El Gobierno cubano acumula más de 300 millones de euros en impagos a empresas españolas y pasa por una delicada situación financiera.

Por La Estrella

Proteger a los hoteleros españoles de demandas en EE.UU. por la ley Helms-Burton, reclamar el pago de la deuda de Cuba y ampliar las inversiones en el país caribeño son los ejes fundamentales del viaje a La Habana iniciado el lunes por la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto.

La primera de sus tres jornadas de trabajo en Cuba comenzó con un encuentro con empresarios españoles en la isla, a quienes la ministra dio un mensaje de confianza y tranquilidad en un momento en que se acumulan las circunstancias adversas.

Por un lado, EE.UU. activó el pasado jueves la aplicación del Título III de la ley Helms-Burton, que permite a los estadounidenses -incluidos los cubanos nacionalizados- demandar en sus tribunales a compañías que se beneficien de terrenos o inmuebles que les fueron expropiados en la isla tras la Revolución de 1959.

Por otra parte, el Gobierno cubano acumula más de 300 millones de euros en impagos a empresas españolas y pasa por una delicada situación financiera, con un déficit crónico en la balanza de pagos, nuevas sanciones de EE.UU. y la incertidumbre de Venezuela, su principal socio y proveedor de petróleo.

Sobre la activación del título III, Maroto anunció la creación en La Habana junto con la CEOE y la Cámara de Comercio española de un grupo de trabajo para «trazar medidas de acompañamiento y anticiparnos a lo que pueden ser años de litigios».

Adelantó que el Gobierno va a apoyar a los empresarios españoles que se pudieran ver afectados por demandas en EE.UU. en relación con la ley Helms-Burton. Para ello activará dos «puntos focales» en la Oficina Comercial de España en Cuba y en ICEX España Exportación e Inversiones respectivamente.

Entre las firmas españolas que pudieran recibir demandas destacan las mallorquinas Meliá, Iberostar y Grupo Barceló, que operan en régimen de empresa mixta más de 60 hoteles propiedad del Gobierno cubano, un negocio que comenzó en 1990 con la apertura de un primer establecimiento Meliá en el balneario turístico de Varadero.

En los primeros días desde la activación de los títulos de la Helms-Burton no se han registrado demandas contra empresas españolas, aunque no se descarta que esto suceda próximamente ya que varias operan en terrenos o inmuebles que fueron expropiados por el Gobierno de Fidel Castro en los primeros años de la Revolución.

La ministra criticó a la Administración de Donald Trump por «poner el foco en contra de los intereses de las empresas españolas» y aseguró que España seguirá liderando la aplicación de medidas de respuesta en el marco de la Unión Europea y la Organización Mundial del Turismo (OMT).

La UE, formalmente opuesta a la ley Helms-Burton al considerar que contraviene el derecho internacional, ya adelantó su intención de aplicar el «estatuto de bloqueo», que prohíbe la aplicación en territorio comunitario de las sentencias en EE.UU. sobre el Título III y permite a los demandados recibir indemnizaciones en cortes europeas.

En cuanto a la multimillonaria deuda que afecta mayoritariamente a pequeñas y medianas empresas españolas, Maroto prometió exigir al Gobierno cubano «un plan gradual» de pago para que los afectados «sepan cuándo van a cobrar» y puedan seguir operando e invirtiendo en la isla.

Además, se comprometió a seguir facilitando instrumentos como la cobertura de crédito de CESCE, las líneas de apoyo de COFIDES para internacionalización de las pymes y en especial el fondo de contravalor creado con los 400 millones de dólares de deuda que España perdonó a Cuba en 2015, cuya segunda fase se activará próximamente.

La ministra lamentó que en Cuba «hay una ley de inversiones que sigue siendo muy restrictiva» y por ello también adelantó que solicitará a sus interlocutores cubanos «que aminoren las restricciones y burocracia para las inversiones españolas».

Maroto tiene programadas reuniones bilaterales con el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ricardo Cabrisas, el ministro de Industrias, Alfredo López Valdés, y otros altos cargos del Estado cubano.

La representante del Gobierno español, que ya inició contactos con Cuba cuando acompañó al presidente Pedro Sánchez en su visita de estado a La Habana el pasado noviembre, animó a los empresarios a iniciar, mantener o expandir sus inversiones en el país caribeño a pesar de las adversidades.

«Nuestra voluntad es seguir invirtiendo en Cuba y que nuestras empresas tengan la voluntad de contribuir al desarrollo de la isla», sentenció, a lo que añadió que «la apuesta por el mercado cubano es una apuesta no sé si segura, pero sí cierta» y los proyectos existentes son «importantes para la internacionalización de la empresa española».

La ministra participará el martes en la inauguración de Fitcuba, la feria de turismo más importante de la isla que este año está dedicada a España, y el miércoles, último día de su viaje, visitará las principales cadenas hoteleras españolas en Varadero.

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