Prepare su bolsillo de cara a una navidad un poco más cara.

Por Luis Solís

El comercio internacional se puede visualizar como un movimiento circular simple: se producen los bienes, se realizan las transacciones y se envían alrededor del mundo. Sin embargo, si algo falla en el sistema hay problemas y eso es lo que estamos viendo en la recién nombrada “crisis de los contenedores”.

Lo que está pasando es una combinación de varios factores. A raíz de la pandemia por el COVID-19, muchos contenedores se quedaron varados sin carga en puertos alrededor del mundo, en especial en América y Europa. Eso ha hecho que Asia (principalmente China) experimente escasez de ciertos bienes y que el precio de la logística marina prácticamente se triplique. Además, muchos puertos en el gigante asiático han reducido su actividad, lo que encrudece la situación.

José Luis Arce, director de FCS Capital, señala que otra de las razones del fenómeno es que ha habido una demanda desigualdad de bienes en los países desarrollados durante esta crisis, lo que provocó que el espacio dentro de los contenedores fuera escaseando.

“Por los confinamientos, muchas personas empezaron a consumir bienes que antes no demandaban o suplían con servicios alternativos locales. Por ejemplo, como se cerraron los gimnasios para evitar que la gente se contagiara, empezó a subir la demanda de caminadoras y equipo importado para hacer ejercicio dentro de casa”, argumenta.

¿Cómo afecta a la región?

El impacto más grande se reflejará en la capacidad de compra de los consumidores porque el precio de los bienes va a empezar a subir. “Por el momento, estamos viendo que los comerciantes y producto- res no han trasladado al público esa alza en los precios de los fletes marinos, pero no es una situación que se pueda mantener así, más si la tendencia es que sigan subiendo. En algún momento ese encarecimiento de los bienes terminados se reflejará en el costo final”, señala. De cara a la Navidad, existe otro factor que se espera encarezca esa época de consumo y es el hecho de que las fábricas en China están produciendo menos debido a las restricciones vigentes. Eso significa que habrá menos oferta para un tiempo de mucha demanda.

“Sin lugar a duda, va a ser una de las navidades más caras en años, debido al alza en materia primas y bienes terminados provenientes de Asia”, sentencia Arce, quien además es enfático en que, aunque han escaseado algunos bienes, ve lejos un escenario de desabasto para la región.

Vaso medio lleno

Se espera que esta sea una crisis temporal y que la situación se estabilice para el primer trimestre de 2022.

“Venimos de un impacto fuerte en la logística marítima por la coyuntura y se están terminando las políticas fiscales expansivas en los países desarrollados, como los cheques que entregaba el gobierno estadounidense a sus ciudadanos para ayudarlos en este tiempo de crisis, los cuales se utilizaban para aumentar la compra de bienes. Junto a lo anterior, la alta demanda producto de la recuperación se empezará a estabilizar. Todo eso ayudará a que las empresas logísticas marinas vuelvan a operar de manera estable, lo que se traducirá en precios más competitivos”, afirma el especialista.

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