Es un momento en que las empresas requieren más que nunca esta habilidad.

Por Revista Summa

En la edición del Foro Económico Mundial de 2016, su fundador, el economista y empresario alemán Klaus Schwab, planteó el concepto de la Cuarta Revolución Industrial. Un nuevo modelo en el que las expectativas del cliente se están redefiniendo, en el que predomina el uso de data para crear o mejorar productos, en el que se establecen nuevas alianzas corporativas y en el que las tecnologías disruptivas toman protagonismo para hacer cada vez más digitales los modelos operativos.

Son innovaciones que afectan las dinámicas internas de las empresas y las formas de trabajar y a quienes pensaron que aún tenían tiempo para prepararse la pandemia les hizo ver que no era así. El COVID-19 aceleró la transformación digital y ahora hay que hacerle frente a la nueva realidad.

Los investigadores David Hoff y Warner Burke, referentes del tema y autores de un modelo de análisis de la agilidad de aprendizaje en las organizaciones, la definen como “la capacidad para lidiar con nuevas experiencias de manera flexible y rápida, probando nuevos comportamientos, obteniendo retroalimentación sobre estos intentos y haciendo ajustes rápidos”.

¿Cuáles son las características necesarias para la agilidad de aprendizaje?

Innovación. Descubrir nuevas formas de hacer las cosas, implica nuevas experiencias para tener otra perspectiva e incrementar la base de conocimientos. La agilidad de aprendizaje genera nuevas ideas y permite analizar los problemas desde varios ángulos.

Actuar. Implica la capacidad de mantener a raya el estrés que genera la novedad, la incertidumbre y lo cambiante para actuar en búsqueda de resultados. Esto implica altos niveles de observación, de escucha y de procesar datos con rapidez.

Reflexión. La capacidad de pedir opinión y concentrarse en procesar la información para llegar a conclusiones propias. Esto permite un mayor conocimiento de los problemas.

Arriesgarse. No tener miedo de probar cosas nuevas y lanzarse a lo desconocido; promoviendo la innovación y asumir riesgos en donde se puedan ver oportunidades.

¿Cómo facilitar la agilidad de aprendizaje en las empresas?

  • Ante los problemas, intentar buscar nuevas soluciones y responder a las preguntas: ¿qué impide hacer algo nuevo o diferente? Si no existieran limitaciones, ¿de qué otra manera se podría enfocar la situación?
  • Hacer de la tormenta de ideas un hábito en la organización.
  • Cuando se presenten los problemas buscar similitudes con otras situaciones del pasado. Con la experiencia se puede delimitar mejor lo que ocurre y la mejor forma de actuar. Apertura a la retroalimentación y participación del equipo, propiciando la habilidad de escuchar.
  • Mantener la calma ante la incertidumbre.
  • Los nuevos retos implican salir de la zona de confort y desarrollar nuevas habilidades.

Las líderes de este pilar muestran su gran capacidad y flexibilidad para cambiar, renovarse y adaptarse al entorno, en el momento preciso. Saben capitalizar de su experiencia y de sus errores, corregir con celeridad y anticiparse a nuevas necesidades del mercado. Están dispuestas a romper con patrones tradicionales y su gente es capaz de aplicar los conocimientos obtenidos a lo largo de su carrera para resolver problemas nuevos, enfrentar imprevistos y maniobrar con presteza.

Además, tienen un alto nivel de tolerancia y autoconsciencia (conocen sus fortalezas y debilidades), están anuentes a desaprender para adoptar mejores formas de hacer las cosas y asumen retos. También son rápidos mentalmente, disfrutan de interactuar con diferentes tipos de personas y practican la mejora continua.


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