Muchas organizaciones de la región han logrado trascender y ser ejemplo, respaldadas por trayectorias de larga data que muestran un cúmulo significativo de logros, aportes y obstáculos superados.

POR Luis Solís /@Luis_Summa

El mayor anhelo de una empresa es conseguir el éxito. Si bien, no hay reglas escritas en piedra ni una fórmula concreta para lograrlo, un común denominador de las más reconocidas es su apego a las buenas prácticas, la innovación y las estrategias responsables. Así logran destacar en mercados en extremo competitivos, ser referencia para las demás compañías y convertirse en lugares atractivos para trabajar, tres de los elementos claves para medir el buen desempeño corporativo.

Benjamín Vargas, profesor de ULead, añade que otra característica que comparten las organizaciones que sobrepasan diferentes ciclos y prevalecen es que no se definen exclusivamente en términos de una industria particular, sino en función de las necesidades que solventan a sus clientes.

“Por ejemplo, si es una compañía química, además de con- centrar esfuerzos a la excelencia en la formulación de sus productos, procura no perder de vista los cambios estructura- les en la valoración de los consumidores sobre los productos y sus funcionalidades. Así son capaces de ofrecer soluciones que rebasan los límites tradicionales, que cada vez más tienden a desdibujarse con el paso del tiempo”, explica.

Anticipar cambios estructurales en el entorno para tomar decisiones de negocios atina- das, aunque sean difíciles, es otra de sus grandes capacidades. Logran descifrar hasta las primeras señales débiles de cambios culturales, sociales, legales o ambientales y tienen la valentía de actuar acorde con lo que se requiera para adaptar a la organización a los cambios.

“No son entidades ensimisma- das sino organizaciones con inteligencia de entorno. Sus estrategias generalmente implican hacer el trabajo de ir un paso delante, aún en ausencia de una crisis visible”, comenta. Pablo Vallejo, director de Vallejo Business Consulting, añade que la visión, la resiliencia, la integridad jurídica y la inversión en buenas prácticas de gobierno corporativo también son claves para el éxito en el mercado.

“Si ser empresario o levantar un negocio fuera sencillo todas las personas tendrían su propia empresa, pero no lo es. Ser empresario implica afrontar retos día con día, buenos y no tan buenos, algunos incluso nos hacen caer y muy fuerte. Los que se levantan porque tienen un plan trazado y saben que es una prueba más que superar son los que logran trascender y crecer. ¡Eso es resiliencia! Sin esa clave es prácticamente im- posible formar una empresa y mucho menos mantenerla. Lo más importante acá no es no caer, sino aprender de la caída para no volver a sucumbir de la misma forma o prepararse para caer mejor ante nuevos obstáculos”, puntualiza.

¿Cómo cambiar sin perder la esencia del negocio?

Esa es una paradoja que se debe enfrentar a diario. El mercado está en constante evolución y muchas compañías se quedan con el “así lo hemos hecho por años” y es ahí cuando empiezan los problemas. De acuerdo con Vallejo, lo único que no debe cambiar a través del tiempo son los valores éticos de la organización.

“Los principios con los que se forjó, que de seguro responden a los valores personales de sus fundadores, son la base de toda decisión importante, proceso de resolución de conflictos y nuevos desafíos. Al igual que una persona no debe comprometer sus valores ante vicisitudes o decisiones de crecimiento, la empresa debe apegarse a un código de ética, que se respeta y pregona en todo momento, y es la base de cualquier acción, ya sea operativa, comercial, financiera o de innovación”, destaca el especialista. Por su parte, Felipe Pérez, profesor de INCAE Business School, determina que en ocasiones sí hay que perder la esencia para poder adaptarse a los nuevos tiempos.

El papel del líder

Cuando los empresarios y la alta gerencia son buenos líderes, forman a las personas y son seguidos. Por ejemplo, en los tiempos medievales, los reyes eran los primeros en ir a la batalla, de lo contrario, ningún soldado iba a dar la vida por un líder que no estuviera dispuesto a hacer lo mismo por ellos. De igual manera, un líder que no conozca su negocio, que no guíe a las personas con el ejemplo y que no impregne sus valores a la empresa y colaboradores nunca tendrá el compromiso de su personal para ser mejor día con día, perfeccionar procesos, hacer crecer a la empresa, cuidar a los clientes actuales o asumir roles de liderazgo, entre muchas otras fortalezas que toda organización precisa para mantenerse y progresar en el tiempo, con procesos de sucesión y políticas definidas.

“Aquellas empresas que se resisten al cambio van a desaparecer, eso es casi fijo y ya lo hemos visto. Por eso hay que estar siempre en continuo análisis del contexto, externo e interno, para ir ajustando la estrategia a las nuevas demandas y necesidades de los consumidores. Lo que hacíamos bien hace 15 años, tal vez no es lo que se necesita hoy, por eso hay que ir siempre un paso adelante”, enfatiza.

A la vanguardia

¿Cuánto tiempo y recursos de- dican las empresas a pensar sistemáticamente sobre la dis- rupción de su negocio? Esa pa- rece ser la pregunta de oro ya que para mantenerse a la van- guardia es necesario invertir energía y tiempo en el pensa- miento anticipatorio.

“Lo útil no es considerar si se reconfigurarán las “reglas del juego” en mi industria, sino cuáles paradigmas, aparen- temente incuestionables, se- guirán teniendo sentido en el futuro. Un legado de la pande- mia es que nos dimos cuenta de que en muchos ámbitos ve- níamos operando por costum- bre, siguiendo paradigmas su- perados. Con la tecnología que estaba disponible desde hacía mucho tiempo, en pocos días nos abocamos a trabajar de for- ma remota y ya llevamos mu- chos meses de esa forma. Una organización de vanguardia se encuentra permanentemente a

la caza de oportunidades para superar paradigmas”, destaca Vargas.
Para que un negocio pueda cre- cer y abrirse otros mercados es imprescindible invertir en un sistema de gestión integral ro- busto, normas o certificaciones de calidad, ambiente, compe- tencia y continuidad de nego- cio, entre otras herramientas, pero con orden y seriedad para generar aún mayor rentabili- dad en los procesos.

“Además, se debe apostar por colaboradores alineados con los valores y cultura de la em- presa, que aporten ideas nue- vas y frescas a los procesos en aras de la innovación y desarro- llo de procesos y productos, que colaboren con la estrategia de diversificación comercial de la empresa y que, de igual mane- ra, tengan formación académi- ca superior afín con el giro de negocio”, destaca Vallejo.

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