Los ánimos se caldearon entre los manifestantes costarricenses, por la intención de un grupo de abrir la frontera a la fuerza. Más de 500 contenedores están detenidos; el Mici busca una solución.

Por La Estrella

La frontera terrestre tico-panameña continúa bloqueada tras casi dos semanas, a pesar de que ayer, supuestamente, algunos transportistas tenían la intención de abrir el paso a la fuerza, aunque fuera temporalmente, para cruzar la mercancía hacia Panamá. Sin embargo, los enfrentamientos con quienes se oponían, frustraron la medida.

El pueblo vecino, caracterizado por ser uno de los más pacíficos de la región centroamericana, protesta en rechazo a las medidas del gobierno de Carlos Alvarado negociadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y el anuncio de que subirían los impuestos en ese país para hacer frente al préstamo.

“Es una situación compleja pues no radica en una diferencia o disputa comercial entre ambos países, sino que es ocasionada por manifestaciones ciudadanas”, indicó el Ministerio de Comercio de Panamá.

Aunque el pasado 5 de octubre Alvarado dijo que desistiría del acuerdo, los ticos no se conformaron con el anuncio, “lo quieren por escrito”, manifestó a La Estrella de Panamá uno de los transportistas que se encuentra atorado en la frontera. En la línea limítrofe entre Panamá y Costa Rica se encuentran aproximadamente 500 contenedores detenidos, a la espera de cruzar la mercancía de todo tipo hacia Panamá. El transportista que habló con este diario y que solicitó omitir su nombre por seguridad, indicó que la situación se ha tornado muy peligrosa debido a encuentros violentos que enfrentan entre sí varios grupos de inconformes, y con la autoridad.

“Son millones de dólares en carga, alguna perecedera. Hay comida, además alcohol para los hospitales panameños y 18 contenedores de medicamentos para paliar la pandemia en Panamá”, indicó el entrevistado. Unos transportistas estaban de acuerdo en abrir la frontera, pero otros en contra, lo que desembocó en enfrentamientos y ánimos caldeados, añadió el conductor.

Como resultado de los hechos la policía panameña acordonó y reforzó la seguridad en la zona para proteger los comercios fronterizos.

El bloqueo ha causado pérdidas económicas a Panamá por más de $50 millones. Por su parte, los agilizadores de aduana detenidos en frontera, se sienten impedidos y frustrados ante la situación; cada día que pasa se suman los costos para las empresas que deben asumir viáticos, hospedaje y comida para sus representantes. “Hay una tensión muy fuerte porque la confrontación es entre bandos del mismo pueblo”, añadió el transportista varado.

Por su parte, el Mici lamentó la situación y las afectaciones ocasionadas por las manifestaciones y acciones arbitrarias que llevan a cabo ciudadanos costarricenses en la zona fronteriza con Panamá, a causa de conflictos que son ajenos al resto de los países vecinos.

“En esa dirección, las autoridades del Ministerio de Comercio e Industrias y la Autoridad de Aduanas sostuvieron este martes una reunión con el Consejo de Ministros de Integración Económica, a fin de propiciar el diálogo y promover la reactivación de la movilidad en el área limítrofe”, expresó la entidad a este diario.

La Autoridad de Aduanas sostuvo que una vez que se abra la frontera, estará dispuesta a trabajar 24 horas para agilizar la carga.

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