sus procesos de innovación para
ofrecer sus productos o servicios, además debe estar respaldada por el buen manejo de las finanzas y debe ser coherente con el manejo interno y sano entorno laboral.

En los últimos años hemos visto como las compañías tanto nacionales como multinacionales han optado por utilizar los proyectos de Responsabilidad Social como una extensión para consolidar su reputación ante los competidores, clientes
actuales y potenciales, logrando trabajar esa reputación desde una perspectiva estratégica ligada a los objetivos del negocio.

Pero ¿de qué sirve trabajar la reputación en conjunto con todas las áreas del negocio sino logramos comunicarlo adecuadamente?, es en este punto donde cada empresa sin importar su tamaño o negocio debe contar con una robusta
estrategia de comunicación que permita dar a conocer a los públicos de interés (socios, proveedores, colaboradores, comunidad, gobierno, entre otros) el trabajo continuo que realiza en pro del desarrollo social y económico del país donde opera.

La comunicación debe ser parte de esa estrategia corporativa, ya que gestionándola correctamente se puede reforzar la reputación, puede mejorar el posicionamiento y reconocimiento de la marca y alcanzar los objetivos de mercadeo ligados a ventas.

La reputación es el intangible de mayor valor que la empresa pueda tener y se debe trabajar en ella día a día de una manera integral y transparente. Cuando la reputación se vea amenazada hay que actuar de inmediato, un cambio
de estrategia corporativa podría afectarla, por esa razón hay que entender bien los retos y problemas que la empresa enfrenta en los procesos de transformación y mejora.

Hay que crear alianzas con “stakeholders” o públicos de interés que contribuyan de una manera positiva a seguir construyendo esa reputación y dar legitimidad al trabajo, además como empresa coexistente en un mercado se debe conocer la agenda pública y ser partícipe de una manera activa y responsable.

La reputación y la comunicación deben ir de la mano y siempre se debe mostrar información relevante, útil y veraz sobre la compañía, esto nos permitirá mejorar la gestión y generar transparencia logrando consolidar una buena reputación corporativa.

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