La firma china no necesita más efectivo, pero su regreso al mercado accionario chino busca complacer al gobierno y protegerse de la guerra comercial.

Por Expansión

El plan de Alibaba de recaudar miles de millones de dólares vendiendo acciones en el mercado de valores de Hong Kong será una de las mayores ofertas públicas (OPI) del mundo este año. También es un movimiento político inteligente.

Si bien la compañía china quiere usar el dinero —hasta US$13.000 millones— para expandir su negocio, los documentos públicos muestran que Alibaba no necesita dinero en efectivo. La compañía es rentable y ya tiene aproximadamente US$33.000 millones en reservas de efectivo.

Lo que una cotización en Hong Kong realmente brinda a Alibaba es la capacidad de impresionar a Beijing a lo grande. Es un regreso simbólico para una empresa que cotiza en la Bolsa de Nueva York, pero que es una de las joyas de la corona tecnológica de China. Y es una inyección de energía para el centro financiero asiático que se encuentra en medio de una crisis política.

“Alibaba difícilmente carece de acceso al capital”, dijo Brock Silvers, director gerente de Adamas Asset Management en Hong Kong. “Pero la cotización en Hong Kong no está impulsada por una estrategia comercial normal. Alibaba está siendo un buen ciudadano corporativo —y un operador astuto— al seguir los dictados de Beijing”.

Volviendo a casa

Hong Kong fue la elección inicial de Alibaba cuando quiso aprovechar por primera vez el mercado público en 2014. Pero las cosas no funcionaron debido a un desacuerdo sobre la estructura accionarial de Alibaba, y la compañía recurrió a Nueva York. Su debut público de 25,000 mdd ese año en Wall Street sigue siendo el más grande de la historia.

En los años transcurridos desde esa OPI, Beijing ha estado haciendo una apuesta más fuerte por el estatus de superpotencia tecnológica, al invertir en investigación y expandir su inversión en las tecnologías del futuro. Parte de ese esfuerzo también implica llamar a las empresas tecnológicas chinas que cotizan en el extranjero para que regresen a casa, donde el gobierno puede tener más supervisión sobre algunos de sus negocios más preciados.

El fundador de Alibaba, Jack Ma, ha dejado en claro que su corazón todavía está en China. Es miembro del Partido Comunista del país y habló a principios de este año sobre cómo los empresarios “necesitan tener amor por su familia y por la nación”. Cuando Alibaba celebró su ceremonia de cotización en la New York Stock Exchange en 2014, Ma dijo que “siempre y cuando las condiciones lo permitan, volveremos” a China.

Hong Kong también necesita un voto de confianza. Meses de protestas en favor de la democracia han alimentado las tensiones entre la ciudad semiautónoma y Beijing, poniendo en juego su futuro como el principal centro financiero de Asia. Reportes de medios sugirieron que la cotización de Alibaba estaba planeada para agosto, pero que se retrasó debido a los disturbios.

“La verdadera pregunta interna es en qué medida Beijing ha presionado a Alibaba a cotizar y a no tener más demoras en un esfuerzo por impulsar a Hong Kong, o la confianza general en Hong Kong”, dijo Malcolm McNeil, un litigante y socio de Arent Fox, un despacho legal con sede en Washington.

Por su parte, Alibaba elogió a Hong Kong el viernes, cuando dijo que comenzaría a vender acciones a inversores minoristas.

“Durante este tiempo de cambio continuo, seguimos creyendo que el futuro de Hong Kong sigue siendo brillante”, escribió el presidente y CEO de Alibaba, Daniel Zhang, en una carta a los inversores. “Esperamos poder contribuir, a nuestra pequeña manera, y participar en el futuro de Hong Kong”.

China se movió rápidamente para alabar el regreso de Alibaba. El Securities Times, un periódico operado por el People’s Daily del Partido Comunista, calificó la cotización el viernes como una “medida ganar-ganar”.

“Esto realmente indica el amor entre los miembros de la familia y que la sangre es más espesa que el agua”, escribió el periódico.

Tensiones entre Estados Unidos y China

La cotización secundaria de Alibaba no es solo una victoria para China. También le permite a la compañía administrar cualquier riesgo político potencial que surja de la guerra comercial de Washington con Pekín.

“Cuando Beijing solicitó por primera vez la repatriación de los gigantes de China en el extranjero, pareció un esfuerzo por ejercer un mayor control estatal sobre las empresas que eran cada vez más independientes de China», dijo Silvers de Adamas Asset Management. “Desde entonces, sin embargo, las relaciones económicas inestables con Estados Unidos se han vuelto más sensibles”.

Algunas de las compañías más grandes de China ya están en la mira del gobierno de Estados Unidos. Huawei, con sede en Shenzhen, por ejemplo, fue incluida en una lista negra comercial a principios de este año. Los legisladores del país también han pedido investigaciones sobre ByteDance, con sede en Beijing, el propietario del fenómeno de las redes sociales TikTok.

Alibaba no ha atraído en absoluto ese nivel de ira por parte de Estados Unidos. Pero algunos informes han sugerido que el país podría intentar dificultar la vida a las empresas chinas que cotizan en las bolsas estadounidenses. En septiembre, por ejemplo, varios medios de comunicación informaron que el gobierno de Trump consideró obligar a esas firmas a cumplir con una mayor supervisión reguladora o, de lo contrario, enfrentar una suspensión de su cotización.

El asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, desestimó posteriormente los informes sobre tales restricciones como “altamente inexactos”. Y el presidente estadounidense, Donald Trump, no tiene el poder de suspender la cotización de empresas chinas por orden presidencial, dijo Erik Gordon, profesor de la Ross School of Business de la Universidad de Michigan. Y Gordon tampoco cree probable que el Congreso apruebe una legislación para hacerlo.

Pero algunos expertos sugirieron que los reguladores estadounidenses podrían aumentar la cantidad de supervisión que realizan sobre las empresas que cotizan en bolsa en Estados Unidos, presionando así a las empresas chinas que podrían tener que presentar documentación de auditoría o registros comerciales ante las autoridades estadounidenses.

Mientras tanto, cotizar en Hong Kong da a Alibaba acceso a otro mercado financiero internacional si las cosas se ponen feas en Estados Unidos, dijo Hong Hao, director gerente y jefe de investigación del Bank of Communications International en Hong Kong.

“La posibilidad del peor escenario podría ser muy pequeña. Pero, sinceramente, nadie puede predecir hacia dónde se dirigirá (la guerra comercial)”, dijo Hong. “La incertidumbre es incontrolable y, para un negocio, es importante gestionar el riesgo”, dijo.

“Si sucede lo peor”, agregó, “al menos (Alibaba) tiene un plan de respaldo”.

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