El cierre de varios puntos de frontera y la deportación masiva de más de 1.200 colombianos por parte de Venezuela, además de una actitud desafiante de Nicolás Maduro durante el desenlace de esta crisis, ponen en riesgo la relación comercial entre Colombia y Venezuela.

Por Portafolio

Ante un escenario de cordura incierto por parte de Venezuela, no está de más analizar qué tanto le aporta el país vecino a la economía colombiana.

Y es que poco queda de las cifras del 2008, cuando el intercambio comercial entre los dos países tocó su pico y movilizó más de US$7.300 millones.

Este año, de continuar al ritmo que van (US$631 millones a junio pasado), los negocios podrían superar apenas los US$1.000 millones.

Recientemente, el presidente Maduro aseguró que “Colombia se ha transformado en una exportadora neta de pobreza hacia Venezuela”. Todo lo contrario señor presidente venezolano: en alimentos, bebidas y otros productos, se realizaron exportaciones por algo más de US$631 millones a su país durante los primeros seis meses del año. Por el contrario, lo que se le compra a Venezuela es casi nulo.

“Cuando vienen a Venezuela las familias colombianas no vienen con riqueza ni propiedades; vienen con la pobreza y el dolor de haber perdido un familiar y cuando llegan consiguen en nosotros una mano tendida”, dijo el presidente venezolano, días después de haber ordenado el cierre de la frontera con Colombia, que ya completa más de dos semanas militarizada y bloqueada.

De todas maneras, hay que admitir que la variación en las exportaciones a ese país ha caído 37,6%, frente al mismo periodo del 2014. No obstante, lo cierto es que Venezuela sigue siendo uno de los principales destinos de las ventas externas colombianas.

¿Qué se exporta?

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), Colombia exportó en los primeros seis meses del año más de US$202 millones en productos químicos y otros US$100 millones en bebidas, alimentos y tabaco. También se incrementaron en 235% las exportaciones de minerales; aumentaron los envíos de combustibles, materias plásticas, cueros, papel, textiles, confecciones, perlas preciosas y vehículos, entre otros.

Buen socio

Después de Panamá y Ecuador, Venezuela es el tercer país de la región al que Colombia más exporta.

En cuanto a los productos de importación, Colombia compró algo más de US$138 millones en productos provenientes de Venezuela. Esto es casi la mitad menos (caída de 49%) que el año anterior.

De Estados Unidos se importan productos y servicios por más de US$8.121 millones y por algo es nuestro principal proveedor en el mundo.

Remesas se esfuman

El panorama en cuanto al envío de remesas desde Venezuela también se oscurece.

Según un reciente informe del Banco de la República, en el primer trimestre de 2015, los ingresos de remesas que se originaron desde Venezuela fueron de US$400.000, mientras que para la misma fecha del año pasado alcanzaron los US$51 millones.

Si se compara con el ingreso de remesas de Estados Unidos (US$480 millones) y España (US$195 millones), los envíos provenientes desde Venezuela, a través de los canales formales, se redujeron de manera drástica en los primeros meses de 2015.

Históricamente, Venezuela era el tercer país en importancia de remesas, pero con esta caída han ganado participación los envíos de divisas originados en Panamá y Chile.

Actualmente, Venezuela solo autoriza el envío de US$166, cuando antes permitía US$300 por mes.

En los últimos meses, aumentaron las quejas de colombianos que intentaron enviar su dinero a sus familiares en Colombia y no pudieron.

Las remesas que llegan de Venezuela son enviadas por cerca de un millón y medio de colombianos a sus familiares en el país, de los cerca de 4 millones de compatriotas al otro lado de la hoy cerrada frontera.

El Gobierno de Venezuela necesita un distractor político y creó un escenario para que Colombia sea el ‘conejillo de indias’. Del buen tacto diplomático depende que lo que queda en materia comercial entre los dos países no se pierda en momentos de estrechez económica. En este caso, lo más difícil e incierto es la contraparte.

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