No es recomendable comprometer más del 30% de sus ingresos en las compras de este día o fin de semana especial.

Por Revista Summa

El próximo 29 de noviembre se realiza el cada vez más popular Viernes Negro, un día tradicional y con origen en Estados Unidos en el cual se inaugura la temporada de compras navideñas. Sin embargo, con los años, esta tradición de un alto valor para la mercadotecnia se ha extendido a otros países del mundo, incluyendo Costa Rica.

En el ámbito nacional, distintas empresas y comercios presentan ofertas de precios bajos, promociones y descuentos “únicos” en este momento del año.

“Con la publicidad como aliada de los comercios, una buena parte de los consumidores que buscan ofertas especiales podrían caer en endeudamientos innecesarios y comprometer sus necesidades básicas en la emoción del momento; esto por falta de conocimiento u orientación
sobre la dinámica de compras”, explicó María Fernanda Torres, Promotora Social de Coopecaja.

Lo recomendable es preparar una estrategia de compra, así como establecer un presupuesto de artículos que resultan prioritarios de adquirir. De este modo, al toparse con alguna otra cosa, el consumidor podrá discernir si se trata de una necesidad o una compra impulsiva.

“No se debería comprometer más del 30% de los ingresos en este tema de compras e incluso hay que tener cuidado con pagos a plazo porque puede que sean muy largos en cuotas pequeñas pero que involucran intereses importantes, así que hay que preguntar e investigar bastante”, añadió la experta.

Datos alarmantes que hacen un llamado a la precaución

La consultora internacional MERCER, quien califica a las ciudades según el costo de vida, ha incluido a San José entre las diez ciudades más caras de Latinoamérica. De este modo, en un país con un alto costo de vida y un recargo de impuestos a los productos importados, las promociones pueden ser relativas o caer en el dilema de “Precio vs. Calidad”.

Además, y de acuerdo con datos de la SUGEF, los niveles de endeudamiento de las familias están en cifras históricas. De junio de 2011 a junio de 2018, el promedio de deudas de una familia costarricense se ha duplicado, pasando de unos ¢4 millones 400 mil a ¢8 millones 500.000.

Para la experta, estas cifras podrían acrecentarse por la mala planeación que existe en cuanto las finanzas, “Un ejemplo de este riesgo, es el guiarse por variables como el precio en época de ofertas sin investigar o analizar si existe un verdadero ahorro en la compra. Este tema, es de especial consideración a las puertas de la época navideña, cuando aumenta la sensación de holgura económica con el pago de aguinaldos”.

Para esto Torres aconseja hacer mucha comparación entre el precio original y el precio rebajado para ver si en efecto hay un beneficio, sin dejar de lado las políticas y condiciones de las ofertas, como la garantía, devoluciones o cambios de productos.

“Los compradores deben de tener presente que la inteligencia financiera es clave para estas épocas y el Viernes Negro se presentará en un país que pasa por momentos de recesión económica en los que consumir con mesura y control es lo más conveniente”, explicó Torres.

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