La multilatina CELSIA, parte del grupo argos, redobla esfuerzos para seguir impulsando en la región la eficiencia energética y las energías renovables bajo nuevos esquemas para empresas y hogares.

POR Rocío Ballestero

Su protagonismo en la transformación del mercado eléctrico es indiscutible. Apegada a una visión de aportar a un futuro sostenible y cuidar los recursos del planeta, ha inyectado innovación a las operaciones de transmisión, distribución y comercialización de energía, apostando a fuentes limpias (sol, agua, viento), con respaldo térmico.

De su natal Colombia se ha expandido con éxito en América Central, a través de la compra de activos y el desarrollo de proyectos de generación en Panamá, Costa Rica y Honduras, región donde ha invertido más de US$20 millones en los últimos dos años y que aporta cerca del 16% de su EBITDA. Su capacidad instalada total alcanza los 1.850 MW (26 centrales hídricas, fotovoltaicas o eólicas y tres térmicas) que en 2019 suministraron 5.625 GWh a más de un millón de clientes.

La coyuntura actual evidencia que es crítico tener seguridad energética, matrices nacionales más equilibradas y servicios públicos a costo competitivo, puntos en los que Celsia viene marcando pauta.

Una industria que no se detiene

Celsia se visualiza como el aliado energético de largo plazo de sus clientes, con metas compartidas y la agilidad para adaptarse a las necesidades de cada uno de ellos, bajo tendencias mundiales diferenciadas por país y novedosos esquemas de negocio. Lidera el mercado de la energía solar con granjas y techos fotovoltaicos, ha impulsado la hidroelectricidad y proyectos eólicos y se posiciona en el terreno de juego como un actor cuya estrategia desafía lo preestablecido para beneficiar a sus públicos.

“Ante el acelerado cambio climático de hoy los modelos de negocio deben ser sostenibles. Nosotros hemos encontrado maneras diferentes de asesorar a los clientes y les brindamos facilidades para que accedan a energías renovables eficientes, de manera rápida y segura. La excelencia en el servicio es parte de nuestro ADN, nos apasiona nuestro giro de negocio y nos ganamos la confianza de las empresas y hogares que atendemos porque evolucionamos al ritmo de una industria que cambia permanentemente y ponemos en sus manos soluciones avanzadas, innovadoras, con las mejores tecnologías y respetuosas del entorno. Así también contribuimos con el desarrollo integral y sostenible regional”, detalla Javier Gutiérrez, líder del territorio centroamericano.

Celsia trabaja con esquemas de “llave en mano” y cero Capex para el cliente, en aras de que puedan instalar y usar soluciones fotovoltaicas (paneles solares), con todos los beneficios económicos y ambientales asociados, sin tener que invertir en la compra directa de los equipos. Vía contratos de compra venta de energía o de contratos de eficiencia energética de largo plazo, la empresa asume la inversión, operación y mantenimiento de los sistemas. La cuota que cobra suele estar orientada a bus- car el mayor beneficio para el cliente en cuanto ahorro y sostenibilidad.

“Los paneles solares hacen posible reducir la huella de carbono de las actividades productivas y ayudan a disminuir la temperatura sobre los techos, beneficiando de manera directa la sensación térmica dentro de los inmuebles, con menos uso del aire acondicionado. De igual forma le permite al cliente mejorar su productividad y optar por créditos de carbono y certificaciones por ser ecoamigable”, destaca el ejecutivo.

A su parecer, para América Central es clave aprovechar las ventajas de su privilegiada ubicación geográfica que hace que tenga una radiación solar muy constante (hasta 15% superior al promedio), ríos muy caudalosos y zonas donde soplan fuertes vientos. Recalca que “al usar eficientemente la gran riqueza de recursos energéticos renovables disponibles disminuiremos la dependencia a los combustibles fósiles con precios volátiles, reduciremos la emisión de gases de efecto invernadero y mejoraremos la salud humana y la del ecosistema”.

Entretanto, el parque térmico respalda y da seguridad al sistema cuando hay condiciones climáticas extremas o fallas en los equipos.


Javier Gutiérrez, líder del territorio centroamericano (centro), junto a su equipo gerencial.

