Todo lo que hace esta compañía especialista en productos para la salud, higiene y el cuidado personal está conectado con su visión de negocio: “liderar el mundo en lo esencial para una vida mejor”.

Por Revista Summa

Se esfuerza como pocas empresas por ser agente de cambio en las comunidades de su entorno, mejorar la calidad de vida de las personas y convertirse en referente por sus prácticas que cuidan el ambiente e iniciativas de bien social, apoyadas por sus marcas: Scott, Kotex, Huggies, Plenitud y Kleenex. Las metas al 2022 de su Estrategia de Sostenibilidad están alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impulsados por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en tres pilares: social, ambiental y comercial. En el primero espera mejorar la vida de 25 millones de personas en condición de vulnerabilidad en el mundo, por medio de programas como “Baños Cambian Vidas”, promovido por la marca Scott en 12 países.

“En América Latina, esta iniciativa se lanzó por primera vez en Bolivia, en 2015. Desde entonces hemos invertido más de US$1,5 millones para contribuir a mejorar el acceso a saneamiento básico en la región. Durante los últimos seis años, le ha cambiado significativamente la vida a más de 270.000 personas y este año, esperamos impactar a más de 40.000, con activaciones locales que llevan baños dignos, educación sobre higiene y acceso al agua potable a las comunidades locales más vulnerables. Trabajaremos con la ONG Water For People para entregar asistencia en Bolivia, Perú, Guatemala, Nicaragua y Honduras”, detalla Gonzalo Uribe, vicepresidente de Kimberly-Clark para la región norte de Latinoamérica.

Cero desechos

Desde el año 2012, la planta de producción en Coris de Cartago, en Costa Rica, aplica diferentes metodologías para que todos los residuos valorizables (industriales y ordinarios) tengan una disposición final adecuada o se les buscan usos secundarios.

En la actualidad, el 99,9% de ellos no llegan a un vertedero: los restos de papel, plástico, metal, cartón se re- ciclan; los de madera (tarimas para colocar producto) se reutilizan a lo interno de la operación y los electrónicos, de metales y acrílicos se envían a una corriente de reciclaje, mientras que los catalogados como peligros (aerosoles y químicos) se coprocesan. Solo los que se generan en los servicios sanitarios no se puede tratar por esos medios y se envían a un relleno sanitario, en acatamiento a la legislación nacional. La planta del Sitio del Niño, en El Salvador, también trabaja bajo esa visión.

Solidaridad en medio de la pandemia

A lo externo: Donó US$8 millones para atender la emergencia del COVID-19 en todo el mundo y en la región fortaleció su alianza estratégica con el Banco de Alimentos en Costa Rica, Panamá, El Salvador, Guatemala y Honduras. Así benefició a más de 200.000 personas en condición de pobreza extrema.

A lo interno: Implementó todos los protocolos sugeridos por las autoridades y promueve buenas prácticas más allá del teletrabajo para estimular su bienestar integral y fortalecer la salud física y emocional de su talento en estos tiempos difíciles. Incluyen desde entrenamientos sobre liderazgo y capacitaciones virtuales sobre salud mental, manejo del estrés, mindfulness y la higiene del sueño hasta clases de yoga, cardiodance, baile o cocina, clubes de lectura y stand up comedy virtuales.

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