A falta de resultados oficiales del poder electoral hondureño, a casi una semana de las elecciones, las tensiones van en aumento.

Por La Estrella

Unos comicios cargados de polémica desde antes de ser convocados, hoy se presentan como la posible antesala de una nueva crisis política en Honduras, donde tanto el actual presidente Juan Orlando Hernández como el opositor Salvador Nasralla, se autoproclaman ganadores.

A diferencia de las elecciones que llevaron al cargo a Hernández en 2013, en las que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció su victoria un día después de la elección, esta vez ha transcurrido casi una semana sin un anuncio oficial, generando protestas y denuncias de fraude por parte de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, coalición que respaldó a Nasralla.

De acuerdo con el último reporte publicado en la web del TSE este jueves, con 92.62% de las actas procesadas, Hernández aventajaba con el 42.92% de los votos a Nasralla, que registraba un 41.43%, una diferencia de 45,431 votos.

Por el momento, Nasralla, periodista y también candidato en 2013, hizo un llamado a sus seguidores desde su cuenta de Facebook, a ‘estar en calles defendiendo (los) votos’, pidiendo además que las manifestaciones se den de manera pacífica, y asegurando que solo aceptará el resultado si estos cotejan las actas físicas oficiales con la que mantiene su coalición.

Por su parte Hernández, quien también llamó a la calle a sus correligionarios desde su cuenta de Twitter antes de que se colocara a la cabeza en el conteo, llamó luego a ‘esperar y respetar el escrutinio final como dice la ley’, en un comunicado de su colectivo, el Partido Nacional de Honduras.

Mientras tanto, crece la impaciencia en los hondureños, con manifestaciones y duros enfrentamientos con la policía en Tegucigalpa entre simpatizantes de Nasralla y la policía del país.

FALTA DE GARANTÍAS

Los elecciones transcurren además, en un escenario complejo de casos de asesinatos de activistas de derechos humanos y falta de independencia de la justicia, situación denunciada por Amnistía Internacional.

Una de las principales controversias fue la decisión de la Corte Suprema de Justicia del país de dar luz verde a la candidatura de Hernández para buscar la reelección.

De hecho, fue este el principal argumento presentado por las Fuerzas Armadas hondureñas con apoyo del hoy gobernante Partido Nacional, para derrocar en el año 2009 al expresidente Manuel Zelaya, asumiendo de facto Roberto Michelleti, entonces presidente del parlamento.

Desde entonces, la oposición califica la situación política en el país como una ‘dictadura con máscara democrática’, algo rechazado por el oficialismo.

Mientras tanto, el reloj continúa avanzando a la par de la incertidumbre, donde cualquiera que resulte presidente recibirá un país dividido.

DERECHOS HUMANOS Y JUSTICIA EN HONDURAS

Según informes de Amnistía Internacional (AI), el país centroamericano registra las cifras más altas del mundo, de homicidios per cápita de activistas ambientales y por el derecho a la tierra, siendo uno de los más emblemáticos el caso de Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016 al criticar a la justicia hondureña, entre otras cosas, por irregularidades en un caso que incluyó el robo de expedientes de magistrados del Tribunal Supremo del país.

 

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