Juan Gabriel Reyes, presidente y gerente general de Nestlé Centroamérica, impulsa la creación de un futuro más próspero y prometedor, mediante cambios que parten de la cultura de la organización y la acción social.

POR Rocío Ballestero

Reinventarse, aún en crisis, es el sello de su gestión. En medio del sui géneris 2020, convencido de que la gente necesitaba buenas noticias, propició más de 20 lanzamientos exitosos de productos nutritivos que incluso sorprendieron a los suizos de la sede central, así como cambios en los modelos de distribución para identificar rutas más directas que permitieron menos fluctuación de precio, fluido de abastecimiento e incremento en ventas. Además, desde que asumió el liderazgo
de la operación de Nestlé en la región, a finales de 2018, se ha enfocado en renovar el estilo de trabajo de los equipos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Siendo un colombiano que se formó en su país, sacó su posgrado de noche mientras se forjaba una carrera en la multinacional más grande de alimentos del mundo que ya suma más de 30 años e incluye haber sido gerente de una división de US$400 millones en Australia, Juan Gabriel Reyes inspira con el ejemplo. Con la meta de empoderar verdaderamente a cada colaborador e inyectar positivismo, implementó el proyecto Renova, abriendo espacios para innovar, optimizar procesos y productos bajo las mejores prácticas y fortalecer los programas de Creación de Valor Compartido.

“Hay que pensar en grande y propiciar que la gente cambie de mentalidad y actitud para que sueñe y se convierta en protagonista de la historia. La nuestra es una compañía de oportunidades que no cree que haya pasaporte, raza, género ni preferencia sexual que te diferencie. Tu capacidad es lo que hace que llegues hasta donde quieres. El 98% del personal es el mismo desde que llegué, pero estamos obteniendo resultados muy superiores porque ahora cada quien se esfuerza por aportar valor, se atreve a proponer y explora mejores formas de hacer las cosas”, comenta. Para él, la transformación en curso es indispensable para que la organización pueda enfrentar los retos actuales, logre el propósito de desarrollar “todo el poder de la alimentación” y aumente la preferencia de los consumidores, así como su rentabilidad. En paralelo, trabaja en pro del desarrollo sostenible y el bienestar de las futuras generaciones.

Alianza por los Jóvenes

Una prioridad de Reyes es ampliar el alcance en el Istmo de esta iniciativa global insignia, orientada a propiciar oportunidades laborales para los jóvenes en Nestlé y fortalecer sus habilidades técnicas y blandas, mediante prácticas, pasantías, charlas de orientación y talleres de capacitación.

“En nuestros países, la tasa de desempleo juvenil es muy elevada, incluso entre quienes tienen estudios superiores, y triplica la de los adultos. La pandemia ha agravado la situación, con efectos desproporcionados entre quienes habitan en entornos vulnerables. Esto conlleva un elevado costo socioeconómico y representa una amenaza para la seguridad y el bienestar social. Si no ayudamos a cambiar el panorama para combatir su frustración y desesperanza, ¿qué nos espera? Invertir en los jóvenes es invertir en nuestro presente y en nuestro futuro porque son la fuerza creativa y de energía para construir mejores condiciones de vida. No podemos contratar a todos los necesitados, pero sí contribuir a transformar su perfil para que sean más empleables”, comenta Reyes.

En la cruzada regional involucraron a los gobiernos, universidades, organizaciones civiles y más de 60 empresas líderes de todos los sectores porque es una responsabilidad que requiere del esfuerzo conjunto. En la zona Américas (desde Canadá hasta Chile) la meta es impactar a un millón de muchachos y ya está por cumplirse. Aquí, desde el 2015 ya más de 40.000 centroamericanos y panameños se han visto beneficiados.

Las formas de llegar a ellos varían. En Honduras, por ejemplo, en La Libertad, un municipio cafetero donde los productores tienen actividades de subsistencia y la migración del campo a la ciudad es exponencial, implementa el programa Jóvenes Caficultores. En unión con las autoridades de educación y aprovechando la infraestructura existente, se crearon colegios agropecuarios donde los estudios de bachillerato se complementan con cursos técnicos para mejorar la calidad del café y los rendimientos de las parcelas. “Queremos que se enamoren del campo y que dispongan de opciones productivas para progresar en él. Les enseñamos desde cómo lograr que la humedad del grano no supere el 20% para que se conserve mejor y no se lo tengan que vender al primer acopiador que aparezca a bajo precio, que ha sido lo típico, hasta cómo catar café. Con la pandemia, el entrenamiento se está brindando de forma virtual y lo más sorprendente es que los muchachos se conectan hasta usando sus propios datos móviles. Además, por la forma en que lo estructuramos se han sumado participantes de Guatemala, Costa Rica y Panamá”, detalla Reyes. Esta estrategia público-privada está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible No8 (Trabajo decente y crecimiento económico) y No17 (Alianzas para lograr los objetivos). Todos los actores participan en mesas de diálogo, foros y encuentros para preparar la hoja de ruta de cada nación.

Un paso más allá

Ante los nuevos desafíos, no vasta con abrir puertas en las empresas para los jóvenes sino que hay que facilitar que se conviertan en emprendedores y ellos mismos generen empleo para otros. Así nace el concurso virtual Innovatón Youth, primer hito de la Alianza, donde muchachos entre 18 y 29 años presentarán este año ideas innovadoras para impulsar la recuperación económica y productiva en sus países, en cuatro categorías: Educación, Ecoturismo, Agricultura y Planeta. Los ganadores recibirán US$6.000 para capital semilla en la ronda local y US$10.000 más en la final regional, además de una laptop, mentoring y otros premios.

En Panamá, los cuatro ganadores fueron anunciados en marzo pasado, seleccionados por un jurado de reputados profesionales del mundo empresarial y académico. La convocatoria en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica sigue abierta hasta junio y la final centroamericana será en julio.

“Es cuestión de darle vuelta a las cosas. En Panamá recibimos 440 proyectos, todos muy interesantes, y esperamos que en Centroamericana concursen más de 2.000”, añade el líder. Simultáneamente, Nestlé implementa múltiples iniciativas para generar empleo a lo largo de toda su cadena de valor, para pediatras, cocineros y veterinarios. “Hay una gran diferencia entre acciones de RSE y crear valor compartido. En el primer caso, al encontrarse con un campe- sino que tiene cuatro vacas alimentadas con mal pasto y que por genética nunca le van a dar más de 3 litros de leche al día, se le puede regalar mejor pasto y una inseminación para mejorar la raza del ganado. En el segundo, se le asesora sobre qué hacer y se le presta el dinero para que compre los insumos e incorpore los costos en su esquema. Así no necesita apoyo de por vida. Es una estrategia donde ganan ellos, ganamos nosotros y gana la sociedad”, detalla.

Innovación desde el campo

En su afán por ser un buen ciudadano corporativo, la multinacional suiza tampoco baja la guardia en materia de innovación. Congruente con las necesidades de consumidores cada vez más preocupados por su salud y que leen las etiquetas para saber qué están comiendo, se ha dado a la tarea de simplificar los ingredientes de sus recetas, enfocándose en productos naturales y en reducir los contenidos de sal y azúcar. Además, ya 98% de su portafolio es libre de grasas trans y avanza en acciones para ser cero emisiones en 2050, reducir el uso del plástico disminuyendo el tamaño de los empaques y aumentar el reciclaje.

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