Durante este año, en los diferentes episodios donde las probabilidades de un ajuste aumentaron, los mercados financieros se han mostrado nerviosos a medida que los inversionistas reposicionan sus carteras ante la posible alza de tasas en Estados Unidos.

Por Pulso Bursátil

Los mercados suelen temer la primera subida de la Reserva Federal porque estas anteceden a otros movimientos en donde la entidad lleva la tasa de política monetaria a un nivel que considere adecuado para cumplir con sus dos mandatos: pleno empleo y estabilidad de precios. Este proceso en 2004, por ejemplo, llevó a dicha tasa del 1% al 5,25% en 24 meses, proceso que ayudó a “estallar” la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos.

Es por lo anterior que durante este año, en los diferentes episodios donde las probabilidades de un ajuste aumentaron, los mercados financieros se han mostrado nerviosos a medida que los inversionistas reposicionan sus carteras ante esta nueva realidad; ello a pesar de que el mensaje de la entidad siempre ha sido que el proceso será “muy gradual”.

Las minutas de la reunión de octubre, dadas a conocer el miércoles anterior, resaltan lo gradual que será este proceso y ese fue, quizá, el detonante de las fuertes ganancias que presentaron los índices bursátiles estadounidenses ayer.

Será gradual porque la tasa a la que deben de llegar es menor

El documento explica que, con el objetivo de definir una tasa adecuada, la entidad utiliza una medición real (es decir, excluyendo la inflación) que de alcanzarse llevaría a la economía a un estado de pleno empleo. Dicha tasa, señalan, cayó considerablemente desde la crisis de 2008 y consideran que actualmente está cercana a cero, por lo que con una tasa de política del 2% se podría alcanzar ese nivel “optimo”, tasa muy por debajo del promedio histórico.

Este nivel de tasas es más bajo porque el envejecimiento de la población y la disminución en la productividad han reducido el crecimiento potencial de Estados Unidos, considera la mayoría de miembros.

¿Cuáles son las implicaciones?

Básicamente, implica que el proceso de subida de tasas será muy gradual y que una vez que se dé el primer movimiento la entidad tendrá tiempo para asimilar los efectos y proseguir, terminando el proceso de subida en un nivel inferior a los alcanzados en otros episodios. En otras palabras, las tasas subirán pero no alcanzarán los niveles pre-crisis.

Otra implicación a futuro es que la Reserva Federal tendrá menos espacio de maniobra cuando se presente la siguiente desaceleración económica, por lo que tasas en niveles cercanos a cero y programas como Quantitative Easing serán, en adelante, herramientas más utilizadas por la entidad monetaria.

 

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