De acuerdo con Moody’s el cambio en el comercio de energía soporta la economía de EE.UU., pero es negativo para exportadores latinoamericanos. 

Por Revista Summa

La mayor independencia energética de Estados Unidos llega en momentos en los que algunos productores de petróleo de América Latina experimentan una pérdida de capacidad productiva, reservas, eficiencia y competitividad. Contrariamente, América Latina se ha tornado más dependiente de las importaciones de productos refinados del petróleo. Este cambio en el comercio de energía es positivo para efectos crediticios de los productores de petróleo y gas, refinerías, exportadores y la economía de Estados Unidos en general, pero tiene implicaciones crediticias negativas para algunos exportadores de América Latina, señala Moody’s Investors Service en un nuevo reporte.

“Estados Unidos se ha convertido en el productor de petróleo más importante del mundo y el impacto en el precio de la producción de Estados Unidos que entra al mercado global de energía puede disminuir los ingresos de los productores de América Latina,” apunta Gersan Zurita, un Senior Vice President de Moody’s. “Y conforme América Latina importa más productos petroleros de países fuera de la región, especialmente de Estados Unidos, se debilitan sus balanzas comerciales.”

Conforme el gran mercado para las exportaciones de América Latina se torna menos seguro, es posible que los exportadores de la región deban buscar destinos alternativos para su crudo. Moody’s indica que estos nuevos mercados probablemente no sean compradores tan receptivos o estables como lo ha sido Estados Unidos, debido a la calidad del crudo, la certeza del abastecimiento y otras consideraciones.

Además de enfrentar el cambio tan importante en la producción de Estados Unidos, algunos productores de petróleo de América Latina enfrentan dificultades de producción que emanan de desafíos internos. Hoy México es un importador neto de gas natural y productos derivados del petróleo de Estados Unidos y continúa siendo un exportador neto, decrecientemente, hacia Estados Unidos. La disminución de las importaciones de petróleo de Estados Unidos provenientes de productores de América Latina presentará desafíos para que Colombia sea menos dependiente de las regalías petroleras para sus ingresos fiscales, conforme sus reservas internas disminuyen. Las exportaciones de crudo pesado de Venezuela se desplomaron desde antes que le fueran impuestas las sanciones de deuda y capital al gobierno y PDVSA. Por otro lado, Brasil consume la mayor parte de su propia producción de crudo y busca reducir su exposición ante interrupciones del abastecimiento de combustible.

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