Nuevo modelo de turismo busca mejorar la competitividad y el desarrollo de los destinos de la región.

POR Daniel Rosales @pintorconluz

Cuando hablamos de viajar de forma inteligente se nos viene a la mente un sin fin de conceptos, sin aterrizar en la idea de que implica mucho más que incorporar nuevas tecnologías en nuestros dispositivos y del disfrute del traslado de una manera auténtica.

Sylvia Sáurez, vicepresidente de la Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo (Acoprot) y fundadora de Grinnlab, explica que un destino turístico inteligente (DTI) posee una base tecnológica que garantiza innovación, accesibilidad, sostenibilidad y seguridad.

Además, facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia, a la vez que mejora la vida de los locales o residentes. La iniciativa nace en España en 2012, como un plan pionero a nivel internacional, cuyo objetivo es implantar un nuevo modelo de mejora de competitividad y desarrollo turístico, basado en la gobernanza y la corresponsabilidad turística, que contempla el cumplimiento de 380 factores. Siendo ese país el pionero, ha madurado una oferta de más de 13 DTI, los cuales buscan ser un ejemplo para otras naciones y ciudades del mundo.

“Somos un destino reconocido y maduro, por lo tanto, debemos ir innovando. Una forma es por medio de los DTI. Aún no hay uno desarrollado, pero hay factores que se están empezando a cumplir en ciertas zonas para lograrlo”, comenta Sáurez.

A pesar de estar en una etapa incipiente, esa nación dio un paso importante al contar con un Laboratorio de Inteligencia Turística, encargado de recolectar datos estructurados de redes sociales, Big Data y Open Data, así como de tarjetas de crédito, alianzas estratégicas, el Instituto Costarricense de Turismo y las municipalidades. Allí se complementa la información, se hace minería de datos, se analiza y, posteriormente, se entrega a los posibles clientes para que impulsen sus negocios y den un paso para convertir diferentes zonas en DTI’s.

Zonas de El Salvador y Guatemala están in- tentando hacer algo similar, aunque apenas empiezan a dar pequeños pasos.

Segittur establece que la intención de convertirse en un DTI supone el establecimiento de una estrategia de revalorización del destino que permita aumentar su competitividad. Se hace mediante un mejor aprovechamiento de sus atractivos naturales y culturales, la creación de otros recursos innovadores, la mejora en la eficiencia de los procesos de producción y distribución para, finalmente, impulsar un desarrollo verdaderamente sostenible.

¿Cómo se beneficiaría la región al tener DTI’s?

La experta señala que los destinos turísticos inteligentes pueden desarrollar nuevos productos y servicios (un valor agregado) que lleven más allá la experiencia del turista. Además, ayudan a mejorar la

eficiencia y la productividad de los recursos y a que haya sostenibilidad ambiental, social y económica.
“Este sistema nos permite hacer una optimización de la toma de decisiones y nos impulsa a darle mayor personalización al cliente. Nos podemos adelantar a lo que los turistas quieren, en vez de ofrecerle las opciones tradicionales. También implica la implantación de nuevas competencias y habilidades digitales, el desarrollo de infraestructuras tecnológicas de vanguardia que permitan que la movilidad dentro de los destinos sea mejor y ayuda a mejorar el futuro, permanencia y crecimiento de la industria” sostiene la ejecutiva de Acoprot.

Retos

Poner en contexto a los agentes de la administración pública plantea un desafío para América Central.
“Los mismos empresarios deben empezar a hacer presión hacia el aumento y necesidad de óptima calidad en la visita, la eficiencia, el ahorro en el empleo y la satisfacción, tanto de los que nos visitan, como de la población local. Se debe hacer un diagnóstico y empezar a utilizar las herramientas existentes” detalla.

“De llegar a desarrollar los DTI, la región deberá prestar atención al modelo de alianzas público-privadas, ya que no solo es una decisión de gobierno central, sino que también deben estar involucradas las autoridades locales y las sociedades turísticas organizadas”, añade.

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