En los últimos días se ha recibido la visita de distintos funcionarios estadounidenses a suelo guatemalteco para conocer el estatus del acuerdo, mientras la amenaza de imponer un impuesto a las remesas y a las exportaciones se mantiene latente y podría reactivarse.

Por La Prensa Libre.

En el supuesto de que el presidente Donald Trump aplique unilateralmente las tasas arancelarias más altas –del 20% para las transferencias de dinero y 25% para el comercio–, si considera que el país no coopera con el tema migratorio, el impacto para el país podría ser de US$3.000 millones anuales.

Aunque por el momento no hay nada claro, ni oficial, lo que viene aumentando es la presión por parte del gobierno de los Estados Unidos en el campo migratorio y sigue generando preocupación y nerviosismo a diversos sectores por los posibles impactos que podría generar a la economía, si no se confirma el acuerdo de cooperación en los plazos respectivos.

En los últimos días se ha recibido la visita de distintos funcionarios estadounidenses a suelo guatemalteco para conocer el estatus del acuerdo, mientras la amenaza de imponer un impuesto a las remesas y a las exportaciones se mantiene latente y podría reactivarse.

Para la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), los probables efectos serían la pérdida de unos 200.000 empleos, tanto en el área rural como urbana, el posible cierre de empresas y una contracción en el consumo, la economía, el incremento de la pobreza y la desnutrición.

Pero el alcance llegaría hasta el aumento de la economía informal, disminución de los recursos tributarios y el incremento de la inseguridad, declaró Eduardo Girón, presidente de la CIG.

Ambos rubros, es decir el ingreso de divisas por remesas y las exportaciones, son pilares para la producción nacional.

Estructura

En un informe que conoció la Junta Monetaria (JM), se plantearon tres escenarios por el posible impacto en las remesas familiares al aplicarse las medidas, declaró Sergio Recinos, presidente del Banco de Guatemala (Banguat) a principio de mes y que sería el sector más golpeado.

El primer escenario es que habría un incremento en los flujos de remesas y una apreciación del tipo de cambio.

El segundo es que los migrantes compensen el costo adicional con más remesas y que sería un efecto neutro.

Pero el escenario más crítico es el tercero, que consiste en la disminución de las remesas ante el aumento del costo de envió, que provocará una depreciación del tipo de cambio.

Aunque no hay un porcentaje claro y con base a las proyecciones, si el monto a gravar sería del 20% (monto máximo) la reducción anual sería de US$2.000 millones; si fuera el 10%, el impacto sería de US$1.000 millones y 5% unos US$500 millones al año.

Al 15 de agosto último, el ingreso de remesas familiares registraba un incremento del 13% por un monto de US$6.326 millones, según la balanza de pagos.

Por el lado del comercio, la Asociación de Exportadores de Guatemala (Agexport), realizó un ejercicio que proyecta un impacto de hasta de US$1.000 millones anuales con una carga del 25% de arancel para que los productos guatemaltecos para poder comercializarse en el mercado de los Estados Unidos.

Si el arancel fuera del 20% el impacto alcanzaría unos US$780 millones; 15% unos US$585 millones; 10% unos 390 millones y 5% alrededor de US$195 millones, según el análisis del sector exportador, que sería el pago de los impuestos.

“Con estas cargas arancelarias es imposible competir y sería desastroso para las exportaciones. No solo afecta los negocios si no la economía, el empleo y toda la cadena productiva tanto de la gran empresa como la micro y pequeña”, argumentó Fanny D. Estrada, directora de Agexport.

En los efectos se plantean una disminución del producto interno bruto (PIB) que impactará el consumo interno, pero otro escenario es que abría aumento en el PIB y el consumo.

No obstante, en la presentación de la banca central se aclara que “el efecto final sobre la producción dependerá de la magnitud y del grado de traspaso del choque”.

Por otro lado, habría otros factores como la disminución de los agentes económicos (internos); percepción de riesgo sobre la economía (externo) y los migratorios, como la contención temporal del envío de remesas por miedo a la deportación.


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