En el marco de un proceso electoral atípico e incierto, los pronósticos económicos 2019 de este país reflejan el mismo sentir: Una mezcla entre optimismo y preocupación.

Por COORDINACIÓN Rocío Ballestero TEXTOS: Rocío Ballestero, Minerva Bethancourth, Jenny Lozano, Ana Elsy Mendoza, Mario Rueda, Luis Solís y Alejandra Soto.

A seis meses de las Elecciones Generales, el ambiente económico en Guatemala marcha a un ritmo que por momentos parece tomar impulso, pero en otros retorna al bajo rendimiento mantenido en las últimas décadas.

Se espera que el crecimiento sea levemente superior al del 2018, impulsado por la demanda externa proveniente de Estados Unidos, precios internacionales del petróleo estables e ingresos por remesas que favorecen el consumo privado, según los analistas. Además, se verá apoyado por la aprobación del Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Nación, con el que podría registrarse un incremento en la inversión pública, en especial en infraestructura vial, a criterio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Sin embargo, los riesgos que existen por ser un año electoral, las dudas alrededor de la contienda y la baja inversión propia de ese escenario, entre otros aspectos, atentan contra el ritmo de evolución deseado, los indicadores de competitividad, el clima de negocios y el riesgo país. “Independientemente del ciclo electoral, el país tiene un problema coyuntural por la desaceleración de la producción nacional, junto co un problema estructural, ya que la economía crece muy lentamente. Esto significa que el progreso económico logrado es insuficiente y la productividad baja”, asegura Fernando Spross, investigador asociado de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa).

Clima incierto

“Muchos inversionistas no están invirtiendo y el gobierno tampoco. Varios proyectos de infraestructura, por ejemplo, no se están haciendo, se realizan a plazos o hay problemas con la ejecución. En ese contexto, lo que está apoyando la economía de Guatemala es el lado externo, el crecimiento de las remesas. Me parece que 2019 va a  ser más o menos igual”, añade Richard Francis, director para Latinoamérica en Fitch Ratings, calificadora de riesgo económico que evalúa al país BB con perspectiva estable.

Las disputas entre el mandatario y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), problemas de gobernabilidad y corrupción pasaron factura y se “comieron” el día a día, opina David Casasola, investigador del área económica del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

“Es evidente la falencia de una agenda o una hoja de ruta sobre la cual podamos tener alguna referencia. Al final, la coyuntura vivida en 2018 genera incertidumbre porque hay tanta atención en esos temas que no se discuten planes y no sabemos cuáles van a ser los dos o tres proyectos con los que esta administración se va a despedir. Por otro lado, se ha evidenciado la ausencia de infraestructura productiva, sigue habiendo ineficiencia en las aduanas y el índice de la confianza en la actividad económica continúa a la baja. Eso se ve reflejado en poca atracción de Inversión Extranjera Directa (IED), que no despega y continúa creciendo a tasas del 1 al 2%, y la generación de empleo formal siempre es una tarea pendiente”, detalla el economista. Para este 2019, pronostica un desempeño muy parecido al del año que acaba de cerrar, con el agravante de mayor incertidumbre: “No existe claridad acerca del tipo de candidato que podría llegar a ser presidente de la República, ni de cuál va a ser su agenda de trabajo. Entonces, vienen meses donde tendremos un desempeño demasiado inerte y los sectores que van a crecer son los que siempre lo hacen, vinculados a servicios de primera necesidad”.

¿Cuáles son las expectativas de líderes del sector privado para el 2019?

“Las exportaciones en 2018 presentaron un comportamiento complejo, producto de condiciones nacionales e internacionales. Cerramos 2018 con exportaciones cercanas a los US$10.800 millones, lo cual representa un 1,4% menos que el monto exportado en 2017”, Antonio Malouf, presidente de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT).

“Tenemos que afrontar el 2019 con optimismo y mucha creatividad. Esperamos que los países a los que les vendemos mantengan una situación económica positiva, lo cual hará que nos demanden más productos de Guatemala. En segundo lugar, que variables como la tasa de interés y el tipo de cambio sean las óptimas, y tercero, tener productos diferenciados y con mayor valor agregado”, Amador Carballido, director general de AGEXPORT.

“La economía de Guatemala ha venido en deterioro. Desde el 2017, la actividad industrial se redujo en un 5%, producto de factores como la falta de competitividad y tener la peor infraestructura de la región, el tema cambiario y la falta de certeza jurídica. Vemos un panorama poco alentador para 2019 que al ser año electoral genera mucha expectativa y, por ende, cautela en las inversiones”, Juan Carlos Tefel, presidente de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG).

“Hay que reconocer que el proceso electoral de 2019 es totalmente atípico y diferente, por lo tanto, vamos a tener que estar muy atentos. Ojalá el impacto económico sea mínimo, dado que el proceso va a ser más corto. Ante los grandes retos que tenemos como país, la expectativa es que el nuevo gobierno se enfoque en la reactivación económica”, Javier Zepeda, director ejecutivo de la CIG.

Principales retos que deberá afrontar quien gane la contienda electoral

  • Desaceleración y bajo crecimiento económico
  • Un ambiente político caracterizado por la fragmentación y falta de acuerdos
  • Débil clima de negocios
  • Deterioro creciente de la confianza en el país
  • Bajos niveles de inversión pública Ineficiencia en la gobernanza
  • Margen muy corto de adaptación, ya que la ciudadanía tiene una paciencia que se va agotando más rápido y desde el primer día deberá tener claros los lineamientos que va a impulsar.

No obstante, el BID destaca como buena señal que en las últimas tres elecciones “se ha observado un crecimiento superior al promedio con respecto a años no electorales, de cerca de un punto porcentual, lo que refleja confianza en el proceso democrático del país y una mayor ejecución del gasto público, que busca finiquitar las obras y compromisos del periodo de gobierno”.

Retos para el nuevo año

Los retos que enfrentan los guatemaltecos para 2019 son grandes, pero no im- posibles. El proceso electoral también puede representar una oportunidad para generar consenso sobre las necesidades y prioridades del país, en especial entre las figuras políticas, de acuerdo con el BID.

Para revertir la desaceleración económica, urgen acciones que permitan generar inversión, promover el ahorro, fomentar el aumento de empleos y el crecimiento de las empresas, asegura Spross. Además, hay necesidad de lograr mayores niveles de certeza jurídica y mayor ejecución del gasto público. Elevar los ingresos fiscales es otro aspecto pendiente en la agenda nacional, según Claudia García, investigadora de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), de lo contrario, “sin recursos suficientes, no se puede realizar gasto, ni mucho menos inversión pública”.

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