Desde mascarillas hasta funciones de teatro para ver desde la casa, la pandemia ha significado para esta marca un permanente ejercicio de innovación.

Por Revista Summa

¿Qué se hace en un teatro que no puede abrir sus puertas? Lejos de cruzarse de brazos, el personal del Teatro Espressivo ha innovado y hoy cuenta con una cartera de productos completamente renovada.

La noche del pasado 5 de setiembre cientos de familias de todas partes del mundo se conectaron en simultáneo para reír con la obra de teatro “El Reencuentro” desde sus casas. Unos días más tarde, cientos de niños y niñas hicieron lo mismo en las plataformas Facebook del Banco Popular y Oxígeno, pero esta vez con “El miedo se durmió” y “Y ahora qué jugamos”, ambas producciones de Espressivo.

Menos de una semana después, estudiantes del Liceo de Atenas vieron la obra “Mamita Yunai” desde sus casas y pudieron conversar con los actores Carlitos Alvarado y Jose Manuel Elizondo sobre los detalles detrás de esta producción.

Hasta hace seis meses ninguna de estas posibilidades ni varias otras más existían en el Teatro Espressivo. Desde que cerró sus puertas en marzo pasado, la pandemia ha obligado a todo su equipo, conformado por unos 20 profesionales en todas las ramas de la gestión cultural, a pensar “fuera de la caja” e innovar, con muy buenos resultados.

“En marzo estábamos en un gran momento, incluso con una de nuestras producciones (La construcción del muro) en un teatro de Nueva York y teniendo gran éxito con “El Reencuentro” aquí en Costa Rica. Pero llegó la pandemia y de súbito todo se terminó. Estábamos asustados, pero nunca nos detuvimos en nuestra idea de seguir acompañando al público, brindar empleo digno al gremio y apoyar la educación”, dijo Jody Steiger, asesora artística del Teatro Espressivo.

Fue así como el equipo comenzó a detectar algunas “necesidades covid” en su público y se preguntaron: ¿de qué manera nuestra marca puede dar soluciones a cada una de esas necesidades? Poco a poco fueron encontrando nuevas maneras de mantenerse en el mercado sin perder su esencia, su misión o sus valores.

Sin embargo, no todo fue fácil. Así lo explica su productora, Karla Barquero: “Nuestra necesidad de mantenernos en pie requería de una respuesta a tiempo récord y es así como hoy, tras varios procesos de prueba y error, después de cuestionamientos sobre ¿qué es lo esencial de nuestro trabajo? ¿por qué y para qué es importante continuar trabajando en construir/producir arte y cultura? abrimos camino a espacios de diálogo para poder comprender y encontrar caminos y nuevas formas de seguir adelante juntos”, afirma.

El primer producto que se puso a disposición del público fueron los registros en video de muchas de las
obras que Espressivo ha producido, así como cuentos y talleres infantiles, gracias al patrocinio del Banco Nacional. Actualmente nueve de esas obras se pueden alquilar desde cualquier lugar a solamente $5, proyecto al que han denominado “En casa con Espressivo”.

Uno de los productos que han resultado gratas sorpresas producto de ese trabajo en equipo han sido
las Mascarillas Espressivas, que nacieron como una idea de nuestra compañera Hanna Gómez para ayudar a las costureras del mundo del teatro que se quedaron sin empleo. El proyecto comenzó con unos cuantos pedidos por semana y poco a poco fue escalando hasta alcanzar las más de 100 unidades por semana e importantes posibilidades a la vista.

En el área de alquileres y eventos, Espressivo ha emprendido nuevos formatos y modelos. Marcas como DaVivienda y grupos como Éditus han realizado conciertos vía streaming en nuestro escenario, que buscan ser más que un simple alquiler de un espacio sino verdaderos espectáculos. “Estamos diseñando experiencias que van más alla, donde el contenido artístico de calidad y  la excelencia técnica, nos aseguren que nuestra “espressividad” de siempre llegue a los hogares a través de las pantallas”, explica Fanny Vargas, directora del departamento comercial.

Pero, además, otras marcas como Oxígeno y Banco Popular se han acercado a Espressivo en busca de producto para entretener sanamente a sus audiencias en sus casas. “El miedo se durmió” y “Y ahora qué jugamos” fueron vistas por cientos de niños hace unos días en sendas transmisiones en vivo desde sus plataformas en Facebook.

Pensando en cómo ayudar a los profesores del sistema educativo aún en la virtualidad, Espressivo convirtió el programa “Vamos a Espressivo” en “Espressivo en el Aula”, por medio de la cual estudiantes disfrutan en sus casas de espectáculos en video y complementan la experiencia con foros con los actores vía Zoom y/o guías didácticas preparadas por profesionales. “La propuesta ha ido evolucionando para crear una experiencia que creemos enriquecedora. Nos hemos sorprendido con los comentarios de estudiantes y educadores, pues reconocen que el proyecto tiene un aporte social significativo”, asegura Luis Roverssi, desarrollador de audiencias del Espressivo.

El más reciente producto lanzado por Espressivo fue su propio escenario virtual, una plataforma para la presentación de eventos en video, en vivo o pregrabados, que llegó para quedarse, con o sin pandemia.

Pensando en el futuro, Espressivo prepara un gran espectáculo para cuando los teatros puedan volver a llenarse: “Henrietta, el musical”, que contará con el talento de destacados artistas. Pero, además, con este espectáculo como punta de lanza busca crear un modelo de financiamiento de la cultura a nivel privado que revalorice el papel que esta tiene en la sociedad y que nos permita no solo crear excelentes producciones sino también, y por qué no, soñar en grande y pensar hasta en exportarlas.

“La economía creativa es uno de los pilares para reinventar Costa Rica”, dijo Steve Aronson, fundador de Espressivo, en una de las reuniones semanales del equipo. “Es difícil luchar contra el paradigma de que la cultura debe ser regalada, pero cuando el producto es bueno la gente lo aprecia” Y amplía: “Costa Rica se reinventó a partir de la década de 1980 con exportaciones no tradicionales y un posicionamiento global único y fuerte en el turismo, principalmente exportando la capacidad y el talento de los ticos. El país no solo produce el mejor café del mundo, sino que también se ocupa de la investigación y la administración de las empresas más grandes a nivel global, atrae a los visitantes para que experimenten su biodiversidad y sus costas, e innova y produce productos médicos y tecnológicos de vanguardia. Entonces, ¿por qué no exportar la producción de sus talentosos creativos?”, agregó.

Mientras eso sucede, el equipo de Espressivo sigue trabajando arduamente en innovar para sus públicos, los de antes y los nuevos. “Han sido tiempos difíciles, retadores, pero el balance ha sido muy positivo, el equipo y la marca se han visto fortalecidos”, y añade: “Seguiremos persiguiendo nuestro objetivo: que la cultura y el arte sigan siendo buena compañía en tiempos en que todos tanto lo necesitamos”, finalizó Natalia Rodríguez, directora ejecutiva.

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