La cantidad de motos que circulan en el país creció un 838% con respecto a la de hace 15 años, con gran impacto en distintos sectores económicos y sociales.

POR Alejandra Soto

El uso de motocicletas ha alcanzado índices increíbles en Guatemala. En los registros estadísticos de 2005 del parque vehicular guatemalteco, elaborados por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), se ubicaban en la tercera posición, con una participación del 15,5%, superadas solo por los pick ups y los automóviles. Sin embargo, de la noche a la mañana, los datos empezaron a variar considerablemente y desde hace 12 años las motos son mayoría en el país.

“Luego de la recesión económica del 2008, la gente empezó a cambiar el carro por la motocicleta para reducir gastos de combustible, hacer más ágil el traslado y ahorrar tiempo en los desplazamientos. También hubo quienes dejaron de viajar en bus y se pasaron a las motocicletas. La situación disparó la demanda de motos en todo el territorio y, por consiguiente, los vendedores tuvieron que importar muchas más unidades de lo programado”, afirma César Amézquita, gerente de la Asociación de Importadores de Motocicletas.

Lo positivo y lo negativo

En un día hábil, solo en las calles capitalinas circulan 1.086.939 automotores, de los cuales más de una cuarta parte son motos, con- vertido en el segmento que más crece cada año (11%, en promedio, durante los últimos cuatro años, conforme a datos con la Gerencia Informática de la SAT).

Este tipo de transporte no solo resuelve llegar más pronto al destino sino que algunos han encontrado a través de él nuevas oportunida- des de negocio o empleo.

“Ante el surguimiento de compañías con modelos de negocios colaborativos, como Hugo, Glovo y Uber Eats, hay quienes invierten en una motocicleta para poder afiliarse como socios colaboradores a esas plataformas; otros buscan ampliar sus opciones de empleabilidad como mensajeros o poder ofrecer por su cuenta servicios de viajes cortos, mandados o encargos a comercios y particulares”, asegura Fernando Lobo, presidente del Comité Organizador de ExpoMotriz.

El mercado de autopartes o de repuestos para motocicletas también ha experimentado un crecimiento. “En los últimos años ha aumentado la participación de motocicletas fabricadas en China e India, lo cual ha abierto nuevos negocios alrededor de marcas en específico, porque los importadores han creado sus propias redes de distribuidores para incrementar ventas”, puntualiza Lobo.

No obstante, la circulación de más motocicletas también ha generado “entorpecimiento” del tránsito, debido a la falta de respeto de las normas de circulación, así como aumentos en los índices de accidentes.

En 2019, fueron el medio de transporte más involucrado en incidentes de tránsito (39%), destaca la Dirección de Comunicación de la Municipalidad de Guatemala, así como el segundo más sancionado por el Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil.

“La falta de educación y cultura vial es una de las principales causas del problema. Desde el sector privado y el público se vienen impulsando mejoras orientadas a que se cumpla el reglamento, lo cual ayudaría mu- cho a minimizar la cantidad de accidentes”, destaca Amézquita.

“Debemos trabajar para que los conductores tomen las precauciones necesarias y cumplan las leyes de tránsito. Esto permitirá bajar la cifra de inciden- tes y muertes en carretera, con impactos en la seguridad tanto de ellos mismos como de terceros involucrados”, añade Paola Andrino, directora ejecutiva de la Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros (AGIS), entidad que reporta que solo un 2% del parque vehicular de motos posee un seguro de responsabilidad civil a terceros o de daños propios a las motocicletas.

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