Si el presidente insiste en sus medidas comerciales en contra del país asiático podría enfrentar represalias geopolíticas en temas como Corea del Norte.

Por Expansión 

El voto del presidente Donald Trump para vengarse de China por “matar” a Estados Unidos en comercio fue un estribillo de la campaña de 2016. Pero su última y dura conversación podría generar un enfrentamiento económico con Beijing que podría provocar represalias geopolíticas en temas que van desde Corea del Norte hasta el Mar del Sur de China.

El anuncio sorpresa que hizo Trump el jueves sobre la imposición de nuevos aranceles a las importaciones de acero y aluminio ha afectado a los mercados bursátiles, enfadado a los aliados de Estados Unidos alrededor del mundo e incluso dibujado críticas dentro de su propio partido. Pero si esto representa el inicio de una guerra comercial dependerá de la reacción de China.

La primera respuesta de Beijing el viernes fue en un tono moderado, urgiendo a Estados Unidos a “acatar las normas del comercio multilateral y hacer contribuciones al comercio internacional y el orden económico”. Los miedos sobre posibles represalias tras los aranceles se han centrado en que China imponga sus propios castigos económicos.

Pero los funcionarios chinos ya habían advertido antes de que estarán dispuestos a hacer lo que crean que es necesario para “defender nuestros derechos” si Trump introduce medidas adicionales que apunten a la nación comunista de forma más fuerte y directa.

Además de la gran cantidad de opciones económicas dolorosas que tiene a su disposición para responder, China podría apuntar a los intereses geopolíticos de Estados Unidos si Trump sigue con la escalada de tensiones comerciales.

“Cuando pasemos al próximo paso y tomemos medidas contra China en materia de inversión y comercio, eso será mucho más significativo, y entonces verás cómo su respuesta se extenderá a otras áreas”, opinó Wendy Culter, exdiplomática y negociadora que presta servicios como vicepresidenta en el Asia Society Policy Institute.

Una preocupación es que China pueda responder a esta campaña más enfocada en el comercio de Estados Unidos rebajando su cooperación para implementar sanciones contra Corea del Norte, un componente clave en la “campaña de presión máxima” de la administración de Trump para llevar a Pyongyang a negociar sobre sus programas nucleares.

Los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos advierten de que Corea del Norte podría estar a solo unos meses de lograr su objetivo de colocar un misil nuclear que podría llegar a la parte continental de Estados Unidos.

Los funcionarios de la administración han enfatizado que el objetivo de las sanciones y la presión diplomática es que llegue un momento en el que Estados Unidos tenga que decidir si emprender acciones militares para parar a Corea del Norte.

Pero esa ventana, con margen de error, parece estar cerrándose rápidamente.

A pesar de implementar una serie de sanciones a Corea del Norte en los últimos meses, los funcionarios estadounidenses han indicado que China debe jugar un papel clave en la implementación de las medidas, y algunos expertos advierten de que una política comercial adversaria solo se sumaría al ya difícil desafío de convencer Beijing para comprometerse con fuerza en el tema.

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