Abanderada del transporte no contaminante

A nivel global se está gestando un cambio hacia hábitos más sostenibles y Celsia es parte de la ola. Congruente con su propósito de contribuir a un mundo mejor para todos, aparte de la generación eléctrica limpia, incentiva el uso de vehículos eléctricos y ha sido pionera en el desarrollo e instalación de electrolineras. En un esfuerzo conjunto con la compañía Haceb, equipos de innovación lograron diseñar e implementar en Suramérica las primeras estaciones de recarga de vehículos eléctricos para uso en los hogares, comercios y otras entidades, con ingeniería 100% colombiana. Les tomó menos de 12 meses y ya llegaron a Panamá y Honduras.

“Las personas son mucho más conscientes y amigables con el medio ambiente y cada día se inclinan más por las energías limpias, desde techos solares hasta iluminación inteligente, y por el desplazamiento en autos eléctricos. En Celsia creemos en la movilidad sostenible, estamos convencidos de la necesidad de electrificar el transporte y con la puesta en marcha de electro- lineras buscamos hacerle la vida más fácil a quienes optan por ello. Dependiendo del tipo de vehículo, los clientes tardan de dos a tres horas en hacer una recarga completa”, sostiene Gutiérrez.

Añade razones para matricularse en la tendencia: “Para recorrer 30 kilómetros, un vehículo de combustión pro- medio requiere un galón de combustible que cuesta cerca de US$2,56 (95 octanos), mientras que un auto eléctrico necesita 5 kWh de electricidad, con un costo aproximado de US$0,71. Además, el vehículo de combustión emitirá nueve kilogramos de CO2 contra cero emisiones del eléctrico”.

Una cultura que marca diferencia

Si bien es cierto que las compañías compiten con productos, modelos de negocio y estrategias de mercado, lo que realmente marca distancias es lo que está adentro, su cultura. La de Celsia es “la cultura de la Buena Energía y la vivimos a través de cuatro pilares: damos lo mejor para crecer juntos, disfrutamos haciendo la vida más fácil, somos ágiles y confiables y nos atrevemos a ser diferentes. Nuestro principal elemento como propuesta de valor es la sostenibilidad, mejorando continuamente los procesos y pro- curando rentabilidad de triple beneficio: social, económica y ambiental”.

Para innovar en un mercado eléctrico tan competitivo ha cambiado la manera de hacer las cosas, mediante seis elementos:

  • Modelo de negocio disruptivo.
  • Diversificación del portafolio de servicios.
  • Apuesta por la cultura.
  • Ejecución de proyectos más allá del cumplimiento.
  • Contribución a la sociedad y a la conservación de los ecosistemas.
  • Transparencia y Buen Gobierno Corporativo.

Honduras en su mapa

Después de dos años de haber- se instalado en ese país, el de más reciente incursión, este 2020 empieza a ver los frutos. Inauguró una megaobra: el primer techo solar de Celsia en un parque industrial de América Central, en Zip Búfalo, Cortés. La instalación de 11.596 módulos fotovoltaicos sobre 10 edificios le garantizará el 18% de la energía que requiere, con una capacidad instalada de 4MW que generarán 5.640 MWh/ año (la energía anual promedio consumida por 4.087 hogares hondureños). Al mismo tiempo, se dejarán de emitir más de 81.000 toneladas de CO2 en 25 años, equivalente a la siembra de 188.616 árboles maduros.

En marzo también puso en marcha la primera estación de recarga de autos eléctricos y un proyecto de techo solar en el centro comercial Mega Mall, en San Pedro Sula. Sus 2.234 módulos solares generarán 1.288 MWh por año (16% de su de- manda energética). Equivale al consumo promedio de 1.000 hogares hondureños y contribuirá significativamente con la mitigación del cambio climático, por reducir emisiones en una cantidad semejante a la capacidad de captura de 42.660 árboles maduros en 25 años. Allí también instaló y opera una granja solar de 10,6 MW para la planta de Cementos Argos, la primera del sector en Honduras. Consta de 32.160 paneles que le suplen a la cementera el 20% de la electricidad que consume y le permite reducir 10.000 toneladas de emisiones de CO2 por año.

“En Honduras mantenemos un crecimiento interesante. Ahora ya tenemos instalados y operando 15,7 MW en generación distribuida y nuestra visión es adicionar a ese portafolio 30 MW, en los próximos años”, señala el líder de la región.

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